Venimos de todas partes: PRESENTACIÓN DE LA DECLARACIÓN DE BARCELONA EN MADRID.

Foto de la mesa de presentación: de izquierda a derecha: Mariano Nieto (Stopmachismo), Pere Fullana (Homes per la Igualtat de Mallorca y socio de AHIGE), Hilario Sáez (Red de hombres igualdad), Ángeles Briñón (PPIINA) y Juanjo Compairé (Homes Igualitaris – AHIGE Catalunya)

 En Octubre del año pasado, durante el CIME (el Congreso iberoamericano de Masculinidades y Equidad) de Barcelona, al que asistieron los principales expertos de este campo de las dos orillas del Atlántico, se cumplió un deseo. A lo largo de varias décadas habían ido surgiendo (primero poco a poco, pero estos últimos años más rápidamente) en cada rincón del territorio español colectivos, asociaciones y grupos de hombres por la igualdad. Si ir más lejos, nuestra asociación, AHIGE, está presente en 10 comunidades autónomas y otros colectivos cuentan también con miembros de algunas zonas más concretas. Hoy en día podemos decir que no hay rincón de la geografía española donde no haya hombres implicados en el trabajo por la igualdad

Llama la atención y al mismo tiempo es muestra de la inmadurez de nuestro pequeño movimiento el hecho que durante largos años haya sido imposible la existencia de un programa común. Está claro que una de las primeras reflexiones que se debe hacer un hombre cuando se plantea revisar su vida al acercarse a la igualdad es la que tiene que ver con el poder, con el afán de protagonismo, con esa colocación simbólica en el centro del mundo que ha sido nuestra manera tradicional de mirar las cosas y las demás personas. Esta dificultad para encontrar metas comunes entre todos era, pues, un síntoma de lo difícil que es hacer esta reflexión de forma consecuente y aplicada a la práctica.

Finalmente, después de meses de conversaciones, fuimos capaces de poner negro sobre blanco algunos de los puntos en los que coincidimos. Que son muchos. El primero de todos y del que los demás se derivan, la renuncia a los privilegios y al ejercicio del poder patriarcal. El resto, una revisión a fondo de diferentes aspectos de la masculinidad tradicional. Es decir, de la forma tradicional en que se nos decía que teníamos que comportarnos como hombres; forma tradicional pero aún fundamentalmente vigente.

¿Cuáles son estos aspectos que nos proponemos revisar? En primer lugar el uso de la violencia contra las mujeres, pero también contra criaturas y contra los hombres que no siguen los mandatos de género: acoso escolar o bullying, homofobia, transfobia, etc. Porque la violencia está basada en el dominio y la imposición, elementos fundamentales de la sociedad patriarcal organizada de forma violenta y jerárquica. Queremos cambiarla por unas relaciones igualitarias basadas en el respeto y la acogida del otro y la otra. Este aprendizaje de relaciones hay que hacerlo desde la escuela y por eso apuntamos a la necesidad de coeducar, es decir educar a los chicos y a las chicas de forma igualitaria.

Otro aspecto de la masculinidad tradicional que queremos cambiar es una sexualidad basada en la cosificación de los cuerpos, en su control y dominio; una sexualidad, pues, heterocentrista, que se convierte más en una muestra de poder que en un goce más allá de una visión instrumental de los cuerpos. Una sexualidad que antes y ahora ha provocado una gran cantidad de sufrimiento en el mundo, en forma de violaciones, pederastia, prostitución forzada y trata de seres humanos, etc.

Esta mirada hacia el mundo como algo del que formamos parte, del que somos una parte y no su centro tiene que ver con la valoración del autocuidado y del cuidado de las demás personas. Comenzando por la vivencia plena de la paternidad, superando esa paternidad ausente tan frecuente aún entre nosotros. Siguiendo por la corresponsabilidad doméstica y el cuidado de nuestros familiares mayores. Tareas que aún hoy en día recaen sobre todo en las mujeres. Tenemos que explorar, pues, nuevos ligámenes entre masculinidad y vida.

Socialmente vivimos una evidente desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, que nos parece injusta y que denunciamos. Y que simbólicamente se expresa en un lenguaje no inclusivo en que el masculino se erige en el género gramatical universal por defecto, indicador de que nos colocamos como modelos, como vara de medir. Nombrar que somos una parte, que no somos el todo, utilizar el lenguaje de manera que pueda nombrar la diversidad es también parte de esta revolución simbólica de la que hablamos.

Podemos ver, pues, que las coincidencias son múltiples entre los hombres por la igualdad. Y que hemos emprendido un diálogo entre nosotros que no ha hecho más que empezar. En esta agenda común la declaración de Barcelona es solo el primer paso; vendrán otros, sin duda.

El pasado 10 de Febrero finalmente hicimos la presentación del documento en un lugar emblemático de Madrid: la casa de la mujer. Nos acogió una feminista veterana, Ángeles Briñón. Y no es una casualidad esta referencia al feminismo. Porque el movimiento de hombres por la igualdad hacemos un reconocimiento explícito a las mujeres feministas, sin las cuales no estaríamos aquí. El feminismo es un nuevo humanismo, sin duda, y la conquista de la libertad por las mujeres es para nosotros una oportunidad y no una pérdida. Una oportunidad también de encontrar maneras libres de ser hombres.

Como muestra de esta solidaridad con las reivindicaciones feministas, participamos después ese mismo día en la manifestación llamada “marea violeta” en la Puerta del Sol de Madrid.

Estuvimos en el acto representados 11 asociaciones y colectivos de hombres de toda España: Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE), Codo a codo (Palencia), Foro de Hombres Igualdad, Heterodoxia, Hombrecitos de madera (Sevilla),  Homes Galegos pola Igualdade, Homes Igualitaris (Ahige Catalunya), Nous Homes de Sabadell, Prometeo (León), Red de hombres Igualdad y  Stopmachismo (Madrid). Tuvimos el apoyo también de compañeros vascos.

En la declaración nos damos en principio dos fechas para emprender campañas conjuntas: el 19 de Marzo y el 21 de Octubre. Queremos dar la vuelta a la fecha tradicional del día del padre para convertirlo en día del padre igualitario. Es una vieja idea de los compañeros de Jerez, que llevan años en este empeño con resultados notables. La fecha del 21 de Octubre se ha convertido en una pequeña tradición a partir de la primera manifestación de hombres contra la violencia machista que tuvo lugar en Sevilla ese día hace ya seis años. Son, pues, dos ejes de actuación: paternidad y cuidados por un lado; denuncia de la violencia machista por otro.

En el acto de Madrid nuestra anfitriona, Ángeles Briñón, representaba una plataforma en la que estamos todos implicados: la PPIINA, la Plataforma por los permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles por nacimiento y adopción. Esta reivindicación concreta nos parece importante en estos momentos. Y nos parece aún más importante hacerla coincidiendo con el 19 de Marzo. Recordemos que el gobierno anterior prometió ampliar el permiso de paternidad a un mes (ampliación que considerábamos un paso, aunque insuficiente). Esta promesa no se cumplió y el gobierno actual ha mantenido el permiso de paternidad en las dos semanas. Consideramos que si queremos una implicación de los padres en la crianza, en el cuidado de las criaturas y de la madre desde el principio, la igualación de permisos es imprescindible. Además eso beneficiaría a las mujeres, que no se verían discriminadas laboralmente en función de su maternidad. Y también mejoraría la vida de las hijas y de los hijos al mejorar el vínculo con el padre. Los actos del próximo 19 de Marzo, girarán, pues, en torno a esta demanda. Incluso nos planteamos presentar la PPIINA en Barcelona con la intención de que surja una PPIINA catalana.

La declaración de Barcelona ha creado ya un espacio de diálogo y de compartición entre todos los colectivos de hombres igualitarios de todo el Estado. De este espacio esperamos que surjan más iniciativas, más ideas. De momento, nos planteamos hacer una presentación de la misma en cuantas más localidades mejor. Los compañeros de Sevilla lo harán en Marzo. Y aquí en Cataluña esperamos poderla hacer en diversos lugares.

Hay, pues, que hacer circular el mensaje de que, aunque incipiente, hay un movimiento de hombres por la igualdad con un programa propio y con perspectivas de futuro. Que este mensaje llegue a toda la sociedad, empezando por los propios hombres. No puede ser que la mayor parte de los mensajes que les lleguen vengan de sectores antifeministas e incluso misóginos, neomachistas. Tienen que saber que hay también hombres que estamos por la igualdad, que para ello nos estamos revisando interiormente y que queremos ir de la mano de la libertad de las mujeres que es paralela a la nuestra.

Juanjo Compairé

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Presentación del libro “Sujetos de un contra-discurso”

“SUJETOS DE UN CONTRA-DISCURSO” O EL FIN DE TODA UNA ETAPA

 

                             El pasado 22 de Noviembre presenté en la librería La Central mi último libro, Sujetos de un contra-discurso. Una historia intelectual de la producción teórica LGTB  y queer en España  y esto con dos padrinos de lujo. Rafael M.Mérida, que ha sido uno de los grandes introductores de la teoría queer en España y Olga Viñuales, que por su parte  fue la gran pionera de los estudios sobre la identidad lesbiana en nuestro país, además de otras cuestiones como las prácticas BDSM. Dos grandes amigos intelectuales y por los que siempre he profesado una gran admiración. La presencia de Rafael y Olga fue importantísima para mí, sobre todo en la medida que simbolizaron en la mesa a las dos  grandes corrientes que han dominado el debate teórico en España. O sea, la propia teoría queer por un lado y las teorías sociales  constructivistas por el otro. Esto desde el campo de las ciencias humanas como sociales.

                    Es cierto que por lo general ha existido un cierto contraste de actitud entre ambas corrientes. Por un lado, ha estado el optimismo de las ciencias humanas, que sobre todo a través de la teoría queer, han tenido un impulso discursivamente transgresor. Por el otro, en cambio, ha primado la prudencia y el relativo pesimismo de las ciencias sociales  y de las corrientes del constructivismo social en relación a la erradicación a corto plazo de las estructuras simbólicas dominantes.  Una diferencia de talante que quedó sintetizada en los últimos años en las fronteras entre los seguidores de las aportaciones teóricas de Judith Butler y la gente en cambio más cercanas de las perspectivas sociológicas de Pierre Bourdieu.

                     Más allá de estas fronteras, he querido recoger en mi nuevo libro las aportaciones de ambas corrientes en sus respectivas disciplinas. Autónomas en sus paradigmas analíticos y metodológicos en la manera de enfocar el análisis de la realidad social Esto sobre todo porque ambas han tenido en el centro de su reflexión la crítica hacia los discursos y universos culturales hegemónicos que circunscriben a los cuerpos y a las sexualidades.  He ahí la razón del título de mi libro, de evidente reminiscencia foucaultiana :  Sujetos de un Contra-Discurso.  Sobre todo porque de lo que se trata es de la puesta en cuestión de los sistemas de verdad en torno al género, al sexo, a las sexualidades, a los géneros y a los cuerpos. 

                                   Quiero apuntar que todos los nombres y personalidades de la producción teórica española y corrientes intelectuales que son descritas y analizadas, han reflejado a través de sus trabajos un amplio proceso de recepción, interpretación y recontextualización de las grandes perspectivas teóricas políticas e intelectuales existentes fuera de nuestras fronteras, incluido en lo que hace referencia a la cuestión de las nuevas masculinidades.  En ese sentido, espero haber cumplido con el objetivo que me había marcado. Es decir, demostrar que tenemos una producción teórica de lo más honorable y romper con el mito de nuestro atraso y por supuesto, con ese eterno complejo de inferioridad que nos caracteriza.

                      La publicación de Sujetos de un Contra-discurso también cierra una etapa para mí. No sólo intelectual, sino también personal y que fue ante todo y por encima de todo la de mi compromiso con el movimiento LGTB. Durante los últimos años no he dejado de mostrarme crítico con éste último, en medio de disputas y enemistades personales. Lo que no significa en absoluto que reniegue de mi militancia y del recuerdo de la misma, sobre todo en Act-Up-París en los 90. Aunque bien es cierto que nada es eterno y que mi activismo LGTB tenía que cesar, no puedo decir otra cosa que este libro, más allá de sus problemáticas intelectuales, académicas e intelectuales, es sobre todo un acto de lealtad a mi juventud y a mi pasado.

                                                    Laurentino Vélez-Pelligrini