Trobades estatal i nacional d’homes per la igualtat

cartell definitiu

Article d’opinió de Juanjo Compairé

Els propers dies 8 i 9 de novembre el Col·lectiu d’Homes igualitaris de Sant Boi (CHISB) i Homes Igualitaris convoquem una Trobada Estatal dels homes per la igualtat. Farem aquesta Trobada perquè ja fa dos anys que a Barcelona vam organitzar el Congrés Iberoamericà de Masculinitats i Equitat (CIME 2011, www.cime2011.org), amb presència d’homes de tota Amèrica Llatina i d’alguns països europeus. Dintre d’aquest esdeveniment, els grups d’homes per la igualtat de tot l’Estat espanyol ens vam reunir i vam debatre com podríem treballar plegats. En va sortir una “Agenda comuna dels homes per la igualtat” o “Declaració de Barcelona”, que era el primer document que escrivíem de manera conjunta. Aquest document va significar un pas endavant molt important per al nostre moviment. Consta d’una part declarativa, que marca els nostres punts de vista compartits; i una part programàtica, que també indica dues dates en què confluim (19 de març, dia del pare igualitari; 21 d’octubre, dia dels homes contra les violències masclistes).

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La igualdad de género reduce la violencia contra las mujeres

ARTÍCULO DE OPINIÓN

Autor: Paco Abril Homes Igualitaris-Ahige Catalunya

PacoAbril

La violencia de hombres contra mujeres es un problema internacional de salud pública y de derechos humanos. Un 35% de las mujeres del mundo entero han sido víctimas de violencia física y/o sexual, por parte de su pareja o de otros hombres que no son su pareja. Frecuentemente, la violencia de los hombres contra las mujeres comienza en la infancia y representa parte de la socialización masculina. Muchos muchachos son socializados a creer que las mujeres y niñas tienen obligaciones con ellos: cuidar de la casa, cuidar de los hijos/as, tener relaciones sexuales con ellos, aún cuando ellas no quieren. Así, Los hombres, sobre todo jóvenes, son más propensos a usar la violencia que cualquier otro grupo. La violencia de los hombres contra las mujeres se ejerce, principalmente, en el espacio privado y las relaciones de pareja. Su inicio tiene lugar, muchas veces, en las parejas más jóvenes.

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Convoquen els homes a visibilitzar el seu rebuig a la violència masclista el proper 19 d’octubre a Barcelona

L’entitat Homes Igualitaris convoquen els homes a visibilitzar el seu rebuig a la violència masclista

cartell

El proper dissabte, 19 d’octubre, l’entitat Homes Igualitaris ha convocat per seté any consecutiu una roda d’homes contra la violència masclista a Barcelona. L’acte tindrá lloc a la Plaça Sant Jaume de la capital catalana a les 19.30 un espai “on molts manifestarem el nostre rebuig a la violència masclista i cridarem a sumar-nos a les manifestacions del 25 de novembre en el dia internacional contra la violència de gènere”, afirma Paco Abril, president de l’associació. Sumar als homes al rebuig de la violència masclista i a les concentracions del 25 de novembre són els dos objectius d’aquestes mobilitzacions. Aquest any s’ha realitzat prèviament una campanya de recollida a través de Facebook de fotografies d’homes contra la violència masclista.

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Homes Igualitaris: una diferencia que no es “esencia”

                       Uno de los debates de interés que se han abierto en el seno de Homes-Igualitaris es el de las relaciones con las mujeres  implicadas en la investigación, la vida asociativa, los talleres colectivos pedagógicos y preventivos, las  políticas  por la igualdad, la coeducación o la lucha contra la violencia de género.  Intercambio que ha tenido por núcleo duro su  hipotética participación e inclusión como miembros activos en la estructura de Homes Igualitaris.

                    En todas estas cuestiones se entremezclan variables intelectuales, políticas y estratégicas, percibiéndose  en medio de todo ello  dos corrientes de desigual fuerza e influencia. Por un lado, la que considera que, tanto desde un punto de vista académico y teórico, como político y estratégico, Homes Igualitaris, asociaciones de mujeres e investigadoras feministas  deben de ir de la mano. Incluso redefinir la identidad de Homes Igualitaris, cambiando su denominación y estatus y abrir la puerta a la plena integración de hombre y mujeres en un mismo espacio formal y organizativo. Por el otro, entre los que se incluye este servidor, estamos quienes apostamos por formulas alternativas que, sin renunciar a la colaboración y a las estrategias de coalición con las asociaciones de mujeres o tender puentes académico e intelectuales con las teóricas feministas en todos aquellos temas que no son comunes ( las políticas de igualdad, la lucha contra la violencia machista o el desgénero), defendemos la especificidad y singularidad de Homes Igualitaris y de las propias problemáticas políticas, intelectuales, teóricas y académicas que circunscriben la cuestión de las Nuevas Masculinidades.

                       Dejaré el farragoso debate teórico para una mejor ocasión, aunque aclare, a título de inciso, de que es necesario mantener la autonomía académica de la cuestión de las Nuevas Masculinidades. Esto tanto frente a los Gays and Lesbians Studies como a la teoría feminista y posfeminista adscrita a las corrientes queer. De la misma manera que la categoría “ género” debe ser leída y usada como paradigma analítico, no forzosamente frente a la óptica tradicionalmente brindada por los Genders Studies ( que reducen la cuestión del género a las mujeres) pero sí de forma alternativa y complementaria con ella. Como no los ha recordado Oscar Guasch, el género también es una cuestión que afecta a la perspectiva de los hombres. Las “comisiones de recerca” (ámbito en el que yo me inscribo) debería guiarse por dicho principio.  

                                

 

                                                          El otro ámbito, es decir, el de la identidad y estructura política y organizativa de Homes Igualitaris es el que desde luego más interés ha suscitado. Particularmente me mantengo en la misma línea argumentativa esgrimida respecto a las cuestiones académica e intelectuales. En efecto,  la singularidad y lo que en gran medida ha llamado la atención de la opinión pública ( sino de toda al menos de su corriente más ilustrada y políticamente avanzada) es el hecho de que naciese una “asociación de hombres” y animada por “hombres”, pero a partir de unas problemáticas, valores culturales y reivindicaciones que no figuraban en el imaginario colectivo como “propias” de “ los hombres”. Se ha tratado, en efecto, de una asociación que ha sabido romper moldes respecto a lo que ha sido el universo simbólico del asociacionismo masculino. Es evidente que hay asociaciones de empresarios y profesionales, de clubs deportivos, de coleccionistas de coches de lujo, de federaciones de Karate o de boxeo, de policías, de vigilantes de seguridad y “peñas” de lo más variopintas. Todas ellas movidas más o menos y con los debidos matices entre unas y otras, por valores adscritos de lejos o de cerca a las representaciones culturales de la masculinidad hegemónica : poder económico, competitividad, prestigio y estatuto social, fuerza física y virilidad. Lo insólito y evidentemente, lo novedoso, es que haya surgido una asociación de hombres comprometida en un tema en el que en principio los varones no se han sentido implicados a causa de una presunción social sobre superioridades, inferioridades y diferencias. Es decir la lucha por la igualdad de género.

El diferendo de Homes Igualitaris no es sólo frente a este tradicional asociacionismo masculino culturalmente “conservador”. También frente a otros movimientos, como por ejemplo el movimiento gay. Este último puso muy en cuestión las representaciones hegemónicas de la masculinidad, bien parodiándolas y haciendo burla de ellas, bien defendiendo directamente la cultura camp y las políticas de desgénero, sobre todo bajo la influencia de las comunidades y las teorías queer de los recientes años 90. Sin embargo,  es la primera vez que un movimiento constituido por miembros mayoritariamente  “heteros” o al menos desvinculados del movimiento LGTB, hace una apuesta clara y contundente a favor de la crítica y revisión cultural de la masculinidad hegemónica.

A ese respecto y casi concluyendo, mi oposición a la mixticidad de Homes-Igualitaris no es equivalente a la que pueda interponer  un club masculino de boxeo o un bar leather en los ambientes lúdicos gays. No son las presencias físicas, sino las especificidades discursivas las que cuentan. Los movimientos a favor del aborto se realizaron con el apoyo de muchos hombres “progresistas”, pero el debate sobre la maternidad o la anticoncepción ( que afectaban a  cuerpos, roles y sistemas simbólicos  muy concretos) lo fue entre mujeres. El ejemplo es extensivo a los propios hombres. El debate sobre la violencia, por poner como ejemplo el gran tema estrella,  afecta a hombres y mujeres, pero al ser una práctica mayoritariamente adscrita a los primeros y a toda una serie de valores culturales relacionados con la masculinidad hegemónica, no cabe duda que es también una problemática que debe ser debatida entre los propios varones. Aquí la cuestión no está en convencer a las mujeres de nuestra causa, ni  tampoco a otros grupos implicados en la lucha por los derechos civiles , sino en  convencer a otros hombres que se han desvinculado política y culturalmente de la lucha contra las discriminaciones.  Por lo tanto, no se trata de defender una “ esencia” varonil que prohibiría la entrada a las mujeres por ser sus cuerpos y psique diferentes, sino en seguir luchando por la diversidad y la “diferencia” entre los hombres. Más allá de los puentes tendidos con las asociaciones de mujeres, el reto sigue siendo el de la autoreflexión de los propios hombres y el de quebrantar en lo cultural una masculinidad hegemónica que está en el origen, no sólo de la violencia de los hombres contra las mujeres, sino de la violencia entre los propios hombres. 

Laurentino Vélez-Pelligrini             

Com abordar la prostitució: una mirada des dels drets humans.

El dimarts 26 de maig Juanjo Compairé, en nom de l’associació “Homes Igualitaris” va ser convidat per la Fundació Campalans a una de les sessions del seminari “Com abordar la prostitució: una mirada des dels drets humans”. Aquesta sessió del seminari va ser presidida per Dolors Renau, durant molt de temps membra de la Internacional Socialista de Dones i eurodiputada. Hi van participar també Òscar Strada, doctor en Psicologia, Laura Vacarezza i Consuelo Barea, metgessa especialitzada en violència de gènere i en prostitució.

Vet aquí alguns extractes de la intervenció de Juanjo Compairé:

 

“En primer lloc, vull dir que no sóc cap expert en el tema. Sóc un professor d’Història i com a tal puc veure el fenomen de la prostitució. Sóc pare i sóc –és clar- home i, com a tals, em sento “indignat” front a l’espectacle patètic dels homes prostituents. Perdoneu-me l’expressió, però crec que cal fer servir un mot malsonant per expressar el rebuig social vers aquests homes: la paraula “puteros”. Per què fer caure la maledicció del llenguatge sobre elles (i ells) i no sobre els autèntics causants d’aquesta xacra social? L’expressió que em surt del cor – com a pare, com a home -és “vergonya!”

A més, presideixo una petita associació, “Homes Igualitaris”, federada a nivell estatal amb AHIGE, associació d’homes per la igualtat de gènere, amb seu a Màlaga.

La nostra associació vol impulsar el canvi dels homes vers posicions igualitàries. I fer-ho amb un missatge sobretot positiu: “els homes guanyem amb el canvi, guanyem amb la igualtat”. I hi guanyem perquè el masclisme també ens ha fet i ens fa mal.

L’associació té fonamentalment tres eixos d’activitat:

a)          l’impuls de grups de reflexió d’homes. Són grups en què compartim les nostres experiències i vivències des del personal, seguint allò que el feminisme ens ha ensenyat: “el personal és polític”.

b)          També fem tasques de recerca: sobre “Homes i usos del temps”, però sobretot sobre coeducació.  

c)          Per últim, també fem tot un seguit d’accions de caire social: tallers a Instituts (més de 100 l’any 2010) i a presons, xerrades, tertúlies i debats, campanyes de sensibilització als municipis, rodes d’homes contra la violència masclista (el 21 d’octubre de cada any des de fa ja quatre).

Entrant en matèria, l’associació ja ha emès fa un any un manifest en contra de la prostitució  on fonamentalment denunciem aquest negoci, demanem una lluita més eficaç contra el tràfic de persones, demanem mesures de suport a les víctimes prostituïdes. Però sobretot insistim en la necessària revisió de la sexualitat masculina.

Clarament us he de dir que no hem entrat en la polèmica regulació versus abolició. No ens hem acabat de posar d’acord. Però sí que dintre de l’associació denunciem el que significa almenys la major part d’aquest fenomen: la prostitució dita “forçada”. Els homes tendim a solucionar-ho tot per la via de la llei escrita. Per això potser no està tan malament que ara ens mantinguem en un segona renglera pel que fa a les qüestions legals i ens centrem en allò que ens pertoca més íntimament: parlem de la nostra sexualitat, que és a l’arrel d’aquest problema, d’aquesta aberració que és la prostitució. Abans de voler “arranjar el món”, mirem-nos a nosaltres mateixos i intentem esbrinar què és el que no rutlla de la nostra sexualitat.

Què hem fet fins ara? Com us deia, el nostre impuls a la creació de cercles d’homes ha significat que, a empentes i rodolons, ens hem posat en qüestió en allò més íntim, la nostra sexualitat. No ha estat fàcil perquè els homes parlem molt de sexe, però generalment per dir “fantasmades” i no com ens sentim, les nostres vulnerabilitats en aquest terreny tan interior. Parlem molt de sexe però poc de la nostra sexualitat.

També fem cursos de formació. Al nostre curs de formació “online” hi ha un apartat específic referent a la sexualitat dels homes.

A les nostres tertúlies (anomenades “cafès d’homes”) ha sorgit diversos cops el tema de la sexualitat masculina. Perquè n’estem convençuts, en la construcció identitària dels homes, aquest és un element central. Però fins ara l’hem tractat d’esquitllentes, com a tema lateral, bé relacionat amb els nostres problemes de comunicació (verbal o no verbal, com va aparèixer a les xerrades d’Anna Maria Vidal o de Norman Duncan), bé perquè parlem d’altres formes de sexualitat, com va aparèixer a la xerrada de Manel García.

Bé, però quins elements apareixen en tots aquests àmbits, als cercles i a les tertúlies? Anotaré alguns d’aquests elements per si serveixen per al debat.

En primer lloc apareix el tema de les “necessitats fisiològiques” dels homes. És aquell tòpic que diu que els homes tenim unes necessitats que no podem controlar. Són necessitats sobretot de descàrrega. Això col·loca els homes al nivell d’impulsivitat primària que ni els animals tenen. És tant com dir que els nostres testicles (recordem-ho, “testicle” vol dir literalment “cap petit”) ens dirigeixen. Paradoxalment, aquesta presumpta impulsivitat és una feblesa. Perquè vindria a dir que els homes som incapaços de controlar els nostres impulsos sexuals, que estaríem “dominats” per ells. Que seríem una mena de sàtirs que ens veuríem forçats a córrer darrere de les nimfes.

Un dels nostres socis més reconeguts, Julián Fernández de Quero, fundador de SEXPOL a Madrid…(autor de llibres com ara “Hombres sin temor al cambio”) diu clarament que NO HI HA CONSTÀNCIA QUE L’ABSÈNCIA DE DESCÀRREGA SEMINAL (amb o sense coit vaginal, anal, masturbació, etc) SIGUI CAUSA DE TRASTORNS de cap mena. Tenim molts exemples d’homes que practiquen l’abstinència sexual sense que per això tinguin cap mena de conseqüències.

Però hem estat educats d’aquesta manera. Des d’aquest punt de vista es parla de la necessitat d’autocontrol” per part dels homes. Però si aquesta “solució” seria necessària en una primera fase, no va al fons del problema.

Com veieu, en el fons aquest és un pretext que serveix d’excusa per justificar la prostitució. Aquesta seria, doncs, una solució a aquesta presumpta necessitat compulsiva dels homes. Es tracta d’un tòpic socialment construït lligat a una concepció de la sexualitat dels homes eminentment intrusiva i dominant.

Però quin és el fons del problema? Doncs com transformar aquesta sexualitat primària en una de més elaborada, més humana, no tan de descàrrega i més plaent. Més lligada a la comunicació (ni que sigui amb un mateix o amb altres persones), a l’intercanvi.

Perquè, què vol dir “descàrrega”? Sona a quelcom de mecànic (com si es tractés d’un camió o una màquina). De cap de les maneres a quelcom d’humà o entre persones humanes. I que va molt més enllà de la genitalitat i abasta tot el cos i que arriba a cercar plaer més enllà de l’ejaculació, com demostren les pràctiques tantra.

José Antonio Marina diu a “El rompecabezas de la sexualidad” : La sexualidad es una construcción simbólica inventada por la inteligencia creadora a partir de un hecho biológico, el sexo”.  Situar-se, doncs, en les necessitats és situar-se en el nivell primari dels instints. És com dir: “som mascles obsedits per copular 3 minuts amb una femella i tenir una ejaculació plaent de descàrrega que pot durar de mitjana 4,8 segons”. Vargas Llosa a “Pantaleón y las visitadoras” (las “visitadoras”, per si algú no se’n recorda, són les prostitutes del servei establert per l’exèrcit peruà a l’Amazònia) mostra aquest comportament patètic, esdevingut absolutament mecànic i gairebé “industrial”.

Aquest nivell primari de conducta no l’aplicaríem mai al menjar o al vestit. De la mateixa manera que del satisfer la necessitat de la fam hem fet sorgir la gastronomia i el mateix hem fet amb el vestir, per què no fer el mateix amb la necessitat sexual? La sexualitat, en paraules de Marina és un “erotisme sentimentalitzat”, humanitzat diríem.

La presumpta incapacitat dels homes per convertir les necessitats sexuals en sexualitat l’hauríem de prendre com un atac a la nostra dignitat. Recordo el lema d’una campanya sevillana contra la prostitució: “¿Tan poco vales que tienes que pagar?”.

Aquesta suposada incapacitat dels homes és una coartada per defensar (o si més no, disculpar o atenuar les culpes) violacions o la necessitat de la pornografia i la prostitució. Respon, doncs, a una necessitat de relacionar sexualitat i poder (“eròtica del poder”) i no sexualitat i comunicació. Perquè la prostitució és un exercici de poder, manifestat a través dels diners. És possible que els homes desenvolupem una sexualitat més “igualitària”, on no s’hi barregi el poder, la desigualtat, la necessitat de domini? Nosaltres pensem que sí.

Si filem més prim, si ens ho mirem més de prop, veurem que de fet aquesta mirada prostituent (com la mirada pornogràfica) és una mirada que ha compartit la raó masculina (aquí hauríem de citar les aportacions de Victor Seidler a  “La sinrazón masculina”) i les seves construccions: la ciència en primer lloc. És una mirada cosificadora, invasora, intrusiva de la realitat, gairebé una mirada “psicòpata”, perquè en no veure l’altre/a com a subjecte sinó com a objecte, es mostra incapaç de compadir-lo, d’empatitzar amb ell/a, de sentir el seu dolor. No hi ha un vincle entre el sadisme i l’experimentació amb animals amb propòsits “científics”? No hi ha també aquest vincle amb un sistema econòmic com el capitalisme insensible al patiment que provoca en ares de l’”interès” (mot ensems econòmic i moral)?

Aquesta mirada de domini (que rau en el mandat bíblic que ens ordena dominar la natura posant-li noms, al·lusió al coneixement científic) sobre els cossos està en l’arrel del tema de què estem parlant. Estem parlant, doncs, d’un paradigma bàsic de la nostra civilització occidental. Aquell que no ens considera com a part de la natura, sinó amb el mandat de posseir-la.

La sexualitat dels homes no podem entendre-la sense entendre la dificultat de comunicació, la malaptesa per comunicar-nos pròpia en general del nostre aprenentatge com a tals homes. En canvi, Marina en l’abans esmentat llibre, diu: ““A lo que más se parece la sexualidad creadora es a una conversación, porque supera la soledad por un diálogo entre dos o más. LA SENTIMENTALIZACIÓN DEL SEXO ES UN FORMIDABLE  INVENTO QUE  DEBEMOS  A  LAS  MUJERES.”

Queda clar que, d’acord amb l’autor, són en general (estem parlant en termes genèrics, és clar) les dones les que dominen aquesta habilitat de comunicació. Això no fa més que constatar que molts homes ens mostrem maldestres en termes comunicatius.

On deixen, doncs, aquests homes l’espai per a la comunicació? Sabina canta en el seu llibre de sonets “Ciento volando de catorce” l’ofici de la prostitució perquè les putes -diu ell- fan de consoladores, fan un servei social. No seria més adequat tractar aquesta necessitat de contacte humà, de comunicació, d’una altra manera? Els prostituïdors es queixen que les prostitutes no són prou carinyoses i afectives. Desitgen tenir una relació sexual i no només un “polvo”. Però això és contradictori. Algú s’imagina queixant-se, per posar un exemple, que el propi cotxe no és prou carinyòs? (!!)

En definitiva, si no fos perquè hi ha persones patint pel mig, l’espectacle de la prostitució ens retorna una imatge patètica de la incapacitat de molts homes per parlar de les seves coses. No hi ha una imatge més trista i més ridícula que la d’aquells homes que acudeixen a un “puticlub” i són capaços de pagar un dineral per unes copes de mata-rates i per una dona que els escolti una estona.

Per això, parlem en termes de “descàrrega” i no d’intercanvi: l’altra esdevé recipient, cosa, no persona. És simplement un “forat” simbòlicament parlant, quelcom per ser omplert, però que no existeix sinó en funció dels desitjos de descàrrega de l’altre.  Més enllà: com l’economia, com la ciència, la mirada masculina NO PERCEP ELS SENTIMENTS DE L’ALTRE, és una mirada egocèntrica, gairebé psicòpata: insensible al patiment (dels animals, de les prostitutes…).

Per últim, la sexualitat masculina es mesura en termes d’activitat: Un baró, per ser considerat “home de debò” ha de mostrar-se sexualment actiu, sempre predisposat. Això és també una feblesa, en el fons (bé que ho saben els publicistes, que la fan servir per vendre!).

Aquesta activitat està marcada a foc sobre el nostre aprentatge sexual. És oposada a PASSIVITAT (femenina). Pascal Quignard, en “Le sexe et l’effroi” diu que aquesta característica ja era considerada tal pels romans de la Roma antiga. I ha deixat imprompta en el llenguatge: parlem de “penetració” i no “acolliment” del penis, parlem de “fer” l’amor. I la màxima deshonra per a un home és ser vist com a sexualment passiu: “Vés a prendre pel…”.

L’activitat esdevé esforç, feina, mesurada en termes de productivitat, no en termes qualitatius, de plaer. La penetració i l’ejaculació esdevenen confirmació de la pròpia virilitat, tot i que sigui havent pagat, que l’orgasme de l’altra sigui fingit… L’ejaculació és com el “salari” d’aquest treball. En aquesta activitat tensa, en la que es fa difícil deixar-se anar, deixar-se sentir, hi ha poc espai per al plaer intens, el plaer de la fusió dels cossos. El llenguatge un altre cop ens ho recorda: “cal complir”, diu un spot publicitari d’un reforç vitamínic actual, fent referència a la cada cop més clara epidèmia d’impotència masculina. Fixeu-vos en el verb que es fa servir: “complir”. On ha quedat aquí el plaer?

Ens cal, doncs, treballar per la superació d’aquesta sexualitat masculina que podem qualificar com a “cutre”, per fer-la més igualitària i més humana. Aquest treball de desconstrucció de la sexualitat masculina tradicional serà l’autèntic antídot contra la prostitució.

Com ho podem fer? Realment nosaltres com associació tenim encara poques  respostes. Simplement començar per apuntar-la, per posar la mirada sobre ella, sobre els prostituents i no sobre les prostituïdes. I reflexionar-hi, com ho estem fent en els cercles d’homes. Ens queda molta feina per fer.”

Victor Seidler: Masculinidades globales, poder y sexualidades (UPF, 7-4-2011)

(Esta es la transcripción, realizada por nuestro compañero Juanjo Compairé, de la conferencia que ofreció Victor Seidler en la Universidad Pompeu Fabra el pasado mes de abril)

Es maravillosos estar aquí y me da algo de vergüenza no poder comunicarme ni en catalán ni en español. Sería maravilloso poder hablar en catalán, esfuerzo compartido con mi traductora, Caroline Wilson (que tampoco domina esta lengua lo suficiente como para poder hacer la traducción al catalán). Por lo tanto, para que esto funcione dependerá de la traducción. Si hay alguien que la encuentra difícil, que levante la mano y lo intentamos aclarar.

Por tanto, voy a empezar hablando lentamente, de manera que abramos algunas diferentes preguntas. Vamos a intentar desarrollar la ponencia, aunque es posible que no lleguemos a poderlo hacer, según como vayan las cosas. En otras ocasiones, podríais tener el texto para leer, pero es mejor en esta situación, que es más viva, se pueden abrir preguntas más en vivo. Quiero dar las gracias a Marina (Pizarro) por la introducción y a esta Universidad por haberme invitado.

Ya desde este momento, mi cabeza se está abriendo a nuevas ideas. Es una Universidad interdisciplinar, no construida alrededor de Departamentos compartimentalizados. Y la masculinidad en sí ya es una cuestión interdisciplinar: no es meramente una cuestión de la Sociología, o la Economía o la Filosofía, … Las cuestiones alrededor de las masculinidades dan forma a nuestra visión de la modernidad. La mirada que desarrollé para un texto que denominé “La sinrazón masculina” fue un momento particular en esta relación.

Imaginaos a vosotros mismos en vuestra relación homo o heterosexual y que alguien de vuestro alrededor se gira y os dice “Me niego a seguir hablando contigo si no te calmas. Estás comportándote como irracional y sin sentido, porque estás siendo emocional”. O sea, las emociones se contextualizaban como femeninas de alguna manera y se experimentaban como amenaza. Es decir que si los hombres se sentían vulnerables o emocionales, esto se experimentaba como amenaza a su masculinidad. De esta manera, si en las relaciones heterosexuales, las mujeres estaban “desafiando” a los hombres, los hombres buscarían el silencio. Y el proceso de sentirse silenciados es un ejercicio de poder. Así que, como ejercicio, vamos a probar algo. Con la persona a tu lado, sólo durante dos minutos, habla de tu experiencia de lo que es ser silenciado: “¿Cómo sé cuándo me han silenciado?” y “¿Cuál es este proceso? Por eso, como va a ser diferente, lo vamos a hacer de forma diferente.

(…) ¿De acuerdo? Dejemos flotar estas preguntas y vamos a pensar en el proceso de estar silenciado. Es fácil verlo como una característica, como una parte de una relación personal. Hace veinte años era fácil identificar y era muy probable que fuera el hombre quien suponía que él era el racional y podía usar esta racionalidad para silenciar emociones y sentimientos. Entonces, las emociones y los sentimientos fueron catalogadas como “femeninas” y como amenaza a la identidad masculina. O sea que el hombre o yo mismo me siento vulnerable, me es fácil desplazarme hacia la violencia o la rabia. La ira afirma mi masculinidad y da forma a esta particular relación de poder. ¿Qué legitima este silenciar a las mujeres? Ésta fue una cuestión central donde las feministas desafiaron a las mujeres a repensar su masculinidad heredada. Reconocimos que este silenciamiento no era solo un producto de una relación personal. Por eso, ¿quién tiene el derecho de hablar en qué espacios? Cuando hablamos en esta Universidad en Cataluña, sabemos algo en relación con el ser silenciados, porque en el régimen de Franco la posibilidad de hablar en catalán y las Universidades en Cataluña fueron atacadas. Así que la cuestión del silencio y la noción de que el ser silenciado es un signo de respeto y deferencia tiene una estructura profunda dentro de la España católica. Por eso, cuando pensamos en los procesos del silenciamiento debemos pensar en las historias recientes. Podemos elegir pensar que el franquismo esta pasado y que la influencia de la Iglesia es mucho menor, pero da forma, incluso en nuestra sociedad democrática, a la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos, nuestros cuerpos. Nuestros cuerpos se identifican con la sexualidad y la sexualidad se identifica con los pecados de la carne. Pensamos que ya hemos roto con estas tradiciones y que vivimos en tiempos democráticos, pero incluso en una cultura secular, todo ello da forma a nuestras relaciones y nos dificulta comprender qué está pasando.

Así que pensando en el silencio estamos pensando en particulares historias culturales, en Cataluña y en España. Y tenemos que reconocer estas historias, especialmente en castellano, que han creado una voz singular, una fuente singular de verdad que ha servido para silenciar la diferencia. Esto tiene una historia particular en España a través de la Reconquista, que implica una noción de la Madre España como católica, como castellana, que tiene el derecho de hablar. Y esto refleja una masculinidad particular. Por eso, cuando pensamos en la masculinidad, ésta no es un tema nuevo, sino que empieza por transformar nuestro sentido de la Historia, la Filosofía y la Sociología, porque empezamos a pensar dónde reside esta noción de verdad y cómo se produjo esta noción. Así que se convirtió en una noción singular de la verdad y el pensar de forma diferente era visto como herejía. Y la herejía en España llevó a las llamas, a menudo de mujeres que se atrevían a pensar de forma diferente. Por eso, el género ha sido fundamental para entender la manera en que estas historias no están pasadas, superadas, como nos recuerda Walter Benjamin, que muere en el camino hacia Cataluña, escapando del poder nazi. Lo que Benjamin nos recuerda es que estas historias están aún presentes. Tienen una presencia fantasmal y no son reconocidas, pero tienen una realidad que denigramos o rechazamos.

Así que cuando pensamos en la Reconquista, que acaba el 1492, tenemos una singular cultura católica, dentro de la cual las experiencias  judías y musulmanas (que nos dan diferentes tradiciones éticas, diferentes maneras de estructurar el cuerpo, que enriquecerían una cultura española multicultural y que darían reconocimiento a las culturas vasca y catalana, cosa que necesitaría una comprensión diferente de la “política de la verdad”)  como esta política se vincula con particulares políticas de silenciamiento, estas tradiciones están volviendo a través de otros procesos.

Así, por ejemplo, ¿hasta qué punto reconocemos nuestras sexualidades como parte de quienes somos?, ¿hasta qué punto aprendimos como criaturas a pensar y experimentar nuestra sexualidad como algo animal que necesita ser controlado? Así que para volverse humano, eso significa controlar y hasta de alguna manera reprimir la sexualidad? Así, “¿cómo aprendimos en nuestra infancia a experimentar nuestra sexualidad? ¿Fue como animales? ¿asociada a tener una cierta ansiedad? ¿Nos volvemos humanos sólo si transcendemos esta sexualidad?” Así que vamos a hacer otro ejercicio rápido. Con tu compañera o compañero, piensa en tal experiencia, pero piénsalo en términos de tu propia generación. “¿En qué generación crecí? ¿Cómo conformó esto mi relación con el catolicismo y mi relación con mi cuerpo? Por favor.

(…)¿De acuerdo? ¿Más tiempo? Mantened vivas estas preguntas. Desafían que si rompo con algo intelectualmente –por ejemplo, mi formación católica- pueden tener un impacto de formas diferentes, difíciles de reconocer. Así que estas estructuras conforman las subjetividades. En la obra más tardía de Foucault –especialmente en su texto “Los usos del placer” y en el último texto, “el cuidado de sí mismo” -, Foucault reconoce los límites de su pensamiento anterior, sobre todo la relación entre poder y conocimiento, que conformaron su primer volumen de la “Historia de la sexualidad”. Incluso en Goldsmiths las alumnas, los alumnos tienden a centrarse en estos primeros textos. Se sorprenden cuando les digo que al mismo Foucault estos textos le llegaron a aburrir y no quería que se volvieran a publicar. Por eso llegó a pensar – y hay un ensayo interesante que se llama “tecnologías del ser”, en el que reconoce la relación entre conocimiento y poder- que hay ciertas formas del conocimiento que están conectadas  con las relaciones de poder.

Pero Foucault nunca supo cómo pensar la masculinidad o el género, cosa que podría haber construido un puente entre su primer trabajo sobre conocimiento y poder y su obra posterior sobre ética y subjetividad. Así que cuando pensamos en nuestra relación con  nuestros cuerpos y nuestro cuerpo es de alguna manera un enemigo (porque lo identificamos con la sexualidad y los pecados de la carne), nos centramos en nociones de control. Entonces los y las jóvenes, en un periodo postfeminista en el que la juventud tiende a asumir una cultura de igualdad de género, la noción de control de emociones y sentimientos es una característica de las identidades de género contemporáneas, tanto para las chicas como para los chicos jóvenes. Así  que de alguna manera en la Universidad el trabajo feminista se llega a pensar como la “palabra f”, que tiene que ver más con la generación de nuestras madres y sus luchas que con nosotros o nosotras. Yo no, pero mi hijo y mi hija y su generación que ha crecido en un crecido en un diferente mundo tecnológico, estas tecnologías han conformado diferentes formas de relaciones de género. Esto dificulta realizar la exploración que estoy sugiriendo, descubriendo las diferentes capas y niveles de experiencia, en los que aquellos pasados –la tradición católica, por ejemplo- aún dan forma a las maneras en las que experimentamos nuestros cuerpos y nuestras sexualidades.

Así pues, quizá pensamos que hablamos de nuestra sexualidad y las niñas y niños aprenden de ello en la escuela. Pero aprenden de ella como la reproducción, como una técnica. Así que saben acerca de ella, pero de una manera separada del placer, de una forma separada de la propia experiencia de sus propios cuerpos. De alguna manera se les convierte en ignorantes de su propia experiencia corporal, porque lo que conocemos como conocimiento y como tal pensamos que lo conocemos. En cambio, desde los años 70 una parte importante del trabajo feminista fue la crítica – y además una de las líneas de fuerza del feminismo de la diferencia sexual, como el trabajo de DUODA en Barcelona- y la exploración de las nociones de la diferencia sexual, con las que tenemos que comprometernos. Pero también tenemos que pensar que debido a la forma en que las personas aprenden de las cosas como conocimiento se hace difícil pensar sobre la relación que tenemos con diferentes partes de nuestros cuerpos.

Así que aquí hay un ejercicio diferente: “Extiende tu mano adelante”; “Señala dónde estás” [risas]. A pesar de la resistencia a seguir las instrucciones del profesor y de que muchos no están seguros de dónde están, muchos – a través de la gente, del género- están apuntando aquí, a la cabeza. Por tanto, la noción tradicional de la modernidad, de la tradición cartesiana occidental, es señalar aquí [la cabeza]. Es señalar a la mente, el cerebro como de alguna manera la fuente de la identidad. Es interesante en esta sala, en este grupo,  en esta cultura postfeminista, muchas mujeres, cada vez más mujeres están aprendiendo a apuntarse aquí [la cabeza]. Esto sería un experimento muy interesante pensar sobre el status del postfeminismo. Esto significa, en términos de la tradición filosófica de Occidente, tanto en Descartes como en Kant, tal como escribí en un texto temprano que aún no está traducido al catalán [risas], que se llamó “Kant, respeto, industria”, de las conexiones entre Filosofía y Teoría Social. La manera en la que nos apuntamos aquí [a la cabeza] conforma una determinada forma de masculinidad dominante. Significa que el mensaje va desde la mente hacia el cuerpo. En términos de Kant, “tengo una relación interna con mi mente y una relación externa con mi cuerpo”.

Por consiguiente, el cuerpo se convierte en objeto del conocimiento médico. Es el o la médica quien ve el cuerpo como el objeto del conocimiento médico. Mi experiencia, mi conocimiento de mi cuerpo, pues, o mi falta de ellas se vuelven subjetivos, personales, anecdóticos y de alguna  manera irreales.

En este momento, el trabajo feminista retó la visión de la modernidad ilustrada. Por eso, el feminismo sigue siendo hoy día un  movimiento revolucionario. Y el análisis de la masculinidad también se vehicula a través de la comprensión de la diferencia sexual. Así, fue el movimiento feminista y el movimiento de salud de las mujeres los que dieron forma a la idea de “mi cuerpo, yo misma”, “mi sentido de identidad está vinculado, envuelto con mi cuerpo”, de maneras difíciles de entender. El cuerpo, pues, -o mi falta de relación con él- que se invisibilizaba. El trabajo feminista desafió, por tanto, una noción cristiana dominante, que tendía a considerar al cuerpo como animal y a ver como únicamente humano lo transcendente. Así que cuando señalamos aquí transcendemos, porque hay una cartografía del cuerpo. Un mapa. Y el mapa significa que aprendemos a vivir en la mente como un ser espiritual y evacuamos allá abajo lo que identificamos como sexualidad. Así pues, la gente joven puede aprender en la escuela sobre sexualidad pero no sobre placer. No aprenderán, pues, sobre los placeres de la masturbación. Porque la masturbación aún produce ceguera [risas] y, aunque nos riamos, la ceguera, en la tradición cristiana, era denigrada, era considerada como la incapacidad para ver la verdad. Así, las tradiciones judías –muy fuertes en Girona y en Barcelona, donde hay una auténtica historia multicultural – y la sinagoga eran representadas en la iconografía cristiana  como “mujer”, como “ciega”, porque los judíos no podían ver la verdad. Había una verdad única, la de la Revelación cristiana y los judíos era tanto ciegos como silenciados y luego expulsados.

¿Cómo aprendemos la expulsión? La política de la expulsión, en la que las personas diferentes son expulsadas, no puede ser parte de una noción multicultural de una España nueva que es multinacional. Porque aquí existe una tradición muy fuerte de exclusión.

En términos de una cultura occidental es Freud quien toma de las fuentes judías para desafiar la idea de que la sexualidad es animal. Así que se convierte en una percepción fundamental de la intervención psicoanalítica y psicoterapéutica el reconocimiento de la complejidad de las relaciones entre nuestros cuerpos y nuestras sexualidades.

Es fantástico que tengamos aquí tantos representantes de grupos de mujeres como de grupos e hombres en este encuentro. Reconozcamos que este es un  proceso que tarda tiempo el proceso por el que las personas reconozcan el impacto de sus masculinidades. Y las masculinidades vinculadas con nociones de superioridad, tan difíciles de desmontar, son formadas de forma generacional, a través de tecnologías diferentes. Estas tecnologías tienden a animar la accesibilidad al conocimiento, que hace al conocimiento accesible a través del planeta y hace difícil que las personas reconozcan su propia experiencia corporal.

Si pensamos sobre el placer y la política del placer, este placer se mueve a través de cuerpos y mentes. Como en nuestras vidas hacemos transiciones, necesitamos pensar en las maneras en las que cambiamos. A menudo las mujeres tienen una comprensión diferente de cómo sus transiciones están vinculadas con sus cuerpos, porque los cambios físicos son parte de sus transformaciones. Así que a veces en las culturas se reconoce la llegada de la primera menstruación, como marcando una cierta transición. Pero eso quizá no está vinculado al cuerpo como fuente de placer [risas, porque la traductora Caroline tose y dice “mi tos”]. Mientras que para los hombres la transición entre la adolescencia y la adultez, a menudo es difícil entender estas transiciones. Los hombres tienen en general menos sentido de los cambios de sus cuerpos. Me acuerdo de mi hijo, de su primer “sueño húmedo” y de su sentimiento de miedo de su cuerpo fuera de control. Por tanto, pensé en la importancia de hablarle en ese momento (él estaba molesto, se sentía mal). Pero me preguntaba si tenía que encontrar otra manera de hablar con él, antes, de esta transición.

Se vuelve, pues, importante entender transiciones diferentes. Así, estoy pensando en mi propia transición hacia la jubilación. No me gusta la palabra “retire” (jubilación), pero se trata de lo que quieres hacer en la próxima etapa de tu vida. Es importante, pues, entender para dar forma a diferentes modelos de masculinidad, de sexualidades alternativas, tanto heterosexuales como homosexuales y abrir canales de diálogo. Este diálogo está a menudo cerrado en la obra de Connell que relaciona la noción de masculinidad hegemónica con las relaciones de poder. Así que se trata de una teorización de la masculinidad que se ha hecho casi universal. Ha sido muy llamativo dentro de las Universidades, porque no ha abierto un espacio en el que los hombres puedan explorar sus propias masculinidades. Ha sido para que los hombres reconocieran la diversidad de las masculinidades. Ha sido absolutamente fundamental, pero ha solido hacer una distinción entre política y terapia, desdeñando lo terapéutico y las prácticas, tanto en Gran Bretaña como en los Estados Unidos, España y otros países europeos, donde las terapias han seguido siendo importantes para los hombres.

Por ello, el movimiento de “Achilles Heel” (talón de Aquiles) significó una manera de ver las conexiones entre lo terapéutico y lo político. Ahora este trabajo está disponible como “e-books”. Traigo publicidad para quien quiera explorar algunas de estas cuestiones. Tengo que parar y abrir las preguntas.

Gracias, Caroline por tu trabajo y tu esfuerzo.

40 años rompiendo filas

El pasado lunes 11 de abril de 2011 se celebró en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona un acto conmemorativo de los 40 años de objeción de conciencia política. Asistieron al acto y nos contaron sus experiencias personas que pudieron vivir en sus carnes qué sucede cuando un ideal se opone a una ley, o incluso a un régimen dictatorial (como sucediera con los primeros objetores de principios de los años 70, como Pepe Beunza).

El acto no contó con un auditorio repleto (lo que por supuesto se merecía) en parte por desgracia y en parte por la bendita norma que rige en la Facultad de Derecho de arrancar los carteles de publicidad. Pero al mismo tiempo ello provocó que el ambiente deviniera más íntimo, haciendo que los ponentes hablaran de sus experiencias desnudando su discurso de cualquier tono asermonado y aleccionador (aunque ya de por sí sus actos lo hayan sido), y permitiendo un diálogo de preguntas, respuestas y reflexiones fluido y agradable.

Desde condenas a prisión (entre 1958 y 1976 pasaron por prisión 285 objetores) y destinaciones a batallones de castigo en el Sáhara con las que sometieron a los primeros objetores, hasta juicios desfasados y “pasados de moda” de los años noventa a los que, de alguna forma, Toni Álvarez puso una especie de punto y final con aquel “pues me voy” que soltó ante el Tribunal justo antes de abandonar los Juzgados por su propia voluntad y ante la mirada atónita de todos los presentes.

La cuestión es: ¿había detrás de este ideal de insumisión y de lucha por la garantía de unos derechos y unas libertades otra forma de ser hombres? Tras cuarenta años de movimiento, parece que podemos decir que sí. La objeción de conciencia antimilitarista no es solamente no hacer la mili, simplemente porque no. La objeción de conciencia antimilitarista es postularse en contra de la guerra, del conflicto o en contra de los ejércitos que durante tantos años han sido la bandera de la patria y de la hombría. La objeción de conciencia antimilitarista fue, es y será un camino alternativo de “ser” hombres, una forma diferente de “actuar” como hombres, una manera pacífica de “hacernos” hombres.

      

 

 

 

 

 

 

 

 

       

Taller a Santa Coloma de Cervelló

Dimecres dia 9 de març en Juanjo Compairé i en Jorge López van participar en un taller que portava per títol “Què guanyem amb la igualtat?” i que va tenir lloc a l’Ajuntament de Santa Coloma de Cervelló.

La participació va ser d’unes quinze persones (més dones que homes), però l’ambient va ser animat, i aquelles i aquells que es van apropar no ho feren només per escoltar (i així en agrada: que parlin!)

El taller va consistir en fer dividir-nos primerament en un grup de dones i un grup d’homes, i reflexionar sobre tres preguntes en concret:

–          En què notem les desigualtats a la nostra vida quotidiana?

–          Què haurien de fer els homes per solucionar aquestes desigualtats?

–          Què guanyarien els homes si ho fessin?

Després, un cop els grups ja havien fet les seves reflexions, es posaven les respostes en comú en un espai conjunt de dones i d’homes.

El resultat va estar el següent:

1.      En què notem les desigualtats a la nostra vida quotidiana?

En aquest apartat els homes van parlar, per exemple, sobre la publicitat, els mitjans de comunicació, etc, i els estereotips que aquests imposen. Una altra cosa que van apuntar és que aquesta desigualtat es nota a l’educació (per exemple, són les mares les qui acompanyen els nens a l’escola, les qui els ajuden a fer els deures, les qui es reuneixen amb el professorat, i majoritàriament –sobretot a preescolar i a primària- les que s’encarreguen de l’ensenyança de les/els infants).

Respecte al jovent, els homes cregueren que encara existeix, i de forma molt arrelada, la posició de l’home com el mascle protector.

Els homes també van apuntar que les desigualtats es veuen en la crisi d’una manera particular, i feien referència al fet que aquells homes que es queden sense treball comencen a fer coses de la llar.

Per altra banda, davant aquesta pregunta les dones van parlar, per exemple, del següent:

–           L’home no sap demostrar afecte, no se’ls hi ha ensenyat.

–          A més, l’home no es pot sentir apartat si no fa res. Ha de portar sempre la veu cantant.

–          Sembla que l’home sigui una persona acostumada a que el cuidin, i que la seva dona sigui una prolongació de la figura materna en alguns punts de la vida quotidiana.

–          El tòpic que diu que els homes no poden fer dues coses a l’hora, en l’àmbit de la llar i de la família sol ser veritat (és quelcom educacional, social. No saben perquè no se’ls prepara per això).

–          La gestió del temps és diferent en l’home i en la dona: la majoria de dones han de treballar i mantenir la llar; els homes no accepten allò domèstic.

–          La immigració afecta en termes de desigualtat, però la desigualtat no prové de la immigració (en aquest punt alguns homes defensaven que la immigració provocava que la desigualtat s’accentués).

 

 2.      Què haurien de fer els homes per solucionar aquestes desigualtats?

 En aquest punt les dones van fer referència sobretot a que els homes, per tal de començar a solucionar aquest problema, haurien de començar a entrar en el món privat, a veure el treball familiar com quelcom natural, a assumir responsabilitats privades. Aquí va sorgir una frase molt adequada, i és que el món familiar i el social no estan separats, i es poden conèixer tots dos sense que un solapi l’altre.

Aquesta reflexió, per suposat, també fa referència segons les dones a la cura dels fills, dels avis, i dels familiars malalts o incapaços.

 

Els homes, respecte a aquesta pregunta, van arribar a les següents conclusions:

–          El treball de la llar s’hauria de repartir entre totes les persones.

–          L’educació hauria de ser diferent de cara al futur. Els nens i nois també necessiten que els ensenyin a expressar els seus sentiments.

–          Els homes haurien de cercar nous models de masculinitat menys danyoses.

–          El model de publicitat hauria de fer un canvi. Els mitjans de comunicació posen molt difícil que les diferències entre un nen i una nena no arribin a esedevenir desigualtats.

 

 3.      Què guanyen els homes amb la igualtat?

 Les  dones pensen que guanyaríem felicitat, capacitat de convivència, capacitat d’expressió de sentiments i benestar entre d’altres coses.

 Per altra banda, els homes pensen que guanyarien quelcom tan important com que finalment els i les infants visquessin i desenvolupessin les seves capacitats veient normal la igualtat entre persones. També, pensen, els homes aprendrien a valorar a les altres persones (valorar, per exemple, el treball de les dones a la llar), i hi hauria un enriquiment en la relació amb els fills/filles. No només això, sinó que l’home aprendria, com també digueren les dones, a expressar els seus sentiments, o per exemple, a gaudir d’una sexualitat més plena sense la tensió que ha comportat històricament aparentar una virilitat per sobre de les seves possibilitats.

 

En definitiva, i per concloure, el que va quedar clar amb aquest taller (igual que succeeix amb tots els que Homes Igualitaris porta a terme) és que un pas de l’home cap a la igualtat no és un pas de solidaritat amb les dones, sinó que constitueix un gran avenç del qual totes les persones (homes i dones) poden treure un profit sà. La igualtat no només és cosa de dones, i el fet que l’home s’impliqui en la construcció del camí igualitari no porta més que una probabilitat més elevada de canvi pel futur.

Charla con un hombre consciente.

Su nombre es Joan Antoni Ripoll. Formado desde hace años en diferentes técnicas terapéuticas, el año 2010, de regreso de un seminario de cuatro meses en la India y  de un viaje iniciático en solitario por el Pirineo  decide crear el blog “El camino del hombre consciente”, con el que pretende invitar a los hombres a reconocer la masculinidad que nos es innata, sin miedos y sin complejos, realizando un viaje interior que también reconoce y asume como algo propio la energía femenina que nos complementa, generando así un  camino de ida y vuelta que nos permite, al fin, reconocernos como hombres y enorgullecernos de nuestra condición.

Me encontré con él en una terraza, donde, aun no siendo fumadores, nos sentamos para aprovechar las últimas dos horas de Sol.

 ¿Cómo nos conociste?

Me llegó un enlace de una actividad que se hacía en Arboleda de Gaia, y aparecíais. Me interesaba el tema de la nueva masculinidad, el tema de la gestión del género, y vi que Homes Igualitaris basaba su actividad en eso.

 ¿Qué opinión te merece la igualdad de género?

Creo que la igualdad de género no existe, y la difusión de esta idea ha provocado una gran desorientación en el rol masculino. Hombres y mujeres podemos compartir responsabilidades, pero no somos iguales, y de hecho, eso nos enriquece como personas. Pero eso no se ha tenido en cuenta en el discurso feminista, que incluso a veces ha parecido querer negar lo masculino. Eso frustra al hombre, pues de repente no tiene unos referentes claros.

 ¿Crees que se trata de que han desaparecido referentes de masculinidad, o más bien de que no se han creado nuevos y claros referentes?

Podemos decir que hay un referente antiguo, clásico, el modelo opresor, el que niega lo femenino. Y de eso se ha pasado a un modelo masculino que, contradictoriamente, niega lo masculino. Y hay hombres que no encuentran un referente ni en uno, ni en el otro.

 ¿Hombres que se encuentran perdidos en un término medio?

Sí. Y el no saber qué eres provoca una frustración y una tensión interna que en muchos casos acaba de una manera terrorífica.  No es fácil hoy en día reconocer que eres un hombre, porque en seguida se ve como un síntoma de machismo.

 Por eso no te gusta hablar de igualdad de género.

Creo que ese término implica negar parte de nosotros. Un hombre es un hombre y una mujer es una mujer. Ambos tienen dentro una parte femenina y otra masculina, pero no somos iguales. Pero claro, decir esto está mal visto. Parece ser que para que no te llamen machista tengas que negar la parte masculina de ti, y en eso no estoy de acuerdo. El hombre en sí tiene que ser hombre reconociendo sus dos partes: su parte femenina y su parte masculina. No puede olvidarse de una de ellas.  Es importante hacer un viaje de ida y vuelta: voy hacia mi lado femenino, lo conozco, y una vez acepto esa parte, vuelvo a mi lado masculino.

 ¿Crees que si la educación incidiera más desde que somos pequeñas/os, no veríamos que hay “cosas de mujeres” y “cosas de hombres”?

Hay estudios sobre esto. A un niño se le da una muñeca y a una niña se le da un balón. La muñeca acaba desnuda y rota y el balón acaba durmiendo con la niña por las noches.

 Por tanto, no podemos decir que naturalmente la mujer y el hombre sean iguales.

Naturalmente no son iguales. Socialmente podemos inventarnos lo que queramos, pero los resultados no satisfacen a ninguna de las partes. Y en este ámbito, la educación ayuda, pero deben respetarse ciertos cánones. Por ejemplo, creo que a un niño no le es conveniente que a partir de cierta edad (entre siete y diez años) le eduquen exclusivamente mujeres (y lo mismo pasa con las niñas respecto a profesores varones), porque no es el modelo que necesitan, y llega un momento en que tiene que aprender qué significa ser un hombre, sentir como un hombre.

Hoy en día el niño no tiene referentes en casa porque normalmente los padres trabajan durante todo el día. Por tanto, sería adecuado darles referentes en la escuela.

 El hecho de que, según tu opinión, ese niño tuviera que ser educado a partir de una cierta edad por hombres mayoritariamente, ¿a qué tipo de hombre te refieres?

Para un hombre, sencillamente la presencia física de otro hombre es suficiente. No importa el tipo (siempre teniendo en cuenta que los extremos nunca han sido del todo buenos), porque sea cual sea, un hombre en términos generales, y por poco consciente que sea de serlo, ya actúa como tal, habla como tal, toca como tal. No es cuestión de aprender, porque no puedes aprender lo que ya eres. Es cuestión de reconocerlo, de que se nos ayude a reconocernos sin llevar esa mochila de prejuicios a nuestras espaldas.

 No se puede aprender a ser lo que ya eres, pero si se puede aprender a reconocerlo, ¿verdad?

Claro. Hay técnicas para ello, para poderlo hacer salir, para poder hacer ese viaje que llega hasta mi energía femenina y que, finalmente, me acaba configurando como un hombre.

 ¿Defiendes que la identidad de cada uno como hombre o como mujer, luego no nos tiene que hacer desiguales ante la vida?

Lo que creo es que hay un aspecto práctico de responsabilidad diaria y de la relación  entre un hombre y una mujer. Hay cuestiones que se aprenden porque no surgen de forma tan natural. Un hombre tiene que esforzarse para cosas de las que normalmente se preocupa una mujer con naturalidad, y viceversa. No hablo de la responsabilidad, que entendemos debe compartirse, sino de cómo surgen las cosas de dentro de nosotros en tanto que hombre o mujer.

De todas formas, todo nos costaría menos, repito, si hiciéramos ese viaje interior y reconociéramos también nuestra energía femenina como hombres.

 Uno no tiene que dejar de ser lo que es, pero sí puede canalizar ese “ser” por una vía menos dañina y destructiva, ¿no?

Por supuesto. Y en ese camino te darás cuenta de que no solo tienes una parte masculina, no eres sólo un hombre, sino que tienes una parte femenina dentro de ti que va a ayudarte a reconocerte enteramente encontrando la mejor forma de afirmarte como hombre. Hay un abanico entero de formas de ser hombre, y cada uno debe escoger la suya.

 ¿Cómo podríamos hacer entender todo esto a un niño o niña homosexual?

En realidad, no hay ningún problema al respecto. Ser homosexual entra dentro de ese abanico que te decía antes. Y no solo eso: yo he conocido bastantes parejas homosexuales y  en muchísimas ocasiones una parte de la pareja adopta un papel más femenino y la otra un papel más masculino.  Puedes desarrollar más tu parte masculina, o tu parte femenina del “ser hombre”. En cualquier caso un hombre homosexual sigue siendo un hombre, el género, la esencia, lo que uno es, y la tendencia sexual son cosas diferentes.

 ¿El colectivo homosexual no se sentiría más frustrado con la educación “de referentes” de la que hemos hablado? (niños educados mayormente por hombres, y niñas por mujeres).

No, porque no hablo de un modelo separatista como los de hace unas décadas. No hay que llevarlo a esos extremos. Pero eso no quita que hoy en día en los colegios los niños no tengan referentes claros (también porque hay muchas profesoras y pocos profesores).

Así que, si en la familia es difícil encontrar referentes, hay que ayudar a que esto suceda en las escuelas, que es donde los niños y niñas están más horas.

 ¿Y no crees que ese trabajo de dar referentes ya lo hacen los medios de comunicación?

No. Los medios, según la moda, te imponen un solo modelo en concreto (hoy en día impera el modelo metrosexual). Yo, cuando hablo de que en el colegio un niño de cierta edad debería ser educado mayoritariamente por hombres no me refiero ni a que no haya profesoras que también lo eduquen, ni a que los profesores sean homogéneos en su forma de ser hombre. Cada hombre lo es de una forma, y el niño acabaría adoptando el modelo adecuado a él mismo. Al niño se le debe permitir escoger qué modelo de masculinidad necesita.

 Sabes que mucha  gente no entiende esto.

En el caso de los hombres, eso produce una gran desorientación, ese no entendimiento. Me refiero a hombres que no entienden que se puede ser gay y hombre, o que se puede ser hombre sin tener que ser un “machote”. Pero también me refiero a esos hombres mayores que no han sido educados para entender esto de lo que hablamos.

 Esas personas tienen dentro de sí una bomba con la mecha encendida.

Exacto. Esa frustración de saber que les han criado para ser de una forma, y cuando ya ha pasado la mayor parte de sus vidas y creen que ya lo tenían asumido, de repente, todo su alrededor les hace sentir mal por ser así, y eso enciende la bomba.

 Hay estudios que dicen que los chicos ven los estudios como algo femenino desde la introducción de la mujer al mundo académico, y eso les hace despreocuparse ¿Crees que el fracaso progresivo de los estudiantes varones tiene que ver con no reconocer dentro suyo su parte femenina?

Claro. Cuando no conoces la otra energía dentro de ti es mucho más complicado entender a los demás. Y he ahí la importancia de ese camino de ida y vuelta desde nuestra masculinidad hacia nuestra feminidad, y desde nuestra feminidad hasta nuestra masculinidad. Y cuando haces ese viaje y palpas tu feminidad, ya conoces tus dos partes, y ya sabes qué punto de ese camino de ida y vuelta te corresponde, según como tú te sientas.

 Dices que no podemos aprender a ser lo que ya somos, pero sí que es bueno tener a alguien que nos guíe. Ya no hablo de enseñarnos, sino de ayudarnos.

Sí, tienes razón. Pero al final lo importante es que a ese joven le des herramientas para que él llegue a la conclusión de que él es un hombre, aunque no sea metrosexual, como ahora está de moda.

 ¿Qué opinas de la paridad en el contexto del género?

A mí la paridad me parece un término divertido. Y viceversa. Me parece injusto tanto para mujeres como para hombres, porque se olvidan de la capacidad y la aptitud de las personas. La paridad es un instrumento de discriminación positiva, pero me parece injusto tanto para las mujeres como para los hombres, porque la elección debería de darse por capacidad y no por razón de género.

 ¿Dónde sitúas el problema del género? ¿En el hombre, en la mujer, o en ambos?

El hombre tiene el problema, y la mujer lo sufre (también lo sufre el propio hombre). Por tanto, hay que trabajar con el hombre sobre todo, y hay que hacer hincapié en nuevos modelos de masculinidad que no impliquen actitudes violentas o discriminatorias, pero con las que uno pueda seguir diciendo sin frustrarse: “yo soy un hombre”, y además, un hombre con ideas claras. Hay que dejar de inculcar miedo a la mujer respecto de lo masculino, e inculcar respeto al hombre respecto de lo femenino.

 ¿Crees que tanto el hombre como la mujer tienen miedo de forma igual respecto al género?

Son dos miedos diferentes. El hombre tiene miedo porque está desubicado, no sabe en realidad qué es, y ve que va perdiendo terreno a favor de la mujer. La mujer está más ubicada, pero su miedo es hacia el hombre, un miedo inculcado por la llamada memoria colectiva.

Creo que si aprendiéramos a apreciar todo nuestro ser (tanto el masculino como el femenino) estos miedos no serían tan fuertes.

 ¿Cómo empiezas tú el llamado “camino consciente”?

ELLAS me han invitado a realizarlo y me acompañan, ELLAS me han regalado el encuentro con mi masculinidad. Gran parte de mi vida negué ser un hombre y me olvidé de quién era, pero llegó un momento en el que deje de avanzar. Había vivido así negando un modelo de masculinidad con el que no me sentía identificado  temiendo que no me aceptaran. Pero al final tuve que enfrentarme a ello, y ahora estoy haciendo un camino de regreso –una vez reconocido y integrado mi ser femenino- que reconoce mi masculinidad sin complejos.

¿A qué te refieres cuando en tu página web hablas del “masaje consciente”?

El masaje consciente que realizo, como los talleres de sexualidad consciente que organizo son sólo extensiones de una forma de estar en la vida. Sentirme hombre también forma parte de eso. Todo se reduce al fin y al cabo, a ser consciente, a vivir la vida con presencia.

¿En la actualidad, trabajas tanto con hombres como con mujeres?

Al principio lo planteé sólo con hombres, pero como sabéis en vuestra asociación, los hombres somos menos proclives a hablar de nuestras cosas. En realidad, el hombre que llega a mí ya tiene un trabajo de reflexión personal hecho con anterioridad. Pero lo que sí que he visto que hay es mujeres que están interesadas en conocer a los hombres. Las mujeres están más dispuestas a hablar, porque de hecho ellas ya hablan entre sí de sus cosas, ¡y si encima tienen interés en conocer los hombres, aun más!

También tenía pensado hacer un taller de masculinidad para mujeres, para que ellas conozcan también su parte masculina y puedan gestionarla.

 ¿Qué postura tienes sobre el aborto?

Creo que el problema no se genera con el embarazo no deseado de una menor, sino que se genera antes. Algo debe fallar cuando en la era en que la juventud tiene más información que nunca, haya aun tal cantidad de embarazos no deseados.

¿Y qué opinas de los permisos de paternidad, la custodia compartida de menores, etc.?

Lo que no me parece bien es que hasta ahora la custodia se haya dado por defecto a la madre sin tener en cuenta casi nada. A veces se han cometido verdaderas injusticias. Pero pasar al otro extremo es hacerlo mal desde el otro lado. Por tanto, creo que lo que hay que hacer es estarse más atento al caso en concreto.

Defiendo la custodia compartida, siempre y cuando se valore el interés del menor. Lo más importante es saber qué es lo que más le conviene a ese niño o niña. En cualquier caso, la custodia compartida es lo mejor dentro de lo malo, pues ni el niño ni la niña pierden los referentes.

Visita a Torrelles

Dijous passat, dia 25 de novembre, en Juanjo Compairé i jo vam assistir a l’encontre de dones i homes que va tenir lloc a Torrelles de Llobregat amb motiu del dia contra la violència de gènere.

Torrelles de Llobregat és un municipi  de caràcter eminentment agrícola, de la comarca del Baix Llobregat, amb una superfície de 13’6 km quadrats i amb una població d’entre 4500 i 5000 habitants. Però Torrelles de Llobregat és diferent, perquè, quin poble d’aquestes característiques té una associació de dones que lluiten per la igualtat amb aproximadament tres-centes membres? L’associació de la qual parlo és l’Associació de Dones Pla de les Bruixes, i la formen un gran nombre de dones que des de 1996 es troben i actuen per compartir i contrastar el seus neguits i afinitats: organitzen les Jornades del Dia de la Dona, jornades sobre la salut de la dona, xerrades, conferències, etc.

Així dons, en Juanjo i jo ens vam trobar molt còmodes. Semblava que Torrelles era un lloc avançat als altres, un lloc on ja s’ha treballat seriosament el tema de la igualtat i el tema del canvi dels homes. De fet, el que més ens va sorprendre va ser la quantitat d’homes que van participar a l’encesa d’espelmes i a la xerrada-debat posterior (no era un gran nombre, però sí comparativament amb la quantitat que hi sol ser).

L’activitat que allà se’ns demanava fer era, doncs:

–          Participar en l’encesa d’espelmes i en el minut de silenci.

–          Conduir una xerrada-debat que portava com a títol: Què guanyem els homes amb la igualtat?

 

 

 

 

 

 

Sobre la primera activitat, només haig de dir que, tenint en compte el fred que feia i l’hora que tocava (gairebé les nou de la nit), van ser moltes i molts els veïns que es van oferir a encendre una espelma per cada víctima morta a mans de la seva parella, i que després van participar en una gran rotllana que ocupava tota la plaça de l’Ajuntament per guardar un minut de silenci. Malgrat el fred imperant, tot plegat va constituir una situació d’una calidesa espiritual profunda. La llum de les espelmes, la música tranquil·la de fons, el poema que l’Ofèlia (una de les encarregades de l’acte) anava llegint mentre que entre totes i tots homenatjàvem les dones que pateixen aquesta malaltia social que és la violència masclista, etc. A més, va ser bonic trobar-nos amb la Vanessa i l’Àlex, membres de l’associació Sakura Onna i bona companyia d’Homes Igualitaris. Ella i ell, amb la seva presència, també volien dir la seva.

Després d’aquest emotiu acte, tothom va quedar convidat a assistir a la segona activitat de la nit: una xerrada-debat amb motiu d’una qüestió dilemàtica i interessant: Què guanyem els homes amb la igualtat. Era la meva primera xerrada com a membre de l’associació, i tenir en Juanjo al costat em va ajudar molt. Gairebé tothom es va apropar a la sala d’actes de la Biblioteca del poble, fins que ja no hi cabia una agulla. Va ser llavors quan en Juanjo va començar la xerrada, presentant-nos a nosaltres mateixos (va ser graciós que en Juanjo fos el més vell de l’associació, i jo el més jove, amb quaranta anys de diferència. La gent va quedar sobtada!), i presentant Homes Igualitaris: els seus ideals, què es vol, què es fa, etc. Després d’això vam explicar com aniria la dinàmica: ens separaríem en un grup d’homes i un grup de dones (que, per suposat, seria molt més nombrós), i debatríem sobre tres qüestions:

–          En què notem la desigualtat a la nostra vida quotidiana?

–          Què hauríem de fer els homes per solucionar els problemes de desigualtat que es donen a la vida quotidiana?

–          Què guanyaríem els homes si ho féssim?

Després d’aquesta divisió en dos grups, ens reuniríem totes i tots i debatríem les diferents respostes a aquestes preguntes.

Malgrat l’opinió d’un home que pensava que no feia falta dividir-nos entre dones i homes per tal de debatre, ja que estàvem defensant la igualtat, i si tots som iguals no feia falta aquesta segregació, ningú més va tenir problemes en seguir les instruccions que en Juanjo va donar (aquest home també ho va fer finalment, tot acceptant l’argumentació d’en Juanjo: desigualtat no vol dir diferenciació. El fet que cerquem la igualtat entre homes i dones no vol dir que no siguem diferents l’un de l’altra).

Després d’una interessant xerrada entre el grup dels homes, i –suposo- entre el grup de les dones, vam ajuntar-nos de nou per posar en comú totes les idees que havien sorgit arran de les tres qüestions que ens havíem de plantejar. No és sorprenent que les respostes anessin pel mateix camí en ambdós grups, com ara veurem.

 

  1. 1. En què notem la desigualtat a la nostra vida quotidiana?

Grup d’homes:

–          Al grup del homes va sortir aquí la idea de les diferències des que som petits. Aquesta desigualtat es nota des de la infantesa. Un home ens explicà que a la seva època era normal que les germanes es quedessin a casa ajudant la mare a fer la feina de la llar mentre que els germans sortien amb els amics fins l’hora de sopar. I això, a l’època de l’adolescència es transformava en que les joves gairebé no podien sortir a la nit, mentre que els joves podien arribar a altes hores de la matinada. Jo, aprofitant que encara tinc recent la meva època d’adolescent (la majoria d’homes sobrepassaven la cinquantena), dono el testimoniatge que, encara que no tant com abans, les diferències entre nens i nenes, nois i noies, segueixen sent molt evidents: nens i nenes encara juguen separats  (sobretot perquè els nens no volen ni que les nenes juguin als seus jocs, ni volen participar dels jocs de les nenes), nois i noies segueixen tenint temps diferents, horaris diferents, tractaments diferents. Encara una noia que té relacions sexuals amb més d’un noi és una “porca”, mentre que el noi que ho fa és un “campió”, “tot un home”.

–          També parlem sobre la desigualtat d’oportunitats, que és altra diferència que, a més, en època de crisi és més evident. Es parla d’una desigualtat d’oportunitats, sobretot, laboralment: una dona que té els mateixos o més estudis que un home, ha de demostrar més que el home per tenir el mateix sou; la promoció d’una dona a nivell intern d’una empresa sempre es veu més frenada que la d’un home.

Grup de dones.

–          Per el que ens diuen, també han fet referència a les tasques de la llar: asseguren que fa falta molt més compromís, més corresponsabilitat.

–          Parlen també de les oportunitats laborals: sous, càrrecs directius, etc. (posen com a exemple les eminents eleccions al Parlamentbde Catalunya: quantes candidates a la Presidència hi ha? Només una. La resta són homes!)

–          Des de la part emocional, també creuen que hi ha diferències: l’home no la viu tant, sembla no interessar-li massa. En canvi, la dona la viu molt més intensament.

  1. 2. Què hem de fer els homes per solucionar els problemes de desigualtat?

Grup de dones.

–          Davant d’aquesta pregunta, les dones diuen que els homes hauríem d’escoltar més. El fet que, encara que sigui de forma inconscient, creiem que la raó és sempre nostra provoca que en molts casos no escoltem allò que les dones diuen. Hem d’aprendre a escoltar.

–          També hauríem de treballar en una reeducació emocional i sentimental. L’home no està educat per cuidar, per tenir cura, per expressar les seves emocions, per reconèixer sense por que estem penedits, per demanar perdó, per plorar, etc.

–          Per això l’home ha d’aprendre, venen a dir les dones, un nou llenguatge emocional.

 

Grup d’homes.

–          Al grup d’homes, en primer lloc ha sorgit la idea del diàleg. De la falta que fa dialogar sobre això com a primera eina per començar a treballar no només amb nosaltres, sinó amb nens i nenes de properes generacions.

–          També parlem de com és de difícil per l’home desvincular-se d’una estructura social plena de privilegis, sense adonar-nos que estem muntats en un cavall de Troia.

–          Parlem, com també ho han fet les dones, de com és d’important que els homes comencem a fer un treball d’introspecció, un treball de reflexió des de dins amb el qual desaprenguem el que ens han ensenyat i deixem pas a una manera de veure el món més relacionada amb les paraules sentiment, família, llar, igualtat, emocions, etc.

–          Surt la idea que hem de desnaturalitzar l’estructura masclista, que fins ara s’ha vist com quelcom normal, natural. Sempre s’ha entès que el fet que la dona treballés menys que l’home i cobrés menys tenia sentit (havia de cuidar dels fills, dels avis i de la llar). També s’ha entès normal que els directius i responsables de les empreses siguin homes (una dona es queda embarassada i no pot exercir la seva professió amb normalitat). També s’ha entès normal que els gais tinguessin les mateixes desavantatges que les dones (perquè no son homes de veritat). Per tant, al grup dels homes acabem concloent que això s’ha entès sempre normal per l’interès  del mascle, i que s’ha de desmuntar aquesta idea, i aquesta és una feina on l’home ha de participar moltíssim.

 

  1. 3. Què guanyaríem els homes si ho féssim?

Grup de dones.

–          Les dones pensen que els homes guanyaríem en comunicació.

–          També pensen que tindríem una vida afectiva millor.

–          Les dones se sentirien millor amb elles mateixes, mostrarien major receptivitat cap a l’home (fins i tot – diuen les dones- en l’aspecte sexual).

–          Es reduiria el nombre de discussions i conflictes, sobretot por haver guanyat en capacitat de comunicació i comprensió.

–          En general, guanyaríem en benestar i en qualitat de vida.

–          Tot això comportaria no només un canvi personal o familiar, sinó un canvi a nivell social i polític (per exemple, ressalten, hi hauria una millor política, enfocada des d’un prisma igualitari).

Grup d’homes.

–          Els homes pensem que la resposta a aquesta pregunta es fruit d’un efecte dominó inevitable: baixar-nos del cavall dels privilegis ens portarà a reflexionar sobre què hem de fer, i prendre mesures en aquest aspecte ens portarà finalment a gaudir d’una vida millor.

–          Parlem de moltes coses de les que també han parlat les dones. Fem referència al l’harmonia. Els homes guanyaríem harmonia amb nosaltres mateixos i amb la resta de persones.

–          Pensem que acabaríem per naturalitzar allò que és realment natural: que abans de ser homes heterosexuals, homosexuals, bisexuals o asexuals, dones heterosexuals, homosexuals, bisexuals o asexuals,  o transsexuals, som persones, i per tant, malgrat les nostres diferències, ningú és millor que l’altre/a com a conseqüència del sexe i/o del gènere.

 

Després de posar en comú tot això, debatem una mica segons les nostres idees personals i també, en el cas d’en Juanjo i de mi mateix, segons els ideals d’Homes Igualitaris. Em sobta que hi ha alguna dona que diu que parlar d’una diferenciació entre els nens i les nenes i entre els joves i les joves ha quedat una mica antiquat, perquè, diu, ja no és així. La Vanessa, membre de l’associació Sakura Onna, fa tallers i xerrades amb joves i expressa que no és així: sí que es nota una diferència entre uns i altres. Jo, que no fa molt que vaig passar la meva etapa d’adolescent, recolzo la idea de la Vanessa: en moltes situacions m’he vist obligat a seguir un rol masclista per tal de no quedar apartar o ser insultat. I és sorprenent, perquè una dona em diu que pot ser que a la meva família potser som antiquats quan dic que a casa meva la feina de la llar (salvant que el meu pare ajuda bastant en comparació a molts altres homes) la fa la mare. Realment a casa meva som uns antiquats? Desgraciadament, les estadístiques diuen que no, que això està a l’ordre del dia. Les estadístiques diuen, dons, que aquella senyora és massa moderna (tant de bo tothom fos així!).

Finalment, tot conclou amb un pica-pica acompanyat de vi dolç, i amb la sensació que ha estat una estona agradable i fructífera. Fins i tot sembla que a partir de la nostra visita es pot crear un grup de reflexió d’homes a Torrelles, meravellós poble cirerer del qual, sincèrament, no es pot demanar més!

J.L.Pérez

 

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Primera imatge: www.torrelles-de-llobregat.com

Segona imatge: imatge del dia 25 de novembre de 2010 a l’encesa d’espelmes.

Tercera imatge: Velas, d’Eduald Alabau Selva

Quarta imatge: La tertulia, de José María Pérez Pérez.

Cinquena imatge: imatge del dia 25 de novembre de 2010 a la Biblioteca de Torrelles de Llobregat.

Sisena imatge: Torrelles de Llobregat – Festa de la cirera, Ajuntament de Torrelles de Llobregat.