Charla con un hombre consciente.

Su nombre es Joan Antoni Ripoll. Formado desde hace años en diferentes técnicas terapéuticas, el año 2010, de regreso de un seminario de cuatro meses en la India y  de un viaje iniciático en solitario por el Pirineo  decide crear el blog “El camino del hombre consciente”, con el que pretende invitar a los hombres a reconocer la masculinidad que nos es innata, sin miedos y sin complejos, realizando un viaje interior que también reconoce y asume como algo propio la energía femenina que nos complementa, generando así un  camino de ida y vuelta que nos permite, al fin, reconocernos como hombres y enorgullecernos de nuestra condición.

Me encontré con él en una terraza, donde, aun no siendo fumadores, nos sentamos para aprovechar las últimas dos horas de Sol.

 ¿Cómo nos conociste?

Me llegó un enlace de una actividad que se hacía en Arboleda de Gaia, y aparecíais. Me interesaba el tema de la nueva masculinidad, el tema de la gestión del género, y vi que Homes Igualitaris basaba su actividad en eso.

 ¿Qué opinión te merece la igualdad de género?

Creo que la igualdad de género no existe, y la difusión de esta idea ha provocado una gran desorientación en el rol masculino. Hombres y mujeres podemos compartir responsabilidades, pero no somos iguales, y de hecho, eso nos enriquece como personas. Pero eso no se ha tenido en cuenta en el discurso feminista, que incluso a veces ha parecido querer negar lo masculino. Eso frustra al hombre, pues de repente no tiene unos referentes claros.

 ¿Crees que se trata de que han desaparecido referentes de masculinidad, o más bien de que no se han creado nuevos y claros referentes?

Podemos decir que hay un referente antiguo, clásico, el modelo opresor, el que niega lo femenino. Y de eso se ha pasado a un modelo masculino que, contradictoriamente, niega lo masculino. Y hay hombres que no encuentran un referente ni en uno, ni en el otro.

 ¿Hombres que se encuentran perdidos en un término medio?

Sí. Y el no saber qué eres provoca una frustración y una tensión interna que en muchos casos acaba de una manera terrorífica.  No es fácil hoy en día reconocer que eres un hombre, porque en seguida se ve como un síntoma de machismo.

 Por eso no te gusta hablar de igualdad de género.

Creo que ese término implica negar parte de nosotros. Un hombre es un hombre y una mujer es una mujer. Ambos tienen dentro una parte femenina y otra masculina, pero no somos iguales. Pero claro, decir esto está mal visto. Parece ser que para que no te llamen machista tengas que negar la parte masculina de ti, y en eso no estoy de acuerdo. El hombre en sí tiene que ser hombre reconociendo sus dos partes: su parte femenina y su parte masculina. No puede olvidarse de una de ellas.  Es importante hacer un viaje de ida y vuelta: voy hacia mi lado femenino, lo conozco, y una vez acepto esa parte, vuelvo a mi lado masculino.

 ¿Crees que si la educación incidiera más desde que somos pequeñas/os, no veríamos que hay “cosas de mujeres” y “cosas de hombres”?

Hay estudios sobre esto. A un niño se le da una muñeca y a una niña se le da un balón. La muñeca acaba desnuda y rota y el balón acaba durmiendo con la niña por las noches.

 Por tanto, no podemos decir que naturalmente la mujer y el hombre sean iguales.

Naturalmente no son iguales. Socialmente podemos inventarnos lo que queramos, pero los resultados no satisfacen a ninguna de las partes. Y en este ámbito, la educación ayuda, pero deben respetarse ciertos cánones. Por ejemplo, creo que a un niño no le es conveniente que a partir de cierta edad (entre siete y diez años) le eduquen exclusivamente mujeres (y lo mismo pasa con las niñas respecto a profesores varones), porque no es el modelo que necesitan, y llega un momento en que tiene que aprender qué significa ser un hombre, sentir como un hombre.

Hoy en día el niño no tiene referentes en casa porque normalmente los padres trabajan durante todo el día. Por tanto, sería adecuado darles referentes en la escuela.

 El hecho de que, según tu opinión, ese niño tuviera que ser educado a partir de una cierta edad por hombres mayoritariamente, ¿a qué tipo de hombre te refieres?

Para un hombre, sencillamente la presencia física de otro hombre es suficiente. No importa el tipo (siempre teniendo en cuenta que los extremos nunca han sido del todo buenos), porque sea cual sea, un hombre en términos generales, y por poco consciente que sea de serlo, ya actúa como tal, habla como tal, toca como tal. No es cuestión de aprender, porque no puedes aprender lo que ya eres. Es cuestión de reconocerlo, de que se nos ayude a reconocernos sin llevar esa mochila de prejuicios a nuestras espaldas.

 No se puede aprender a ser lo que ya eres, pero si se puede aprender a reconocerlo, ¿verdad?

Claro. Hay técnicas para ello, para poderlo hacer salir, para poder hacer ese viaje que llega hasta mi energía femenina y que, finalmente, me acaba configurando como un hombre.

 ¿Defiendes que la identidad de cada uno como hombre o como mujer, luego no nos tiene que hacer desiguales ante la vida?

Lo que creo es que hay un aspecto práctico de responsabilidad diaria y de la relación  entre un hombre y una mujer. Hay cuestiones que se aprenden porque no surgen de forma tan natural. Un hombre tiene que esforzarse para cosas de las que normalmente se preocupa una mujer con naturalidad, y viceversa. No hablo de la responsabilidad, que entendemos debe compartirse, sino de cómo surgen las cosas de dentro de nosotros en tanto que hombre o mujer.

De todas formas, todo nos costaría menos, repito, si hiciéramos ese viaje interior y reconociéramos también nuestra energía femenina como hombres.

 Uno no tiene que dejar de ser lo que es, pero sí puede canalizar ese “ser” por una vía menos dañina y destructiva, ¿no?

Por supuesto. Y en ese camino te darás cuenta de que no solo tienes una parte masculina, no eres sólo un hombre, sino que tienes una parte femenina dentro de ti que va a ayudarte a reconocerte enteramente encontrando la mejor forma de afirmarte como hombre. Hay un abanico entero de formas de ser hombre, y cada uno debe escoger la suya.

 ¿Cómo podríamos hacer entender todo esto a un niño o niña homosexual?

En realidad, no hay ningún problema al respecto. Ser homosexual entra dentro de ese abanico que te decía antes. Y no solo eso: yo he conocido bastantes parejas homosexuales y  en muchísimas ocasiones una parte de la pareja adopta un papel más femenino y la otra un papel más masculino.  Puedes desarrollar más tu parte masculina, o tu parte femenina del “ser hombre”. En cualquier caso un hombre homosexual sigue siendo un hombre, el género, la esencia, lo que uno es, y la tendencia sexual son cosas diferentes.

 ¿El colectivo homosexual no se sentiría más frustrado con la educación “de referentes” de la que hemos hablado? (niños educados mayormente por hombres, y niñas por mujeres).

No, porque no hablo de un modelo separatista como los de hace unas décadas. No hay que llevarlo a esos extremos. Pero eso no quita que hoy en día en los colegios los niños no tengan referentes claros (también porque hay muchas profesoras y pocos profesores).

Así que, si en la familia es difícil encontrar referentes, hay que ayudar a que esto suceda en las escuelas, que es donde los niños y niñas están más horas.

 ¿Y no crees que ese trabajo de dar referentes ya lo hacen los medios de comunicación?

No. Los medios, según la moda, te imponen un solo modelo en concreto (hoy en día impera el modelo metrosexual). Yo, cuando hablo de que en el colegio un niño de cierta edad debería ser educado mayoritariamente por hombres no me refiero ni a que no haya profesoras que también lo eduquen, ni a que los profesores sean homogéneos en su forma de ser hombre. Cada hombre lo es de una forma, y el niño acabaría adoptando el modelo adecuado a él mismo. Al niño se le debe permitir escoger qué modelo de masculinidad necesita.

 Sabes que mucha  gente no entiende esto.

En el caso de los hombres, eso produce una gran desorientación, ese no entendimiento. Me refiero a hombres que no entienden que se puede ser gay y hombre, o que se puede ser hombre sin tener que ser un “machote”. Pero también me refiero a esos hombres mayores que no han sido educados para entender esto de lo que hablamos.

 Esas personas tienen dentro de sí una bomba con la mecha encendida.

Exacto. Esa frustración de saber que les han criado para ser de una forma, y cuando ya ha pasado la mayor parte de sus vidas y creen que ya lo tenían asumido, de repente, todo su alrededor les hace sentir mal por ser así, y eso enciende la bomba.

 Hay estudios que dicen que los chicos ven los estudios como algo femenino desde la introducción de la mujer al mundo académico, y eso les hace despreocuparse ¿Crees que el fracaso progresivo de los estudiantes varones tiene que ver con no reconocer dentro suyo su parte femenina?

Claro. Cuando no conoces la otra energía dentro de ti es mucho más complicado entender a los demás. Y he ahí la importancia de ese camino de ida y vuelta desde nuestra masculinidad hacia nuestra feminidad, y desde nuestra feminidad hasta nuestra masculinidad. Y cuando haces ese viaje y palpas tu feminidad, ya conoces tus dos partes, y ya sabes qué punto de ese camino de ida y vuelta te corresponde, según como tú te sientas.

 Dices que no podemos aprender a ser lo que ya somos, pero sí que es bueno tener a alguien que nos guíe. Ya no hablo de enseñarnos, sino de ayudarnos.

Sí, tienes razón. Pero al final lo importante es que a ese joven le des herramientas para que él llegue a la conclusión de que él es un hombre, aunque no sea metrosexual, como ahora está de moda.

 ¿Qué opinas de la paridad en el contexto del género?

A mí la paridad me parece un término divertido. Y viceversa. Me parece injusto tanto para mujeres como para hombres, porque se olvidan de la capacidad y la aptitud de las personas. La paridad es un instrumento de discriminación positiva, pero me parece injusto tanto para las mujeres como para los hombres, porque la elección debería de darse por capacidad y no por razón de género.

 ¿Dónde sitúas el problema del género? ¿En el hombre, en la mujer, o en ambos?

El hombre tiene el problema, y la mujer lo sufre (también lo sufre el propio hombre). Por tanto, hay que trabajar con el hombre sobre todo, y hay que hacer hincapié en nuevos modelos de masculinidad que no impliquen actitudes violentas o discriminatorias, pero con las que uno pueda seguir diciendo sin frustrarse: “yo soy un hombre”, y además, un hombre con ideas claras. Hay que dejar de inculcar miedo a la mujer respecto de lo masculino, e inculcar respeto al hombre respecto de lo femenino.

 ¿Crees que tanto el hombre como la mujer tienen miedo de forma igual respecto al género?

Son dos miedos diferentes. El hombre tiene miedo porque está desubicado, no sabe en realidad qué es, y ve que va perdiendo terreno a favor de la mujer. La mujer está más ubicada, pero su miedo es hacia el hombre, un miedo inculcado por la llamada memoria colectiva.

Creo que si aprendiéramos a apreciar todo nuestro ser (tanto el masculino como el femenino) estos miedos no serían tan fuertes.

 ¿Cómo empiezas tú el llamado “camino consciente”?

ELLAS me han invitado a realizarlo y me acompañan, ELLAS me han regalado el encuentro con mi masculinidad. Gran parte de mi vida negué ser un hombre y me olvidé de quién era, pero llegó un momento en el que deje de avanzar. Había vivido así negando un modelo de masculinidad con el que no me sentía identificado  temiendo que no me aceptaran. Pero al final tuve que enfrentarme a ello, y ahora estoy haciendo un camino de regreso –una vez reconocido y integrado mi ser femenino- que reconoce mi masculinidad sin complejos.

¿A qué te refieres cuando en tu página web hablas del “masaje consciente”?

El masaje consciente que realizo, como los talleres de sexualidad consciente que organizo son sólo extensiones de una forma de estar en la vida. Sentirme hombre también forma parte de eso. Todo se reduce al fin y al cabo, a ser consciente, a vivir la vida con presencia.

¿En la actualidad, trabajas tanto con hombres como con mujeres?

Al principio lo planteé sólo con hombres, pero como sabéis en vuestra asociación, los hombres somos menos proclives a hablar de nuestras cosas. En realidad, el hombre que llega a mí ya tiene un trabajo de reflexión personal hecho con anterioridad. Pero lo que sí que he visto que hay es mujeres que están interesadas en conocer a los hombres. Las mujeres están más dispuestas a hablar, porque de hecho ellas ya hablan entre sí de sus cosas, ¡y si encima tienen interés en conocer los hombres, aun más!

También tenía pensado hacer un taller de masculinidad para mujeres, para que ellas conozcan también su parte masculina y puedan gestionarla.

 ¿Qué postura tienes sobre el aborto?

Creo que el problema no se genera con el embarazo no deseado de una menor, sino que se genera antes. Algo debe fallar cuando en la era en que la juventud tiene más información que nunca, haya aun tal cantidad de embarazos no deseados.

¿Y qué opinas de los permisos de paternidad, la custodia compartida de menores, etc.?

Lo que no me parece bien es que hasta ahora la custodia se haya dado por defecto a la madre sin tener en cuenta casi nada. A veces se han cometido verdaderas injusticias. Pero pasar al otro extremo es hacerlo mal desde el otro lado. Por tanto, creo que lo que hay que hacer es estarse más atento al caso en concreto.

Defiendo la custodia compartida, siempre y cuando se valore el interés del menor. Lo más importante es saber qué es lo que más le conviene a ese niño o niña. En cualquier caso, la custodia compartida es lo mejor dentro de lo malo, pues ni el niño ni la niña pierden los referentes.

Visita a Torrelles

Dijous passat, dia 25 de novembre, en Juanjo Compairé i jo vam assistir a l’encontre de dones i homes que va tenir lloc a Torrelles de Llobregat amb motiu del dia contra la violència de gènere.

Torrelles de Llobregat és un municipi  de caràcter eminentment agrícola, de la comarca del Baix Llobregat, amb una superfície de 13’6 km quadrats i amb una població d’entre 4500 i 5000 habitants. Però Torrelles de Llobregat és diferent, perquè, quin poble d’aquestes característiques té una associació de dones que lluiten per la igualtat amb aproximadament tres-centes membres? L’associació de la qual parlo és l’Associació de Dones Pla de les Bruixes, i la formen un gran nombre de dones que des de 1996 es troben i actuen per compartir i contrastar el seus neguits i afinitats: organitzen les Jornades del Dia de la Dona, jornades sobre la salut de la dona, xerrades, conferències, etc.

Així dons, en Juanjo i jo ens vam trobar molt còmodes. Semblava que Torrelles era un lloc avançat als altres, un lloc on ja s’ha treballat seriosament el tema de la igualtat i el tema del canvi dels homes. De fet, el que més ens va sorprendre va ser la quantitat d’homes que van participar a l’encesa d’espelmes i a la xerrada-debat posterior (no era un gran nombre, però sí comparativament amb la quantitat que hi sol ser).

L’activitat que allà se’ns demanava fer era, doncs:

–          Participar en l’encesa d’espelmes i en el minut de silenci.

–          Conduir una xerrada-debat que portava com a títol: Què guanyem els homes amb la igualtat?

 

 

 

 

 

 

Sobre la primera activitat, només haig de dir que, tenint en compte el fred que feia i l’hora que tocava (gairebé les nou de la nit), van ser moltes i molts els veïns que es van oferir a encendre una espelma per cada víctima morta a mans de la seva parella, i que després van participar en una gran rotllana que ocupava tota la plaça de l’Ajuntament per guardar un minut de silenci. Malgrat el fred imperant, tot plegat va constituir una situació d’una calidesa espiritual profunda. La llum de les espelmes, la música tranquil·la de fons, el poema que l’Ofèlia (una de les encarregades de l’acte) anava llegint mentre que entre totes i tots homenatjàvem les dones que pateixen aquesta malaltia social que és la violència masclista, etc. A més, va ser bonic trobar-nos amb la Vanessa i l’Àlex, membres de l’associació Sakura Onna i bona companyia d’Homes Igualitaris. Ella i ell, amb la seva presència, també volien dir la seva.

Després d’aquest emotiu acte, tothom va quedar convidat a assistir a la segona activitat de la nit: una xerrada-debat amb motiu d’una qüestió dilemàtica i interessant: Què guanyem els homes amb la igualtat. Era la meva primera xerrada com a membre de l’associació, i tenir en Juanjo al costat em va ajudar molt. Gairebé tothom es va apropar a la sala d’actes de la Biblioteca del poble, fins que ja no hi cabia una agulla. Va ser llavors quan en Juanjo va començar la xerrada, presentant-nos a nosaltres mateixos (va ser graciós que en Juanjo fos el més vell de l’associació, i jo el més jove, amb quaranta anys de diferència. La gent va quedar sobtada!), i presentant Homes Igualitaris: els seus ideals, què es vol, què es fa, etc. Després d’això vam explicar com aniria la dinàmica: ens separaríem en un grup d’homes i un grup de dones (que, per suposat, seria molt més nombrós), i debatríem sobre tres qüestions:

–          En què notem la desigualtat a la nostra vida quotidiana?

–          Què hauríem de fer els homes per solucionar els problemes de desigualtat que es donen a la vida quotidiana?

–          Què guanyaríem els homes si ho féssim?

Després d’aquesta divisió en dos grups, ens reuniríem totes i tots i debatríem les diferents respostes a aquestes preguntes.

Malgrat l’opinió d’un home que pensava que no feia falta dividir-nos entre dones i homes per tal de debatre, ja que estàvem defensant la igualtat, i si tots som iguals no feia falta aquesta segregació, ningú més va tenir problemes en seguir les instruccions que en Juanjo va donar (aquest home també ho va fer finalment, tot acceptant l’argumentació d’en Juanjo: desigualtat no vol dir diferenciació. El fet que cerquem la igualtat entre homes i dones no vol dir que no siguem diferents l’un de l’altra).

Després d’una interessant xerrada entre el grup dels homes, i –suposo- entre el grup de les dones, vam ajuntar-nos de nou per posar en comú totes les idees que havien sorgit arran de les tres qüestions que ens havíem de plantejar. No és sorprenent que les respostes anessin pel mateix camí en ambdós grups, com ara veurem.

 

  1. 1. En què notem la desigualtat a la nostra vida quotidiana?

Grup d’homes:

–          Al grup del homes va sortir aquí la idea de les diferències des que som petits. Aquesta desigualtat es nota des de la infantesa. Un home ens explicà que a la seva època era normal que les germanes es quedessin a casa ajudant la mare a fer la feina de la llar mentre que els germans sortien amb els amics fins l’hora de sopar. I això, a l’època de l’adolescència es transformava en que les joves gairebé no podien sortir a la nit, mentre que els joves podien arribar a altes hores de la matinada. Jo, aprofitant que encara tinc recent la meva època d’adolescent (la majoria d’homes sobrepassaven la cinquantena), dono el testimoniatge que, encara que no tant com abans, les diferències entre nens i nenes, nois i noies, segueixen sent molt evidents: nens i nenes encara juguen separats  (sobretot perquè els nens no volen ni que les nenes juguin als seus jocs, ni volen participar dels jocs de les nenes), nois i noies segueixen tenint temps diferents, horaris diferents, tractaments diferents. Encara una noia que té relacions sexuals amb més d’un noi és una “porca”, mentre que el noi que ho fa és un “campió”, “tot un home”.

–          També parlem sobre la desigualtat d’oportunitats, que és altra diferència que, a més, en època de crisi és més evident. Es parla d’una desigualtat d’oportunitats, sobretot, laboralment: una dona que té els mateixos o més estudis que un home, ha de demostrar més que el home per tenir el mateix sou; la promoció d’una dona a nivell intern d’una empresa sempre es veu més frenada que la d’un home.

Grup de dones.

–          Per el que ens diuen, també han fet referència a les tasques de la llar: asseguren que fa falta molt més compromís, més corresponsabilitat.

–          Parlen també de les oportunitats laborals: sous, càrrecs directius, etc. (posen com a exemple les eminents eleccions al Parlamentbde Catalunya: quantes candidates a la Presidència hi ha? Només una. La resta són homes!)

–          Des de la part emocional, també creuen que hi ha diferències: l’home no la viu tant, sembla no interessar-li massa. En canvi, la dona la viu molt més intensament.

  1. 2. Què hem de fer els homes per solucionar els problemes de desigualtat?

Grup de dones.

–          Davant d’aquesta pregunta, les dones diuen que els homes hauríem d’escoltar més. El fet que, encara que sigui de forma inconscient, creiem que la raó és sempre nostra provoca que en molts casos no escoltem allò que les dones diuen. Hem d’aprendre a escoltar.

–          També hauríem de treballar en una reeducació emocional i sentimental. L’home no està educat per cuidar, per tenir cura, per expressar les seves emocions, per reconèixer sense por que estem penedits, per demanar perdó, per plorar, etc.

–          Per això l’home ha d’aprendre, venen a dir les dones, un nou llenguatge emocional.

 

Grup d’homes.

–          Al grup d’homes, en primer lloc ha sorgit la idea del diàleg. De la falta que fa dialogar sobre això com a primera eina per començar a treballar no només amb nosaltres, sinó amb nens i nenes de properes generacions.

–          També parlem de com és de difícil per l’home desvincular-se d’una estructura social plena de privilegis, sense adonar-nos que estem muntats en un cavall de Troia.

–          Parlem, com també ho han fet les dones, de com és d’important que els homes comencem a fer un treball d’introspecció, un treball de reflexió des de dins amb el qual desaprenguem el que ens han ensenyat i deixem pas a una manera de veure el món més relacionada amb les paraules sentiment, família, llar, igualtat, emocions, etc.

–          Surt la idea que hem de desnaturalitzar l’estructura masclista, que fins ara s’ha vist com quelcom normal, natural. Sempre s’ha entès que el fet que la dona treballés menys que l’home i cobrés menys tenia sentit (havia de cuidar dels fills, dels avis i de la llar). També s’ha entès normal que els directius i responsables de les empreses siguin homes (una dona es queda embarassada i no pot exercir la seva professió amb normalitat). També s’ha entès normal que els gais tinguessin les mateixes desavantatges que les dones (perquè no son homes de veritat). Per tant, al grup dels homes acabem concloent que això s’ha entès sempre normal per l’interès  del mascle, i que s’ha de desmuntar aquesta idea, i aquesta és una feina on l’home ha de participar moltíssim.

 

  1. 3. Què guanyaríem els homes si ho féssim?

Grup de dones.

–          Les dones pensen que els homes guanyaríem en comunicació.

–          També pensen que tindríem una vida afectiva millor.

–          Les dones se sentirien millor amb elles mateixes, mostrarien major receptivitat cap a l’home (fins i tot – diuen les dones- en l’aspecte sexual).

–          Es reduiria el nombre de discussions i conflictes, sobretot por haver guanyat en capacitat de comunicació i comprensió.

–          En general, guanyaríem en benestar i en qualitat de vida.

–          Tot això comportaria no només un canvi personal o familiar, sinó un canvi a nivell social i polític (per exemple, ressalten, hi hauria una millor política, enfocada des d’un prisma igualitari).

Grup d’homes.

–          Els homes pensem que la resposta a aquesta pregunta es fruit d’un efecte dominó inevitable: baixar-nos del cavall dels privilegis ens portarà a reflexionar sobre què hem de fer, i prendre mesures en aquest aspecte ens portarà finalment a gaudir d’una vida millor.

–          Parlem de moltes coses de les que també han parlat les dones. Fem referència al l’harmonia. Els homes guanyaríem harmonia amb nosaltres mateixos i amb la resta de persones.

–          Pensem que acabaríem per naturalitzar allò que és realment natural: que abans de ser homes heterosexuals, homosexuals, bisexuals o asexuals, dones heterosexuals, homosexuals, bisexuals o asexuals,  o transsexuals, som persones, i per tant, malgrat les nostres diferències, ningú és millor que l’altre/a com a conseqüència del sexe i/o del gènere.

 

Després de posar en comú tot això, debatem una mica segons les nostres idees personals i també, en el cas d’en Juanjo i de mi mateix, segons els ideals d’Homes Igualitaris. Em sobta que hi ha alguna dona que diu que parlar d’una diferenciació entre els nens i les nenes i entre els joves i les joves ha quedat una mica antiquat, perquè, diu, ja no és així. La Vanessa, membre de l’associació Sakura Onna, fa tallers i xerrades amb joves i expressa que no és així: sí que es nota una diferència entre uns i altres. Jo, que no fa molt que vaig passar la meva etapa d’adolescent, recolzo la idea de la Vanessa: en moltes situacions m’he vist obligat a seguir un rol masclista per tal de no quedar apartar o ser insultat. I és sorprenent, perquè una dona em diu que pot ser que a la meva família potser som antiquats quan dic que a casa meva la feina de la llar (salvant que el meu pare ajuda bastant en comparació a molts altres homes) la fa la mare. Realment a casa meva som uns antiquats? Desgraciadament, les estadístiques diuen que no, que això està a l’ordre del dia. Les estadístiques diuen, dons, que aquella senyora és massa moderna (tant de bo tothom fos així!).

Finalment, tot conclou amb un pica-pica acompanyat de vi dolç, i amb la sensació que ha estat una estona agradable i fructífera. Fins i tot sembla que a partir de la nostra visita es pot crear un grup de reflexió d’homes a Torrelles, meravellós poble cirerer del qual, sincèrament, no es pot demanar més!

J.L.Pérez

 

______________________________________________________

Primera imatge: www.torrelles-de-llobregat.com

Segona imatge: imatge del dia 25 de novembre de 2010 a l’encesa d’espelmes.

Tercera imatge: Velas, d’Eduald Alabau Selva

Quarta imatge: La tertulia, de José María Pérez Pérez.

Cinquena imatge: imatge del dia 25 de novembre de 2010 a la Biblioteca de Torrelles de Llobregat.

Sisena imatge: Torrelles de Llobregat – Festa de la cirera, Ajuntament de Torrelles de Llobregat.

Voltant per Catalunya (activitats de la setmana del dia 25 de novembre)

Aquesta setmana ha estat la setmana del 25 de novembre, dia internacional contra la violència vers les dones.

Ens conviden de molts llocs per anar a fer xerrades. Sempre són dones que ens criden. El dia que des d’un Ajuntament, des d’una associació qualsevol hi hagi homes que ens cridin per anar a fer una activitat, les coses hauran començat a canviar. Ara per ara, és diferent. Ara bé, em dóna el privilegi de conèixer dones estupendes i, de pas, alguns homes també. I de conèixer el país, un país diferent del que surt a les guies turístiques. Un país no pas fet de monuments, sinó de xarxes de relacions. I en aquest sentit, les dones ens porten molt d’avantatge als homes.

Dilluns. Som al Prat. Tinc tertúlia a Ràdio El Prat. M’agrada perquè puc anar-hi en tren, tot mirant el paisatge i badant una mica. Un cop a l’estació, demano a la gent i m’indiquen ràpidament on és la Ràdio. El poble és petit i ràpidament endevino la Casa de la Vila, a tocar de l’estació; al costat hi ha una enorme església moderna que no sé si es deu omplir els diumenges i un petit mercat on anirem a fer el vermut en acabar la tertúlia.
Se’m deu notar la cara de “camaco”, de barceloní despistat per aquestes contrades, perquè la Carme, la tècnica del programa municipal de dones, em reconeix de seguida i em fa aturar quan estic a punt de passar de llarg de la Ràdio. Ai, aquests de la capital! Saludo les contertulianes: totes dones, excepte el presentador del programa: una representant de l’Institut Català de les Dones, Rosa, que porta el programa d’atenció a les dones del poble i la Bàrbara Biglia. La tertúlia va bé. M’assabento que a un poble com aquell hi ha més de 44 dones que enguany han denunciat maltracte i han estat ateses pels serveis socials municipals. Déu n’hi do! Quina feina callada la d’aquestes dones que acompanyen altres dones en aquests tràngols tan difícils! M’alegra sentir que l’Institut Català de les Dones considera fonamental treballar amb els homes.
En acabar, anem a fer un vermut al petit Mercat. Voltades per les olors de les parades, xerro amb la Rosa, que m’explica algunes històries esgarrifoses de les dones que ella atén. De com un home arribava a controlar-li fins al darrer cèntim a la seva dona, arribant a l’extrem que aquesta li havia de demanar 50 cèntims per la maquineta del cafè. I les històries de sevícies sexuals… En fi, la gent passa, coneixen la Rosa i ella els saluda. Commogut pel que m’acaba d’explicar, no puc evitar de pensar que potser algun d’aquests homes que corren pel mercat es comporta així a casa. Però no – em responc – mireu-los, ells fan la compra, ells comparteixen les feines! Em quedo, però, amb el dubte.

Dimarts. Torno a agafar el tren fins a Reus. La Marta m’espera a l’estació. Ella també porta el programa de dones de la ciutat. La tarda és glaçada, però som en aquella hora del capvespre que els anglesos anomenen “entre dos llums”, en què la claror del dia no ha marxat i s’han encès les primeres llums artificials. La tarda és tan diàfana que seria un dia per fer fotos si no tingués altra cosa a fer. Prenem un te al costat de la sala de conferències, que és una prolongació de l’Església. La Marta em demana pel que fem a l’associació i jo li contesto com puc.

La sala s’omple mica en mica, imponent. Correm una cortina com es feia abans al cinema i apareix una pantalla, on es projectarà el meu PowerPoint. Saludo la gent que va venint, gairebé tot dones, a més de la Regidora de participació i ciutadania, que em presentarà i estarà amb mi a la taula. Observo que l’Ajuntament té clara la idea de transversalitat de gènere, perquè entre les persones municipals hi ha alguns càrrecs electes i personal tècnic de diverses àrees.

Entre el públic hi ha una dona ja gran, que se’m presenta com a representant de “avis per la custòdia compartida”. Li adverteixo que avui el tema va de violència masclista, però ella, tan si vull com si no, m’explica el seu problema: té un fill condemnat per maltractador i privat de veure les seves filles. Ella assegura que es tracta d’una falsa denúncia, que els homes com el seu fill estan discriminats per una llei injusta. Li dic que si està segura que la denúncia és falsa, això és un delicte que cal denunciar. Però ella insisteix. Un petit moment que ella em deixa, li explico la postura de la nostra associació sobre la custòdia compartida. Fa de mal veure dones que mantenen aquestes postures neomasclistes. Però, d’altra banda, em dic, quina mare voldria reconèixer que el seu fill maltracta?; quina mare li deixaria de fer confiança?

La xerrada meva va segons el previst. Potser he anat massa de pressa. Tinc ganes d’arribar al col•loqui posterior. M’aixeco de la taula, que em separava una mica del meu auditori i m’hi assec. L’àvia per la custòdia compartida intervé una mica, desqualificant el que jo he explicat, però la gent la coneix i no li fa massa cas. Finalment em quedo amb un parell de nois que tenen interès en col•laborar amb nosaltres: un, l’Alberto, que ja havia vingut a la roda d’homes de Tarragona del 21 d’octubre; l’altre, Paco, em dóna la seva adreça-e i quedem per després del pont. No és el primer cop que, quan he plantejat el tema en un lloc, sorgeixen alguns homes interessats en formar un grup a la localitat. En acabar, una dona en diu a cau d’orella. “Us adoneu que sou uns trencadors?”

Dimecres. En cotxe a Barberà del Vallès. Un grup de dones, dones.com, ens han convidat. Són dones de totes les edats i de tots els sectors socials; són una cinquantena i n’hi ha que parlen millor català i n’hi ha que els costa. Estan en contacte amb la Plataforma contra les violències de gènere i amb molts altres moviments feministes. Em diuen que han cridat els homes del seu entorn, però de fet no en ve cap. Apartem la taula, fem una rotllana i xerrem de com es veuen elles i els homes del seu voltant. Deixo de banda el meu PowerPoint i responc com puc les seves qüestions. Una pregunta queda, però, en l’aire: “on són els homes?” Alguns indicis: em diuen que al poble predomina un tipus d’home molt tradicional i m’expliquen que fins i tot homes professionals fan comentaris misògins. No sé si serà veritat, perquè no n’ha vingut cap.

Ens allarguem més del compte, unes dues hores. Hi ha molta calidesa en aquestes dones. N’hi ha una que abraça tothom i també a mi em fa una abraçada molt llarga donant-me les gràcies. Em comenta que el seu marit mai l’abraça i que el més que ell fa és parar la galta quan ella li fa un petó. No, si no sabem els homes el que ens perdem!

Dijous. Dia contra la violència masclista. Ens han convidat de Torrelles de Llobregat i commemorarem amb la gent del poble la diada. Anem Jorge i jo en cotxe. És negra nit i pels revolts que porten al poble ja circula poca gent. Però quan aparquem i anem al centre, la gent ens saluda. Allà es veu que tothom es coneix i es saluda. Són avantatges de poble; o potser desavantatges?
El poble està presidit per la torre de l’església il•luminada i, al seu voltant, l’ajuntament no gaire il•luminat. Serà davant de la casa de la Vila on farem l’encesa d’espelmes en commemoració de les dones assassinades. Allà trobem l’Ofèlia i altres dones que ho estan preparant tot, música inclosa. Amb un cert retard sobre l’horari previst (això és un poble, ens diuen) va venint gent. Molta gent per a un poble no massa gran. Comenten que hi ha una moguda de dones molt maca: n’hi ha més de 300 associades, més que els homes associats en grups igualitaris a tota Espanya! Sense comentaris.
La cerimònia és molt senzilla però emotiva: lectura de manifest, lectura de poemes, encesa d’espelmes, rotllana de mans i minut de silenci. Ens crida l’atenció que hi ha relativament bastants homes. Entre la gent assistent, els amics Vanessa i Àlex, de Sakura Onna.
Ens traslladem a la Biblioteca. Som més de cent persones i manca espai. I això que són quarts de deu de la nit! Ens presentem i proposem el debat que farem: “què guanyen els homes amb la igualtat?”. Formem un grup d’homes i –és clar- un grup més nombrós de dones. Debatem per separat i després fem la posada en comú. Observo que els homes presents en general han fet ja una reflexió sobre la masculinitat, perquè reconeixen (excepte un parell de nois, cosa curiosa) la desigualtat que pateixen les dones, parlen de fer un treball personal… I algú es vol posar en contacte amb nosaltres. Realment, com deia una dona després, Torrelles és un poble molt modern!

 

A la posada en comú hi ha bastants coincidències entre el que ha sorgit dels dos grups. I el debat, amb tanta gent, flueix prou bé. Quedem per continuar-lo en una altra ocasió perquè ja s’han fet gaire bé les 11 de la nit. Quan tornem a Barcelona, gairebé la mitjanit del 25 de novembre, ens sentim cansats, però satisfets. Mica en mica, el missatge igualitari va calant, però fins ara són les dones principalment qui el reben. Queda en peu la pregunta: com arribem a la resta d’homes? Realment estem assistint a l’aflorament d’un moviment o encara ens queda molt camí per fer?

Juanjo Compairé