La igualdad de género reduce la violencia contra las mujeres

ARTÍCULO DE OPINIÓN

Autor: Paco Abril Homes Igualitaris-Ahige Catalunya

PacoAbril

La violencia de hombres contra mujeres es un problema internacional de salud pública y de derechos humanos. Un 35% de las mujeres del mundo entero han sido víctimas de violencia física y/o sexual, por parte de su pareja o de otros hombres que no son su pareja. Frecuentemente, la violencia de los hombres contra las mujeres comienza en la infancia y representa parte de la socialización masculina. Muchos muchachos son socializados a creer que las mujeres y niñas tienen obligaciones con ellos: cuidar de la casa, cuidar de los hijos/as, tener relaciones sexuales con ellos, aún cuando ellas no quieren. Así, Los hombres, sobre todo jóvenes, son más propensos a usar la violencia que cualquier otro grupo. La violencia de los hombres contra las mujeres se ejerce, principalmente, en el espacio privado y las relaciones de pareja. Su inicio tiene lugar, muchas veces, en las parejas más jóvenes.

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La educación de los chicos, a debate en Sant Jordi

(Esta nota corresponde al Diario de Ibiza)

Las oficinas municipales de Sant Jordi acogieron ayer la conferencia ´Chicos, ni violentos ni castrados. La educación de los adolescentes´, a cargo de juan José Compairé, impulsor y presidente de la asociación Homes Igualitaris de Catalunya. Compairé desarrolló el tema de la educación emocional y afectiva de los varones, proponiendo un nuevo modelo de masculinidad no basada en los estereotipos machistas. Además presentó el libro de material educativo ´Chicos y chicas en relación´, editado por Icaria.

Grups d’agents actius d’igualtat als instituts

Fa dos anys a una reunió de la Plataforma Unitària contra les violències de gènere vam llençar la idea: a cada centre d’ensenyament calia crear grups de nois i noies que esdevinguessin agents actius d’igualtat i referents per als seus companys i companyes. El missatge de la igualtat ja no els arribaria, doncs, des de dalt, des del professorat més o menys conscienciat, sinó dels seus iguals.

Finalment, dintre del programa “trenquem mites” del VII Fòrum contra les violències de gènere, uns 60 nois i noies de diferents Instituts van participar en una trobada amb un grup d’adolescents de Viena, dintre del programa “Waves”. Per sobre de les barreres d’idioma, hi havia una experiència comuna: a tot arreu hi ha abusos, violències sobre les noies.

Es van formar grups de debat i cada grup triava una història violenta de gent propera de què haguessin estat testimonis. Em van esgarrifar les històries que van sortir i que pensava que ja estaven superades: noies a qui el xicot menystenia tot el temps, gelosies arribades a l’extrem, intents d’aillar i d’anular la vida social de la pròpia nòvia, rampells de violència al més mínim indici de separació,…

El grup austríac va presentar un video molt clar d’històries quotidianes. I també un grup de noies i un noi van presentar un video amb un missatge clar. Eren un bon material per fer pensar i iniciar el debat.

Hi havia una consciència compartida que calia actuar per detectar des del començament els abusos; que calia tenir informació de què fer en casos semblants d’amistats que pateixen violència i que calien campanyes de sensibilització. Campanyes que en un futur potser aquets grups contribuiran a dissenyar i tirar endavant.

Al final es va anar omplint un llistat de voluntari*s per formar part dels grups actius d’igualtat. L’embrió d’alguna cosa nova s’està formant. D’ara endavant els i les joves diran la seva també en aquest tema que elles també pateixen. Animem els grups a tirar endavant! A la mesura de les nostres forces nosaltres també hi col·laborarem en aquest projecte.

Juanjo Compairé

Pequeña gran charla en el C.E.I.P Menéndez y Pelayo de Mataró

El pasado miércoles día 2 de febrero, nuestro compañero Guillermo participó en un taller con chic@s de 5º y 6º de primaria en la escuela Menéndez y Pelayo de Mataró, donde se abordaron temas como el género, el sexo y convenciones.

La charla fue coordinada con la dirección de la escuela así como con la Regidora de Educación del Ayuntamiento de Mataró y la Inspectora del IME correspondiente.

La participación fue muy buena: cerca de 50 alumn@s, más profesores, y dos representantes del Ayuntamiento de Mataró de la Oficina de LLei de Barris y del Espai de Joves, estuvieron allí presentes.

Nuestro compañero nos deja sus sensaciones en el siguiente escrito:

¿Qué SEXO tenemos?

Reunidos en el aula de informática y después de escuchar una serie de conceptos que hasta ese momento les era para algunos desconocidos, o simplemente habían oído hablar de ellos pero que no podían precisar en qué momentos utilizarlos comenzaron a plantearse preguntas, algunas ingenuas, otras tímidas y otras, como apuntó en un momento la directora del centro, cargada de un componente filosófico grande: ¿Para qué vivimos si hemos de morir?

 El grupo, bastante heterogéneo en cuanto a procedencia: marroquíes, latinoamericanos, rumanos, rusos y catalanes, atentos desde un principio a las imágenes que se iban proyectando lentamente en la pantalla, sobre todo una, que al margen de la risa provocó alguna que otra pregunta capciosa, bastó para que se agarraran a sus sillas y quedaran hipnotizados entre las explicaciones que iba dando y las figuras que detrás de mí iban pasando.

“Guillermo, ¿Es verdad que el homosexual es el que tiene dos sexos?”

Aquella intervención dio un giró a todo el programa de la charla y las imágenes preparadas sufrieron un cambio radical en su orden. Ya ellas por sí solas no eran suficientes. La conversación se convirtió en un tú a tú, con cada uno de aquellos hombrecitos y mujercitas que me hablaban como si fuera un amigo más. Preguntas que ni entre ellos mismos se habían formulado antes. Mucho menos con sus padres.

Creo que este intercambio con este grupo de preadolescentes fue una grata y gran experiencia para todos los que se encontraban allí, desde el orador, la directora del centro, algunos maestros y otros funcionarios del ayuntamiento que entre sonrisas y aprobación en silencio se dieron cuenta de cuanto todavía falta por hacer.

Cómo gestionar la rabia: taller en el “Espai Jove” de Castellar del Vallés

 

Juanjo Compairé y yo acudimos el viernes día 3 de diciembre de 2010 a Castellar del Vallés para ofrecer un taller sobre cómo gestionar la rabia en un casal de gente joven. En la sala que han preparado para realizar el taller unos veinte adolescentes (la mayoría chicos) se acaban reuniendo y forman un círculo sentados alrededor de unas colchonetas. En un primer momento parece que va a haber una buena asistencia, pero no pasan ni diez minutos desde que Juanjo empieza con la charla y ya solamente quedan unos cuatro jóvenes (dos chicas y dos chicos), a los que se suman tres monitores del “Espai Jove” y nosotros dos. Parece sorprendente, pero ya no sorprende tanto: es lo que suele pasar, por desgracia. La gran mayoría de desertores son jóvenes varones. Por tanto, pocos quedan en la sala finalmente. Los monitores sienten también que se haya producido esa fuga. La cuestión aquí es la de siempre: ¿Por qué a los hombres (ya sean jóvenes o no) no les interesa hablar de sí mismos, tratar sus problemas, expresar lo que sienten? Al fin y al cabo, un taller donde se intenta enseñar a gestionar la rabia es un instrumento que ayuda a manejar lo que puede llegar a ser un problema muy grande: la agresividad. ¿A caso sienten los jóvenes que ellos realmente no tienen este problema, o que esto no es un problema, sino una cosa que tienen todas las personas, y sobre todo los hombres?

El taller transcurre con pocas personas, pero según lo esperado. Intentamos que cada uno de los asistentes se concentre en una experiencia de sus vidas que les haya provocado frustración y rabia, y  cuando ya tod@s han comentado su experiencia, llega el momento de cerrar los ojos y sentir ese sentimiento de frustración y de rabia por dentro. ¿Dónde se coloca ese sentimiento de rabia dentro de cada cuerpo? ¿En el pecho, en la garganta? ¿Tal vez en los brazos y en las manos intentando salir en forma de golpe? Parece ser que los varones, en general, sienten la rabia y la frustración de una manera diferente a las mujeres, porque los jóvenes varones, en general, muestran signos de querer expresar la rabia de una forma agresiva, violenta hacia el exterior. Necesitan resarcirse pisando fuerte y mostrando que ellos están ahí, por encima. Por el contrario, las mujeres parecen no sentir esa necesidad: las tres chicas que allí se encuentran coinciden en expresar que a ellas no les es necesario exteriorizar así la rabia.  En este ejercicio, por tanto, vemos claramente lo que siempre se ve en este tipo de talleres: las mujeres y los hombres canalizamos la rabia de forma diferente. Pero la clave no es, para nada, quedarnos con esa afirmación como una conclusión final, sino preguntarnos: ¿Qué nos lleva a hombres y mujeres a no actuar del mismo modo, por lo general, en este aspecto? Pues es lógico pensar que sea el hecho de que el hombre necesita siempre mostrar que es un hombre, que está por encima de todo, y que nada ni nadie le puede molestar. Obviamente, no todos los hombres actúan violentamente, o “tan violentamente”, al igual que no todas las mujeres canalizan su rabia de una forma no violenta. Estamos hablando de que, realizando una comparación entre ambos, resulta que el porcentaje de hombres que responden de forma agresiva a la rabia y a la frustración es mayor que el número de mujeres. De hecho, debemos tener en cuenta que patologías como la depresión (que sería el ejemplo de sentimiento de frustración llevado al extremo), que suelen darse más en mujeres que en hombres, no dejan de ser una reacción violenta contra uno mismo. Por tanto, cuando decimos que generalmente las mujeres canalizan la rabia y la frustración de una manera no violenta o menos violenta que los hombres, no nos estamos refiriendo a los casos en que aparecen síntomas depresivos, en tanto que, como hemos dicho, eso sería otra forma más de violencia (la autoviolencia).

En este taller nos ha sorprendido, sobre todo, las respuestas de un niño de trece a cómo canalizar la rabia y la frustración. Ese niño, al que llamaremos A., nos explica su historia, y la representamos teatralmente para observar qué es lo que sucede, y qué es lo que debería suceder.

–          Persona que se siente frustrada a partir de una serie de sucesos de agresión física y verbal por parte de un compañero de clase: A. ha sufrido la agresión de un compañero durante años. En la representación de la agresión, el chico está caminando y el agresor pasa por delante de él, se tropieza con una raíz de un árbol que sobresale del suelo y se cae. Luego se levanta y arremete contra A., culpándole y agrediéndole. A. se tapa para defenderse, pero es lo único que puede hacer.

Una vez representada la situación, preguntamos a A. cómo hubiera querido que acabara todo, qué le gustaría haber hecho. En este caso A. habla de dos posibles finales. Uno de ellos es un final en el que A., cuando su agresor se cae y quiere agredirle, puede explicarle que él no ha sido, y le pregunta si se ha hecho daño, ofreciéndole la mano para ayudarle a levantarse. El segundo final que comenta con nosotros es que, ante esa situación de violencia, hubiera querido tumbar en el suelo al agresor, paralizarle con una llave de artes marciales y decirle que no volviera a agredirle nunca más. Sin embargo, observamos que entre ambos finales A. hace más hincapié en el segundo.

Cuando A. representa esa situación nos damos cuenta de que hay muchas otras cosas dentro de este chico. Intentamos que se exprese desde dentro, y que si quiere gritar, que grite. Pero el joven dice que él ya no siente ese tipo de rabia; que intenta dar la espalda a todo tipo de agresión (ya sea física o verbal). Nos cuenta que suele sufrir insultos, que los de su clase suelen apartarlo y que por eso suele juntarse con gente más mayor. Incluso nos explica su idealización de Colombia, país al que ha ido en dos ocasiones y donde ha notado esa hermandad y familiarización que existe en la mayoría de países de la América Latina, contrariamente a lo que le sucede aquí. “Allí –explica- no conocía a nadie la primera vez que fui, y cuando volvía hacia España había un montón de niños que se amontonaban para despedirse de mí”. A. habla mucho, se nota que necesita expresarse, desahogarse de una manera o de otra. Es como si normalmente no tuviera la oportunidad de expresarse con tanta claridad.

Sin embargo, parece que el joven ha encontrado una forma de canalizar esa rabia, o cuanto menos, de evitarla, y dicha forma es la ignorancia, o como él dice, “si paso por un sitio por donde me insultan, me doy la vuelta y me voy”. Pero, ¿es esa realmente una manera oportuna de desviar ese sentimiento? Parece que a corto plazo sí, pero, ¿a largo plazo? Debemos tener en cuenta que el ignorar los insultos no quiere decir que éstos no nos hagan daño. Muchas veces uno ignora exteriormente las cosas malas, pero las acumula interiormente, lo que responde a una autoagresión. Algunos monitores del “Espai Jove” opinan que debería enfrentarse a sus miedos, plantar cara a esos insultos y detenerlos. Pero, ¿qué quiere decir enfrentarse a sus miedos? Muchos hombres entienden que dar la cara contra el miedo es la mejor solución. Parece que aquella frase de “mirar al miedo a la cara” sigue en pie, y parece claro que en muchos casos enfrentarse a los problemas es la solución más difícil, pero la más beneficiosa. Pero, ¿cómo debemos enfrentarnos al miedo, o a la rabia, o a la frustración? Es muy importante decir que no todo enfrentamiento ha de ser violento; que se pueden encarar los conflictos desde una perspectiva pacífica con el exterior y con nuestro interior;  y que, por supuesto, la única forma de expresar la rabia no es, como solemos pensar, “chillar y pegar golpes”. ¿Cuántos artistas han hecho de la rabia obras magníficas que han acabado convirtiéndose en parte de nuestra historia?

Cuando cambio yo, cambia el mundo.

J.L.Pérez

 

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Primera imagen: www.castellarvalles.cat.

Segunda imagen: La rabia, de Adrián Ferrero.

Tercera imagen: Frustración, de Ximena Ross Morrey Pérez.

Cuarta imagen: Saturno devorando a sus hijos, de Francisco de Goya.

L’èxit de les Jornades “Joves i Igualtat”

 

El passat dia 30 de setembre ha tingut lloc a l’Espai Bonnemaison de Barcelona la Jornada “Joves i Igualtat”, organitzada per HOMES IGUALITARIS amb el suport de l’Àrea d’Igualtat i ciutadania de la Diputació de Barcelona.

La Jornada tenia com a objectius deixar clara la necessitat de treballar per la igualtat entre la gent jove des de diferents temàtiques (com ara la violència, la salut, l’educació, les emocions, etc). Es tractava també de donar eines concretes de treball a les persones i col·lectius que treballen amb joves.

Hem comptat amb les aportacions de socis d’HOMES IGUALITARIS que ja fa temps treballen amb gent jove (Pako Abril, Daniel Gabarró, Juanjo Compairé), així com de companys d’AHIGE Màlaga (José Manuel Blasco, Antonio García). Però també de persones alienes a l’associació, vingudes d’Andalusia (Antonio Martínez, del programa d’homes i salut de l’Ajuntament de Jerez i Franches Belenguer, de Granada) o de la resta de Catalunya (Jaume Funes, educador i periodista; Laia Pajuelo i Sandra Giner, de L’Hospitalet de Llobregat, així com Jorge Prats i Esther Pardo, professionals de l’arteràpia i Oriol Ginés, del programa “Canviem-ho” de l’Ajuntament de Barcelona).

Les inscripcions a la Jornada han superat les 200 persones, límit de l’aforament de l’Espai. El matí ha començat amb la presentació, a càrrec de Teresa Llorens (coordinadora de l’Àrea d’Igualtat i Ciutadania de la Diputació de Barcelona) i d’Aharon Fernández, soci d’HOMES IGUALITARIS i coordinador de la Jornada (Vegeu la foto adjunta).

Tot seguit, hi ha hagut dues taules rodones seguides d’un animat col·loqui. A la primera, més acadèmica, han pres la paraula Pako Abril, Franches Belenguer, Dani Gabarró i Jaume Funes. A la segona,dedicada a les experiències, ha comptat amb les aportacions de Juanjo Compairé, Pako Abril, José Manuel Blasco, Antonio Martínez, Sandra Giner i Laia Pajuelo. (Vegeu les fotos)

La tarda ha estat dedicada a taller simultanis que pretenien mostrar diverses metodologies de treball amb joves. Els tallers han girat entorn de l’educació emocional (Franches Belenguer, Antonio Martínez, Antonio García, Oriol Ginés) i de l’arteràpia (Esther Pardo i Jorge Prats).(Vegeu les fotos).

La cloenda i les conclusions han fet palesa la necessitat de seguir treballant-hi.

Des d’HOMES IGUALITARIS valorem molt positivament l’allau de gent jove participant, l’ambient positiu i les aportacions dels ponents, que han estat a un molt bon nivell. Pensem aprofundir en algunes de les línies de treball que han aparegut a les nostres tertúlies “cafès d’homes”. Igualment agraïm a la Diputació el seu suport, que esperem seguit tenint d’ara endavant, car ja estem pensant en les pròximes Jornades.

“Jóvenes, violencia y resiliencia”

La vigésimo tercera edición del diccionario de la Real Academia Española incorporará una nueva definición relacionada con el término “resiliencia”. Así, se dice sobre esta palabra lo siguiente:

1. f. Psicol. Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

2. f. Mec. Capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación.

Por tanto, y según la definición primera, se concibe la resiliencia como la superación, por las personas, de los más grandes obstáculos que la vida interpone en nuestros caminos, o como el haber podido cruzar sobre una fina cuerda las distancias más amplias existentes para los seres humanos.

Así, es lógico pensar que no todo el mundo puede superar ciertas situaciones límite. No todas las personas se encuentran preparadas para caminar, cual funámbulo, sobre el alambre que ha de permitirles no caer al vacío, ni para escalar murallas babélicas en busca de una luz que les guíe. Es decir, no todas las personas que sufren se sobreponen convirtiéndose en resilientes.

La tertulia que Paco Abril, sociólogo, profesor de la Universidad de Gerona y socio de Homes Igualitaris (HI), presentó el pasado jueves día siete de octubre en la sede de HI, versó, precisamente, sobre la resiliencia en relación con l@s jóvenes que han sufrido violencia de forma activa (contra su persona) o pasiva (violencia entre su familia). Cómo conseguir que tod@s l@s jóvenes que han sufrido este mal puedan sobreponerse a él sin incorporar conductas también violentas o depresivas es una tarea fundamental en muchos aspectos, y ello es lo que Paco Abril, junto a otr@s investigador@s procedentes de universidades de Alemania, Austria, Eslovenia y España, tratan de mostrar con un estudio europeo titulado “Stamina” (el cual será presentado en Berlín en febrero de 2011).Pako Abril

El estudio “Stamina” se compone de una investigación dividida en una parte cuantitativa (en la que 3500 estudiantes de entre catorce y quince años de los diferentes países participantes se someten a una encuesta con la que se avistarán ciertos resultados relacionados con la violencia) y en otra parte cualitativa (en la que se seleccionan a trescient@s jóvenes para entrevistarlos a fondo, según los resultados de las encuestas anteriores), y su objetivo principal es averiguar cuáles son los factores que hacen que algun@s jóvenes que viven en un ambiente violento (violencia familiar, escolar, física, verbal, etc.) desarrollen conductas no violentas, en contraposición a aquell@s que desarrollan conductas violentas o depresivas (tratando la depresión como una forma de violencia contra uno mismo).

¿Por qué es importante un estudio de este tipo? Es importante porque a día de hoy, los estudios muestran que un 25% de jóvenes sufre violencia activa o pasivamente, o porque de l@s jóvenes que sufren violencia física en casa, un 50% desarrolla conductas violentas; y porque, entre otros datos, sólo un 35% de jóvenes que ha sufrido algún tipo de violencia reaccionan de forma asertiva, positiva, sin reproducir el círculo de la violencia  que han sufrido. Por tanto, la relevancia de estudios de esta índole radica en la averiguación de una posible solución para procurar la resiliencia en tod@s (o al menos en la mayoría) los jóvenes que han sufrido violencia. Que tod@s crucen “el umbral de la violencia” es imprescindible para empezar a reducir casos de, por ejemplo, violencia de género.

Paco Abril comenta que l@s jóvenes que han sufrido violencia tienen tres posibles vías por las que seguir:

– La vía de la violencia.
– La vía de la depresión
(donde también cabrían patologías como la anorexia, bulimia, etc.).
– La vía de la resiliencia.

¿Y qué factores son los que producen que se escoja una vía u otra? Los más destacables serían los siguientes:

– Los valores personales. La madurez de la persona, su capacidad de reflexión, su abanico de competencias, etc.
– Las estrategias que cada un@ pueda desarrollar contra la violencia (la comunicación, el control de las emociones, la canalización de la rabia, la capacidad de pedir ayuda, etc.).
– El apoyo familiar (de amb@s progenitor@s, de aquel/a progenitor/a que también esté sufriendo violencia, etc.).
– El apoyo de servicios sociales. Herramientas escolares.
– El divorcio de l@s progenitor@s como solución a la violencia familiar.
– Implicación del profesorado.
– Refugio en la fe (religión).
– Etc.

Llegados a este punto, Paco Abril abrió un debate entre las personas asistentes a la tertulia, debate que se basó en una lluvia de ideas sobre la cuestión de cómo ayudar a la generalización de la resiliencia entre l@s jóvenes. Algunos de los temas tratados fueron los siguientes:

– La importancia de trabajar en la escuela las capacidades relacionales y la educación emocional, la salud, la economía doméstica y la alimentación, extrayendo todos estos temas de la obsesión por los conocimientos (es decir, no tratarlo como una asignatura más).

– La coeducación, entendida como la creación de un clima de confianza que ayude que los chicos y las chicas puedan expresarse.

– La superación de la desconfianza entre escuela y familias para trabajar conjuntamente en la educación (no solamente referida a la instrucción, sino a todo lo que hemos dicho en los puntos anteriores) de l@s adolescentes.

– Tener en cuenta el peso fundamental que tienen los primeros vínculos de los primeros años de la infancia para desarrollar más adelante conductas resilientes, lo que podría traducirse en el alargamiento de los permisos por maternidad y paternidad (iguales e intransferibles) o en el énfasis en la educación infantil y en la presencia en esta fase educativa de igual número de profesores que de profesoras.

–   La importancia de la socialización fuera de la escuela: grupos informales, entidades de recreo, grupos deportivos,  y otros espacios en los que los jóvenes pueden aprender a comportarse de forma asertiva y con soporte de los iguales.

Después de exponer estas ideas, ¿creéis que hay alguna más que nos hemos dejado en el tintero? ¿Pensáis que hay otras posibles herramientas que pudieran servir para el fin que estamos tratando? ¿Qué os parecería, por ejemplo, si se hiciera intervenir a médicos en la escuela (no solamente psicólogos)? ¿Pensáis que las horas del patio son momentos clave para detectar posibles casos de jóvenes que sufren violencia? ¿Qué podría destacarse de una buena relación entre los colegios y las familias? ¿Deberían haber más programas de prevención y de detección?

¡Esperamos vuestra participación!

(Por cierto, no querríamos cerrar esta actualización sin recordar que la próxima tertulia tendrá lugar el día 11 de noviembre en la sede de HI, y contará con la participación de una entidad amiga, “Sakura Onna”. La reunión versará sobre “Cómo afrontar la violencia sexual desde las nuevas masculinidades”. ¡Os esperamos a tod@s!)

J. L. Pérez