Conversa amb dones feministes

Trobada d’homes per la igualtat i dones feministes, Sant Boi, 9 de novembre de 2013

CONVERSACIONES CON FEMINISTAS, Sant Boi, nov 2013

Com a cloenda de la Trobada estatal d’homes per la igualtat, feta a Sant Boi de Llobregat els dies 8 i 9 de novembre passats, va tenir lloc una conversa entre els homes del moviment i altres amics, d’una banda i algunes dones del moviment feminista. Per part del moviment prengueren la paraula Juanjo Compairé (Homes Igualitaris, AHIGE Catalunya), Erick Pescador (Red de Homebres por la Igualdad) i Mikel Otxotorena (On-Giz, Euskadi). Per part de les dones feministes, Carmen Castro (PPIINA), Ana Alberdi (Emakunde, Govern Basc) i Carme Freixa (Feministes de Catalunya). El presentador de la taula rodona fou Miguel Ángel Merino (Col·lectiu d’Homes Igualitaris de Sant Boi). Transcrivim aquí el que es  va dir, perquè considerem que aquesta “conversa” obre nous horitzons a la ja antiga relació entre homes i dones feministes.

Conversa dels homes per la igualtat i les dones feministes: “Podem treballar conjuntament?”

Dissabte, 9 de novembre de 2013
De 19:00 a 21:30 hores
A Cal Ninyo (Carrer Major, 43 – Sant Boi de Llobregat)

Conversa entre (por ordre alfabètic):

Alberdi Zubia, Ana – Emakunde, Institut Basc de la Dona.
Castro García, Carme – Plataforma de Permisos Igualitaris i Intransferibles de Naixement i Adopció (PPiiNA).
Compairé García, Juanjo – Homes Igualitaris de Catalunya.
Freixas Zurita, Carme – Feministes de Catalunya.
Otxotorena Fernández, Mikel – On-Giz. Associació per la Igualtat del País Basc.
Pescador Albiach, Erick – Xarxa Espanyola d’Homes per la Igualtat.

Modera:
Merino Sánchez, Miguel Ángel – Col·lectiu Homes Igualitaris de Sant Boi de Llobregat.

Acte organitzat per:
Homes Igualitaris de Catalunya (AHIGE Catalunya)
Col·lectiu Homes Igualitaris de Sant Boi de Llobregat.

Amb el suport de:
Ajuntament de Sant Boi de Llobregat.

Transcripció, maquetació i documentació: Pulido Vacas, Aurora – Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

Miguel Ángel Merino Sánchez

Bé, bona tarda. Buenas tardes. Bienvenidos todos y todas a Sant Boi de Llobregat, aquéllos que nos acompañáis de otras partes del Estado, a los que ya lleváis dos días aquí trabajando: Nos encontramos aquí en este encuentro estatal de Hombres por la Igualdad y ahora nos toca hacer una mesa redonda.

Llevamos desde el Colectivo de Hombres por la Igualdad, llevamos dos días trabajando intensamente y notaréis ya el cansancio en alguno de nosotros. Empezamos ayer con la presentación de un libro, continuamos hablando sobre sexualidad y masculinidad. Llevamos todo este día, esta mañana y esta tarde, debatiendo sobre la valoración de las políticas de igualdad, sobre los proyectos de futuro y sobre las posibles alianzas como colectivo.

Y, precisamente, ahondando en este tema, lo que nos hemos planteado es hacer esta mesa redonda. Una mesa redonda en la que movimientos feministas y hombres que vienen por la igualdad, pues, puedan plantearse objetivos o relaciones futuras. Para ello lo que hemos pensado, pues, es esto: una mesa redonda en la que tres hombres y tres mujeres van a poder debatir abiertamente y sin ningún formato sobre esas cuestiones.

Nosotros sí que llevamos un trabajo previo, que antes lo comentábamos con los que están aquí en la mesa, llevamos un trabajo previo de dos días y, por lo tanto, hemos podido analizar dónde estamos y a dónde queremos ir y, nos vendría muy bien, que vosotras, desde otros puntos, de vista nos digáis cómo nos veis y qué posibles relaciones podemos establece.

Empiezo presentando la mesa: a mi izquierda está Carmen Castro García de la PPiiNA, la Plataforma de Permisos Igualitarios e Intransferibles de Nacimiento y Adopción, que pretende derribar desigualdades en los permisos de maternidad y de paternidad; continúa a su lado Juanjo Compairé García, de Homes Igualitaris de Catalunya y alma, también, de este Encuentro que estamos realizando aquí; a continuación está Ana Alberdi Zubia de Emakunde, Instituto Vasco de la Mujer, que es un referente en modelos de políticas de igualdad y, por lo tanto, es también muy bienvenida aquí, a Catalunya, para que las instituciones de la Generalitat tomen nota sobre acciones contra la desigualdad de hombres y mujeres; a continuación nos acompaña Erich Pescador Albiach, que viene la Red Española de Hombres por la Igualdad y, también, un compañero que ha trabajado durante este día de una forma intensa; a continuación está Carme Freixa Zurita que es miembro del colectivo de Feministes de Catalunya y periodista y “bloguera” de Cricatrices transgénicas, que es un blog de referencia, y proactiva y seguidora del movimiento social por la igualdad; y, después, para finalizar está Mikel Otxotorena Fernández de la Asociación On-Giz2, que es un compañero que llevamos dos días trabajando el tema de la igualdad.

Como decía es un debate abierto y sin formato, sin establecer ninguna regla previa por lo que os pido la máxima colaboración y participación. Yo creo que los hombres igualitarios podemos empezar diciendo algo de todo aquello que llevamos debatiendo estos dos días y creo que si hay alguien que deba romper el hielo, somos nosotros. ¡Venga!

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Les persones participants en la conversa.

Juanjo Compairé García

Nosotros hemos puesto el título, lo digo como convocante, de “conversación”, más que “debate”, porque nos parecía una palabra que representa mejor lo que queríamos hacer. Es decir, no una cosa tan encasillada como un debate en formato televisivo en el que, ya sabéis, que hay como dos bandos. No queríamos entrar en esa bipolaridad. Sino una conversión entre personas que comparten un mismo proyecto. Se trataba de eso, ¿no? Por lo tanto, una cosa mucho menos formal y más cercana a lo que hacemos normalmente en los pasillos de los congresos, donde en esos encuentros se aprende mucho más que en las propias reuniones, ¿no? Como si esto fuera un pasillo, en lugar de un teatro. Sé que es un poco difícil, ¿no? Como la conversación que tendríamos en un ámbito menos formal.

Bueno, vamos a ver. Para presentar algo de lo que hemos estado hablando, yo les debo decir una cosa, que partíamos de la base de hace dos años de la agenda común, que me imagino que ya conocéis, y que es una declaración de principios que hicimos en el CIME3 en Barcelona, en octubre de 2011, con once principios y dos fechas, una entorno a la violencia contra las mujeres el 21 de octubre y otra a favor de la paternidad responsable y cuidadora, el 19 de marzo. Bueno, a partir de esta base hemos visto cómo estábamos y cómo veíamos la situación, tanto del país como del movimiento de hombres por la igualdad y de las políticas de igualdad, en general, y qué podíamos hacer a partir de esto.
He de decir que ha sido una discusión muy rica, pero también un poco caótica, porque nos ha faltado tiempo. Seguramente tenemos que dejar reposar un poco lo que hemos estado hablando, las ideas que han salido aquí. Dejar reposarlas, seguirlas trabajando a través de otros medios, porque seguramente presencialmente no hemos acabado de hablarlas.
Las aportaciones iban encaminadas, principalmente, en la línea de mantener nuestro compromiso con los principios que ya expusimos en el CIME, es decir, una declaración en la cual nos oponíamos a las violencias de todo tipo, nos declarábamos a favor de los cuidados compartidos, de la paridad también en los cuidados, de la salud entendida como cuidado y autocuidado de los hombres. Y lo que hemos visto es que había una palabra, un elemento, que se había repetido dos veces. Salía esa palabra repetida dos veces en la agenda, que era la palabra “homofobia”.

La homofobia, por eso convocamos ayer en este mismo lugar a Óscar Guasch4, entendida que no solamente como odio hacia los homosexuales, a lo que significa la homosexualidad, sino a lo que Óscar Guasch identifica como homofobia compleja, es decir, como aquella barrera, como aquella policía de género que impide un contacto más íntimo, una comunicación y una relación más estrecha entre los propios hombres. Porque partimos de la base de que cambiar las relaciones entre los hombres es auténticamente revolucionario, es un cambio social ya de por si, porque eso cambia también las relaciones con las mujeres, con el mundo, con las criaturas. Y este énfasis especial en el tema de la homofobia, que había quedado en un segundo plano en el año 2011, nos ha llevado a plantear que, quizás, podríamos darle un relieve, posiblemente, no se ha acabado de concretar, en torno a una tercera fecha a parte de las dos que ya habíamos concretado. Una tercera fecha en contra de la homofobia sería una manera, como otra cualquiera, de sensibilizar nuestra participación dentro del movimiento LGTBQ, que somos parte del movimiento feminista y también parte del movimiento LGTBQ y nos sentimos parte de las causas de la igualdad también en ese terreno, en la aceptación de la diversidad que hay entre los propios hombres.
Y, bueno, lo demás ha venido en relación a cómo veíamos la situación, la situación de crisis, que no sólo se trata de una crisis política y social, sino una crisis del sistema. ¿Cómo podíamos confluir con otros movimientos sociales? ¿Cómo lo podíamos hacer? ¿Qué medios de comunicación? ¿Qué sistema de comunicación podíamos utilizar? ¿Qué sistemas podíamos hacer para poder llegar mejor al conjunto de los hombres, sobre todo teniendo en cuenta la enorme diversidad de tipo, tanto por edad, como por cultura, como orientación o diversidad sexual? ¿no? Es decir, ¿cómo llegar? Y aquí nos ha faltado tiempo para acabarlo de cerrar.

Lo demás ha sido reafirmarnos en los compromisos de hace dos años. Por tanto, yo creo que más o menos esto es lo que hemos hablado aquí. Ha sido también, la nuestra, una conversación que no ha acabado y que continuará, pero lo importante es que ya, desde hace un tiempo, hay un clima, hay una manera de relacionarnos entre nosotros, nosotros los hombres del movimiento de hombres por la igualdad, que, de alguna manera, coherentemente con lo que decimos, es un clima de cooperación, de escucha mutua, de armonía superando, un poco, una etapa creo ya bastante superada en que había mucho ego, muchos malentendidos, superado esto que considero que es elemental, porque si pedimos que hay que cambiar las relaciones entre hombres, tenemos que empezar por nosotros, ¿no? Empezar por nuestra casa antes que querer cambiar las casas ajenas.
Bueno, esto fundamentalmente es lo que a mí, por lo menos, me ha llegado de lo que hemos estado hablando y creo que transmito esa mezcla de sensaciones entre un cierto pesimismo por unos ciertos retrocesos, por algunas involuciones que observamos y, por otro lado, también, un cierto optimismo por los avances que vemos en la receptividad de un número cada vez menos reducido de hombres respecto a nuestras propuestas. Una mezcla de sensaciones que creo que hemos compartido.

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Ana Alberdi Zubia

Por romper el hielo de las invitadas. Bueno, como sabéis, vengo del Instituto de Emakunde, Instituto Vasco de la Mujer, y represento un poco la visión institucional, represento una voz un poco institucional y tengo un recorrido de haber estado y, bueno, de estar trabajando con los hombres desde allí. Yo creo que, en primer lugar felicitaros a vosotros y a todos los que están trabajando donde sea para avanzar en este camino que, en fin, avanza despacio y necesitamos que esté todo el mundo. Bueno, cuando yo me encontré con este, con un papelito que mandasteis, ¿no?, que ponía que podíamos trabajar juntos o algo así, entonces bueno, yo creo que podemos trabajar juntos cuando vosotros decidáis que podemos trabajar juntos, porque en un momento determinado creo que trabajábamos juntos o creíamos que trabajábamos juntos o trabajábamos para hombres y mujeres, desde Emakunde, por así decir.

Pero sí que es verdad que las actividades que se hacen, y tal, venían principalmente mujeres, siempre venían menos hombres, bueno. Veíamos necesario que tenían que colaborar los hombres en el avance por la igualdad y se monta el programa Gizonduz5 y, efectivamente, probablemente, el programa Gizonduz hace que en algunos sitios, por lo menos, haya más hombres presentes y yo creo que esto es un avance. Pero si en algún momento los hombres habéis necesitado hacer un camino a parte para poder hacer un trabajo conjunto, pues seguramente sois vosotros los que tenéis que decidir cuándo y en qué podemos trabajar juntxs, ¿no?

Yo creo que en este trabajar unos por un lado y otras por otro, lo que tendríamos que hacer es cuidar mucho que no nos estorbemos, o sea, que sumemos esfuerzos. En ese sentido, bueno, yo lo he comentado alguna vez allí, que cuando utilizáis expresiones como, por ejemplo, de que “vamos a hablar con nuestras amigas las feministas”, o cómo nos queráis llamar, y digo yo, pero bueno si ellos también son feministas, ¿por qué os queréis hacer llamar de otra manera? ¿No? Yo creo que el feminismo es una filosofía que hombres y mujeres podemos ser feministas y esto de dividirnos, como, en dos colectivos distintos no sé si nos favorece o no nos favorece, ¿no? Eso, pues, como un poco de planteamiento.

Ya sé que lleváis poco tiempo, que sois pocas personas, y tal, pero, bueno, quizás lo que sí nos gustaría es que el trabajo empezase a ser, o sea, no tan introspectivo, que empezase a tener efecto, bueno pues no sé si a nivel educativo, cuando se trabaja con padres y madres y alumnado, que esta reflexión que estáis haciendo sirva de agente de cambio en otros sitios, ¿no? Creo que éste es un paso que todavía, pues, seguramente… bueno, no estoy diciendo que no se esté haciendo porque desconozco todo lo que está pasando en los distintos sitios donde hay grupos de hombres, pero bueno, es un poco la sensación que yo puedo tener allí. Quitando que hay mucha gente que, por ejemplo, está haciendo cursos de formación y tal, pero no sabemos si luego pues eso, en los sitios en los que estas personas trabajan o actúan cada día, pues si está produciendo algún tipo de efecto. Evidentemente, este problema no sólo se da con los hombres. Yo sé que hay muchísimas mujeres que están en asociaciones, que hacen formación y que luego convertirse en agente de cambio donde estás es muy complicado. Pero, bueno, sería una cosa que nos gustaría que se produjera, que, no sé, en el ámbito sanitario, en la seguridad, en muchas cosas en las que estáis trabajando, pues, que no se quede esto como un grupo de debate más cerrado entre vosotros, ¿no? Bueno, esto para empezar…

Carme Freixas Zurita

Bueno, pues por seguir en la línea que ha empezado ella y porque algunos de vosotros que ya me conocéis, que ya sabéis que siempre soy un poco incisiva, yo creo que ya que estamos puestos y ella ha abierto un poco el melón, pues, lo sigo abriendo un poco más…, pero que después me sigáis saludando, aunque no me invitéis a café por lo menos saludad… (risas en el auditorio).Yo creo que, bueno, yo a muchos de vosotros os conozco desde que empezasteis y yo siempre recuerdo aquella página de “hartos de llevar pantalones” que yo descubrí un día cuando empezaba a ser ciberactivista y que, a partir de ahí, empezaron muchas cosas y empecé a ver que realmente aquella idea de que algunas mujeres feministas y yo teníamos de que se podía trabajar con los hombres y de que teníamos que trabajar con los hombres, y que solamente podíamos convertir la sociedad en una sociedad paritaria, con equidad y justicia social cuando trabajáramos juntos, cada uno desde su perspectiva, pero ambos con conciencia de género, ambos colectivos con conciencia de género, era posible.
Lo cierto es que han pasado muchos años desde aquel “hartos de llevar pantalones” y yo creo que hay cosas que se han quedado como estancadas… porque a mi me gustaría que esta sala fuera el triple de llena -creo que a vosotros, también, pero bueno, yo ahora hablo como mujer feminista que lleva años en la brecha- y eso quiere decir que, a diferencia quizás de las mujeres feministas que llevamos muchos años ya y muchos siglos reflexionando, no desde esta mañana, y otros tantos años que lleváis vosotros, reproducís algunos de los mismos errores que hemos tenido el movimiento feminista en su conjunto.

Uno, pensar que la ideología feminista, que además de ser una filosofía yo creo que es una arma política, y yo la concibo como tal, el feminismo lo concibo que es un arma política para destruir al patriarcado porque sino, no avanzamos… no es monolítica. Y es bueno que no lo sea, además. Otra cosa es que debemos llegar todos al mismo barco y remar, como mínimo, en la misma dirección, aunque sea por caminos distintos. Y eso yo creo que, el movimiento feminista, donde hay un gran grupo de mujeres y pocos hombres… porque a mi tampoco como a ella me gusta eso de que vamos a hablar con nuestras amigas feministas, que parece que vayamos ahí unos por un lado y otras por otro…, pues si somos feministas vamos todos en el mismo barco aunque… o remando en la misma dirección en barcos distintos…, el movimiento feminista –donde hay más mujeres que hombres- ha sido muy colonizado por los partidos políticos y eso ha hecho que haya una gran servidumbre de muchos presupuestos feministas que han quedado colapsados por los mandatos de los partidos políticos, y porque se ha utilizado el feminismo en los programas electorales para conseguir votos, para que el voto de las mujeres -que está estudiado que de cinco votos progresistas tres son de mujeres-, las mujeres votaran partidos de izquierda, etc., etc.

Pero a la hora de la verdad, las izquierdas en su conjunto –dejando independientemente el paréntesis de que hemos tenido en Presidente de Gobierno feminista como era Zapatero, sobre todo en sus primeros años de gobierno-, la verdad es que luego después, la izquierda cuando llega al poder, subyuga el feminismo a aquello tan propio de los partidos del transaccionar y esas cosas que se dicen en los congresos: “le voy a transaccionar yo esto”. Y, entonces, se va a quedar irreconocible “pero usted no se preocupe que yo se lo transacciono”.

Y, entonces, queda una cosa que no es la que queríamos, pero es igual. Entonces yo creo que el movimiento de hombres en este sentido está reproduciendo un poquito eso. Empieza a notarse que, igual que en el movimiento feminista de las mujeres hay melones que no se puede abrir, resulta que los hombres –que deberían de haber aprendido ya de esos errores que hemos hecho las mujeres feministas- están coleccionando los mismos melones que nosotras. Ostras, no vamos bien. Querríamos que empujarais, que ya no tuvierais esos melones, y que los hubierais abierto y estuviéramos hablando de muchas otras cosas.
Y yo creo que, igual que las mujeres –muchas mujeres- andan por el mundo sin demasiada conciencia de género, pero sí que muchas mujeres han sido empujadas –entiéndase en el sentido metafórico del empujar- por las fuerzas de las corrientes feministas que, con mucha conciencia de género, protestan constantemente por muchísimas cosas que pasan a nivel social, a nivel de marketing, a nivel de todo… dicen, “¡eh!, nosotras no nos sentimos representadas” por la Barby, por este, por el otro, por el de más allá… yo creo que la mirada introspectiva que habéis hecho respecto al papel social del macho ha hecho que hayáis hecho poco trabajo hacia fuera respecto a concienciar y a que los hombres tomen conciencia de género, y que… por poner un ejemplo, yo me acuerdo ya hace años de un anuncio que cuando lo vi pensé pero a ver ¿no hay ningún hombre que proteste?, el anuncio de un estropajo donde la mujer cantaba “no puedo vivir sin él” y decía pero si él es el estropajo, porque la imagen era la de un hombre. Ostras. ¡Por Dios! ¡Qué alguien proteste! ¡Tendrán que protestar ellos! ¿No? O, los famosos anuncios del desodorante Axe, entonces… ¿No? Levantar la axila y caen todas como moscas, lo cual presupone que todo hombre ha de ser el macho, etc., etc. Entonces, yo creo que tenéis que avanzar en esa dirección, donde encontraréis toda nuestra colaboración para que haya más conciencia social colectiva de género. Y yo creo que eso es muy importante. Bueno, y paro aquí por que sino me enrollo…

Carmen Castro García

Bueno, pues por continuar yo con la ronda… (Risas de fondo). Bueno, pues lo primero la cosa del calorcito humano… que muchas gracias por invitarme. Yo estoy encantada de estar aquí y, además, de recoger el testigo este de qué ha pasado en estos dos años desde el CIME, desde que nos vimos unos cuantos y unas cuantas ahí en Barcelona hace dos años y en esa revisión de agenda, ¿no?, ver cuáles son los nuevos retos, las nuevas hojas de ruta y las nuevas prioridades. Así que, muchas gracias.

Claro, dice Freixas, “A mí me gustaría ver el triple en la sala”, digo, claro, “A mí también”, pero yo creo que quienes estáis bienvenidos sois. Quiero decir: este es un momento difícil, ¿no?, para consensuar participaciones presenciales y militancias. Es un tiempo muy complejo el que estamos viviendo y hay demasiadas variables, ¿no?, que se mezclan a la hora de poder definir nuestras prioridades y nuestros proyectos de vida. Y cuando luego lo mezclamos con los proyectos de las militancias políticas, las múltiples militancias políticas, y los proyectos de vida, de afectos, de emociones y de demás, pues como que la cuestión, de los tiempos, se complica. Yo creo que un poco estáis empezando a vivir, algunos de vosotros, esto que algunas feministas veníamos denunciando hacía mucho tiempo: pues que, el uso del tiempo es un factor de desigualdad de género y en la medida en que más de vosotros os vais incorporando a ese proceso de cuestionamiento de este sistema patriarcal, pues vais siendo conscientes de cómo os afecta igualmente, también. Entonces, esto va porque, bueno, no es que todos sean los escogidos, pero casi, casi. Seguro que hay muchos que hubieran querido estar y, por diferentes motivos, no están.
Entonces, quienes sí estamos aquí yo diría, por responder primero a la pregunta, y luego como buena gallega por lanzaros alguna otra, porque esto es un diálogo, ¿no? (risas entre los participantes en el diálogo). Pues lo del diálogo es así, un toma y daca. Entonces, por responder a la primera pregunta, yo diría… siempre que nos planteemos como objetivo despatriarcalizar la sociedad, eso, con sus múltiples dimensiones y con sus diferentes prioridades, con las estrategias que pactemos, con los tiempos que acordemos y con las diferentes herramientas en cada momento, según las capacidades y las necesidades que tengamos a nuestra disposición, podéis contar conmigo. Conmigo individualmente, Carmen Castro García… como feminista, como economista, como militante, como activista, como ciberactivista… En fin, conmigo individualmente. Y sé que con muchas otras compañeras feministas, también, dirían lo mismo, porque la cuestión es cuál es el objetivo que nos une. No se trata de si los hombres igualitarios y las mujeres que llevamos tiempo militando en otros grupos feministas, en movimientos feministas, podemos confluir en planteamientos comunes. Claro. La cuestión es cuáles son los objetivos comunes, ¿no? Realmente, cuál es el objetivo que nos puede unir.
Entonces, yo os digo cuál es el mío. Siempre que el objetivo sea “vamos a despatriarcalizar la sociedad” y vamos a ver cómo lo hacemos. Qué podemos poner, ¿no?, por una parte unos, por otra parte otros, por una parte unas, por otra parte otras, pues, bienvenida sea la colaboración conjunta. Y luego nos podremos marcar agendas conjuntas, ¿vale?
Y hablando de agendas diría, y ahí va la primera pregunta, ¿y qué valoración hacéis tras estos dos años de la agenda de hombres por la igualdad? ¿Cuál es esa revisión que habéis hecho? Más allá de reforzar compromisos, ¿no? Más allá de revisar que todos los compromisos que asumíais hace dos años, ¿no? siguen formado parte de vuestra agenda… Vale. ¡Fantástico! O sea, ninguno de los compromisos se ha caído abajo. ¡Bien! De acuerdo. ¡Eso es maravilloso! ¿No? (risas) Lo primero es resistir y mantener la hoja de ruta, ¿no? Pero, ¿qué valoración hacéis? ¿Qué ha pasado? Decid. ¿Qué ha pasado en estos dos años? ¿Cómo habéis vivido vosotros, no sólo el trabajo de reflexión y de los grupos de autoapoyo y de autorreflexión organizados entre vosotros entre grupos de hombres por la igualdad, la estrategia de incidencia política? Decid. ¿Qué habéis podido hacer? ¿Qué hubierais podido hacer, pero no ha sido posible? Y, ¿por qué no ha sido posible para incidir políticamente en avanzar hacia la igualdad de género? ¿Han sido disputas internas? ¿Ha sido falta de herramientas? ¿Ha sido que os habéis encontrado poco acompañados en el proceso? No sé, ¿no? Ya os dije que soy gallega. Vale y tal. Con todo el estereotipo. Entonces, yo lanzarías estas preguntas.
Y, ¿en qué más cosas podemos coincidir? Bueno, yo creo que podemos coincidir, en este momento especial en el que estamos, en donde vivimos una fuerte involución social que nos afecta a todas las personas, en general, y de manera muy específica está afectando a los derechos de las mujeres y a los derechos consolidados para avanzar hacia un modelo de sociedad basado en la igualdad, yo creo que puntos de confluencia podemos encontrar muchísimos, ¿no? Muchísimos.

Tenemos un frente de ataque, en este momento, que es contra los derechos sexuales y reproductivos que están vigentes en el Estado español, y que lo estamos viviendo con especial ensañamiento y eso nos afecta a las mujeres y os afecta a los hombres. Porque afecta al modelo de sociedad, a cómo se derivan los pilares y a cómo se construyen otros pilares. Entonces, esta es una situación de emergencia, en este momento. Quizá no entra dentro de las prioridades de vuestra agenda común, pero, a ver, si el objetivo real es avanzar en igualdad ¿cómo no vamos a considerar qué posicionamiento político y qué tipo de estrategia de incidencia política vamos a abordar conjuntamente para combatir este ataque neoconservador y ultracatólico que estamos viviendo?
Bueno, esas son algunas preguntas. Luego seguimos.

Erick Pescador Albiach

Pues casi nada. Nos ha puesto más deberes de los que ya traíamos (risas), pero… está perfecto, ¿no? porque, ya ahí coincido totalmente contigo, Carmen, que uno de los problemas de estos dos últimos años es que hemos caído en algunos de los errores de otros movimientos sociales, no solamente del feminismo, que es, por ejemplo, la desesperanza, es por ejemplo, la necesaria y hasta la excesiva vinculación a lo institucional…

Y, bueno, y aunque el CIME es un punto y seguido de todo este proceso y todo este cambio, que para algunos más que para otros es más largo, tiene perspectivas de continuar y eso es lo que nos da fuerza para continuar, y para seguir en esta historia. Fundamentalmente, estamos en un in pass, estamos como en el susto de qué pasó. Hay un contraataque neoliberal como tú dices, muy importante, pero sobre todo hay una gran desesperanza del cambio, porque, a veces… -no estoy hablando en nombre de nadie, que quede clarísimo, porque estas es otra de las cosas que pasa en el movimiento, cada uno habla desde donde está él-… yo creo que hay una gran desesperanza, una gran marcha atrás… Y, sin embargo, una esperanza y un punto bonito de todo este proceso es que poco a poco, muy despacito, vamos concretando.

Esto que decía Ana, también, que cómo se concreta esto en la realidad, en la realidad de vida, en cómo se lleva esto a la práctica. Pues, afortunadamente, y a pesar de lo que decía Juanjo de que hemos estado mucho en el debate de lo que pasó, pues también estamos en el debate de lo que puede pasar. Es decir, es la primera vez que en el Estado español se reúnen, la segunda…, la tercera…, que se reúnen todas las asociaciones de hombres que se deciden a realizar juntas esta tarea. Estamos justamente en este punto. La verdad es que estamos en un punto precioso, muy bonito, con muchas ganas de hacer. ¿De qué forma? Pues, yo estoy contentísimo de encuentros como este donde ya puedes decir que eres profeminista o feminista y no andar de puntillas, ni con miedo. Y decir, sí, con pleno derecho y con ganas me manifiesto no sólo como parte del feminismo, sino como feminista. Para mi esto es fundamental y que, además, nadie o casi nadie se siente ofendido por esto. Es un avance importante cuando llevamos como diez o quince años recibiendo hostias por todos los lados. Por los hombres porque eres un hombre rarito y por las mujeres porque eres un hombre que no sabes muy bien por dónde va, no vaya a ser que este feminista no lo sea de verdad o ande con un discurso cruzado.
Bueno, pues, de la mano de algunas cosas… paralelamente, en otras… pero remando en la misma dirección. Yo creo que ahí está clarísimo, ¿no? Todos los hombres o la mayor parte de los hombres que están en esta historia, están remando en la misma dirección. Hay diferencias… A veces diferencias sustanciales…, pero desde luego hay un objetivo y es cambiar esta historia que llamamos patriarcado, que llamamos capitalismo abrasador, o que llamamos… como lo llamemos, pero que desde luego es una estructura que nos hace daño, que nos construye de una forma diferencial y que sin duda hay que cambiar. Y hay que cambiar desde la vivencia, que es una de las cosas que ha aparecido repetidamente en todos nuestros encuentros, pero en éste sin duda con mucha fuerza, ¿no? No es solamente una cuestión de discurso teórico ni de poner el pañal a la criatura los domingos, sino sobre todo y fundamentalmente de desarrollar acciones, prácticas cotidianas.

A veces en pequeños espacios muy chiquititos en lo cotidiano. Otras veces de forma pública, sin miedo y sin vergüenza. Tampoco pasa nada porque los hombres se manifiesten a favor de la igualdad, a favor desde una perspectiva feminista de forma pública. Porque yo creo que queda clarísimo para todos los que estamos aquí que no intentamos ocupar ningún espacio, sino acompañar y estar en el mismo barco o en un barco que navega paralelo al feminismo de tantos años. Y, bueno, pues, ahí estamos. Ahí estamos. ¡Que es mucho!

Yo digo, Cuando empecé en esto, no éramos cincuenta, éramos tres. Cabíamos en un taxi. Lo hemos dicho muchas veces. Ahora cabemos en un autobús. Ahora no tenemos para pagar el autobús, eso está claro. Pero es que tampoco lo tuvimos nunca. Sí, tiene razón Freixas, estamos un poco acostumbrados a este modelo que dice Carme de la institucionalización. Parece que estamos cometiendo errores parecidos, ¿no? Ahí en realidad no se puede hacer nada… Eso no es cierto. Se pueden hacer mil cosas desde el ámbito social, cultural, desde el movimiento 15-M, desde el movimiento vecinal… desde muchos aspectos, se pueden hacer cosas desde diferentes perspectivas y tenemos un trauma doble, ¿no? Porque ahora es que no tenemos dinero… es que nunca lo tuvimos. Es que excepto en el País Vasco y en un par de instituciones, jamás ha habido dinero para hacer cosas. Realmente, se pasó casi de puntillas haciendo… y lo que nos dejaban.

Pero no es una entonación de sufrimiento, de malestar como hombre porque no hemos podido avanzar más, sino que es un grito de esperanza. Yo soy no pesimista, sino no un optimista informado, ¿no? Que viene a ser una cosa, lo comentábamos esta mañana, una cosa extraña, porque parte de la historia es darnos cuenta dónde estamos. Yo he formado parte de la estrategia de salud sexual y reproductiva del Ministerio de Sanidad, estrategia que ha desaparecido del mapa, entre otras cosas porque se la han cargado, y es una gran tristeza ver que el anteproyecto de la estrategia y ver en lo que se convierte después. Ver que se empieza a hablar en este país desde una perspectiva feminista, desde una perspectiva igualitaria, desde una sexualidad abierta y diferente, y cómo eso se convierte en un borrador y, luego, en nada. La desaparición de ese proyecto. Pues duele, pero también da la sensación de que hemos avanzado en ese camino, y se puede avanzar y se puede seguir construyendo.

¿Desde dónde? Pues, ahora mismo, desde las instituciones fatal. Como que no. Pues, desde otro lado. Desde el día a día, desde el cambio… somos aquí cincuenta hombres, seguramente la mitad o la mayor parte tenemos mil contactos en el facebook y otros tantos en el correo electrónico, que esto llega a todas partes. Lo comentábamos ahora cuando veníamos de la última ponencia, ¿no? del último punto del encuentro, ¿no? Que nos falta acción, nos falta movimiento. No hay que andar con prisas, pero tampoco con miedo. Entonces, si de aquí sale una frase, un slogan, un mensaje que llegue directo a cada uno de los hombres que tenemos cerca o a cada uno de los mil contactos que tenemos en el correo electrónico, pues, ¡estupendo! ¡Qué bueno, que llegue!

El CIME fue un avance en ese sentido. En este Estado hacía muchos años trabajábamos como hombres por la igualdad, pero el CIME es un punto y a parte porque se crea una agenda común, que como decíamos antes muchos hombres no son capaces de entender porque está escrita en hebreo, más o menos, pero que seguramente poco a poco vamos a poder ir traduciendo, para que todos los hombres -no solamente unos hombres- se unan a esta película, es otro de los retos, ¿no?

Para mi está claro que unos de los retos fundamentales del movimiento de hombres, es llegar a todos los hombres. No solamente a los que van de bonito o de femilistos o de hombres por una supuesta igualdad que queda muy bien afuera pero poco en el adentro, sino a cualquier hombre, a todos los hombres. Y que yo pueda hablar con alguien en el bar y hable del movimiento de hombres por la igualdad y que tenga idea de que es. Igual que ahora, con mejor o peor fortuna, en cualquier colegio al que vayas muchos niños y niñas saben lo que es el feminismo, porque es un movimiento por el cambio. Un movimiento por el cambio que nos beneficia, que nos pone en otro punto a todas y a todos.

Pues eso, trabajo por el cambio, camino por delante, mucha esperanza, ni un solo euro… ¡Clarísimo! Pero, bueno, ¡estupendo!… con ganas de seguir adelante y, ojalá, que pueda ser conjunto muchas veces… y compartir ese barco y otras veces, pues, cada uno tendrá que buscarse su barco y ¡estupendo!, también. ¡Perfecto!

Mikel Otxotorena Fernández

Bueno, muchas cuestiones que han salido y muchos temas y preguntas sobre la mesa ¿no? Y no solamente por parte de mujeres feministas hacia los hombres, sino también de los propios hombres. Estos dos días llevamos hablando sobre algunas cuestiones… Y, bueno, primero también matizar un poco una cuestión que ha apuntado Erick, ¿no? Que estamos representando a hombres que estamos a nivel estatal trabajando por la igualdad. Que no estamos presentes en este encuentro ni todos ni estamos todas las organizaciones ni todos los grupos que están y estamos trabajando a nivel estatal. Que hay más, no muchos más, pero hay más.
Luego, a mi especialmente me preocupan muchos aspectos y muchos temas, pero hay algo que yo que creo nos ayuda y que tenemos que tener muy presente y que es, y que estos dos días ha quedado bien claro y en otros encuentros que se suelen dar en la propia red y en encuentros con otros hombres pasa, y es la diversidad que tenemos dentro de este pequeñísimo mundo, que no es uniforme, sino que hay una diversidad bestial. Pero dentro de ese tamaño pequeñito, somos muy diferentes, ¿no? Y, ahí entrarían todas esas cuestiones que estáis planteando a la hora de, por ejemplo, a la hora del debate, en este y otros días, de cómo consolidarnos, de cómo definirnos de si somos feministas…, igualitarios…

Bueno, ese debate yo creo que todavía está y no está superado. Y no está superado bien porque no le estemos dedicando el tiempo suficiente para tratar estos temas y, por otra parte, también yo creo que, y me voy a poner aquí un punto, quizás, muy personal de la realidad que podamos o que puedo vivir con ciertos sectores del feminismo, y… es cierto rechazo por parte de ciertos sectores del feminismo en que los hombres nos apropiemos del término “feminismo”. Claro, y eso genera también un debate entre nosotros mismos. Yo tengo la opinión de que, yo no puedo entender el logro de la equidad y de la igualdad sino es desde el feminismo. Para mí, va de cajón, ¿no? Pero sí que es verdad que, luego en determinados espacios, dependiendo de cómo me defina, por ciertos sectores hay recelo. Como mínimo dejémoslo como un recelo. Entonces, ese debate está abierto. Sigue estando ahí. No solamente, creo, por parte de los movimientos feministas sino, también, dentro del pequeño grupo y la diversidad que puede haber entre los hombres.
Em, luego cuando estamos hablando de cuestiones como agendas en común…, de estrategias a seguir…, de alianzas, posibles alianzas… digo, ¡bien!, pero si ni siquiera somos capaces de ponernos de acuerdo, como se ha visto hoy en el debate sobre todo de la tarde, en el que sí tenemos una agenda en común, una agenda que en papel puede ser… muy potente, de hecho es muy potente, que sale del CIME hace un par de años…, pero que después a la hora de materializarlo, de aterrizarlo, tenemos verdaderas dificultades.
Y ya añado también algo muy, muy personal que creo que tiene que ver, a veces, con las formas que incluso en los espacios de hombres que trabajamos a favor de la igualdad… nos sale nuestra masculinidad más rancia. Y eso es también la percepción que yo puedo tener… en algunos momentos. Y no es solamente lo que me haya podido pasar hoy o…, también pasa en los encuentros cuando también nos juntamos los hombres, pero que al final es difícil dejarse la mochila fuera y actuar de una manera igualitaria, equitativa, democrática, justa… cuando nosotros mismos llevamos esa mochila.

Además, yo creo que sería falso el querer… afirmar que nosotros somos cien por cien hombres igualitarios. Estamos buscando el cambio y ese es el objetivo. Con nuestras contradicciones, con nuestros aciertos, con nuestros no aciertos, ¿no? Como movimiento, como decías. Bueno, pero yo creo que es importante tener eso también muy presente, porque eso nos va a ayudar, nos va a dar pistas para intentar no cometer ciertos errores que, en un momento dado, los movimientos feministas tuvieron, pero a la vez también para ver que debemos hacer las cosas de forma diferente.
Y, bueno, yo creo que son debates que están muy encima de la mesa. Quizás, es que estoy excesivamente crítico hoy a la tarde… con algunos temas. Em, y yo creo que, por supuesto, tener una agenda en común está muy bien, pero ponerla en práctica… lo veo muy difícil y lo uno con algo que también ha salido durante estos dos días: la importancia que tiene trabajar desde lo local. Trabajar desde lo local te permite, de alguna manera, adaptar a tu situación, a tu realidad, las formas de buscar esas agendas en común, esas sinergias con el movimiento feminista, con los grupos de mujeres… Entonces, bueno, esa diversidad de las situaciones que cada grupo, que cada movimiento de hombres tenga en Andalucía, en Cataluña, en Euskadi… dentro de Euskadi… eso también va a ser algo que hay que tener muy presente. El tema de lo local, entendiendo lo local como diversidad. La diversidad que tenemos. Y por ahora lo dejo aquí.

Carme Freixas Zurita

Ya que has hablado de agenda en común, pues vamos… Voy a hacer como la gallega… Vamos a empezar a lanzar o a abrir algunos melones, ¿no? Otros no son melones, son cosas que están ahí. Yo creo que es importante que… Yo creo que, precisamente, las tres que estamos aquí, como muchas otras, hace mucho tiempo que queremos que no haya eso de los hombres feministas y las mujeres feministas, sino que hay gente que lucha por el feminismo y desde el feminismo, ¿no?, y que quiere cambiar las cosas y que quiere acabar con el patriarcado. Y yo creo que eso es lo que tenemos que lograr. Em, puestos a hacer agendas en común, pues, yo os lanzo algunas cuantas cosas, después ya las discutiréis y llegáis a acuerdo o no, o decidiréis que no hacemos agenda en común, por ejemplo.
Yo creo que el tema del lenguaje inclusivo… El patriarcado ha hecho de eso una bandera con el tema de la economía del lenguaje, con la Real Academia esa que dicen que limpia y da esplendor, pero que a mí me parece que mientras más limpia, más emborrona… Yo creo que ese es un tema donde, además, podemos superar todas las barreras políticas y todas las esclavitudes políticas -habidas y por haber- que puede arrastrar todo el mundo, y digo tanto desde las mujeres feministas como de las mujeres feministas, y podríamos iniciar campañas en común. Desde el ciberactivismo, además, es muy fácil lanzarlas y muy fácil hacerlas. Ayer estaba Óscar Guasch hablando, porque tenemos ahí un perfil que se quedó ahí medio muerto porque no damos abasto, ¡claro! Se llama lengua inclusiva, donde intentamos hacer una cosa que se inició en el año 1999 en Francia que se llamaba “Las perras de guardia”. “Las perras de guardia” fueron unas mujeres feministas ligadas al periodismo que lo que hacían era renunciar a cualquier machismo o expresión machista…

Por ejemplo, sin ir más lejos, la expresión que ha utilizado Rubalcaba con Chacón. Yo, lo siento, pero me parece indignante. O sea, yo, ni soy chaconista ni soy rubalcabista y ya puestos en conversación diría a, en debate, de aquello de… “la soplan los dos”. ¡Vale! Pero lo que me parece horroroso es que un señor que dice que defiende el socialismo y que defiende presupuestos de izquierdas, y que por lo tanto estamos hablando que el feminismo como mínimo le debería de sonar, esté diciendo que “Chacón es inteligente. Bueno, no. Uuuuuuum, es un poco excesivo. Uuuuuuum, me parece que es tenaz”. Vamos, me parece uno de los mayores insultos que yo he oído y visto en la política, porque además esa cosa de decir “Uuuuuuum, eso sería excesivo”. ¡Es tan despreciativo! ¡Tan horroroso! Me parece horroroso eso. Entonces, yo digo, pues, seamos capaces de montar un grupo de hombres y mujeres feministas que actúan contra ese tipo de cosas y que lo denuncian, y que a través del ciberactivismo hacen de la lengua inclusiva, del lenguaje inclusivo… una fuerza de choque contra esos machismos que hay en la política, y que hay en la vida cotidiana, y que hay en los consejos de administración de las grandes empresas. Porque no todo es la política… las grandes empresas… es cualquiera.

Por lo tanto, vamos a hacer que eso sea posible. Es una posibilidad de agenda: luchar por el lenguaje inclusivo y que no seamos siempre la parte de las mujeres feministas las que luchan por ese lenguaje, sino que seamos hombres y mujeres feministas lxs que estamos por un lenguaje inclusivo y atacamos a la Academia todxs juntxs. Es que hay muchas palabras que si las recuperamos engloban a los dos sexos y no necesariamente el masculino engloba a todo el mundo y lo tomamos por neutro, lo cual es gramaticalmente garrafal, pero, bueno. ¡Vale! Esa sería una.

La otra sería, lo ha mencionado Carmen, el tema de los usos del tiempo. Algunos que me conocéis sabéis que yo estuve en la Concejalía de los Usos Sociales del Tiempo y que pusimos en marcha una pequeña revolución respecto a entender que el tiempo debería ser un derecho de ciudadanía, cosa que no es, porque vivimos ligadxs a… nuestra vida se compone de horario laboral, horario laboral, y un rato para dormir, y un fin de semana para echar un polvote y para divertirse y para ligar y para estar en el sofá porque a veces unx está tan rendidx que ni se divierte ni vida ni nada, y simplemente se echa en el sofá, ¿vale? Pues ese es el tiempo que tenemos como burros y burras a la noria del horario laboral. Entonces, ¿por qué no puede ser éste otro campo de actuación entre hombres y mujeres feministas? ¡Reivindicar los usos del tiempo! Cuando, además, desde la perspectiva de la derecha patriarcal más rancia tenemos un señor que se llama Ignacio Buquedas7, a nivel Estatal, que habla de racionalizar los horarios. Entonces en esa visión sexista de lo que es la sociedad, nos dice que ¡todo el mundo tendría que trabajar desde las 7 de la mañana a las 5 de la tarde!, como hacen en Europa… Yo siempre le dije oiga, perdone, pero que en Europa las ciudades están abiertas como aquí, que también somos Europa, 24 sobre 24. Es decir, cuando usted a las 5, Señor Privilegiado, se va a su casa, hay gente que trabaja en el Cuerpo de Bomberos, hay gente que trabaja en los Cuerpos de Seguridad del Estado, hay gente que trabaja en los medios de comunicación, hay gente que trabaja en las urgencias de los hospitales, y esta gente trabaja 24 horas porque si usted se “jode” el menisco, que por mi se lo puede “joder”, resulta que usted puede ir a urgencias de un hospital, porque no está cerrado a las 5 de la tarde… ¿vale? Eso para empezar.

Luego podríamos mirar la visión sexista, respecto a que si empezamos todxs a las 7 de la mañana, ¿quién cuida de las criaturas? Pero debe haber alguien… un robot mecánico… que se llama mujer que cuida de criatura, pone la lavadora, hace todas las cosas y él trabaja de 7 a 5, “como está mandao”, ¡coño! Y además la televisión tiene que acabar a las 10 de la noche, porque sino la gente que opera a las 8 de la mañana… si ha visto la tele… se ha distraído y está dormida. ¡Coño! ¡Es que parece mentira! ¿no? Bueno, pues todo es así. Y ahora tenemos un representante aquí, en Cataluña, que se llama Fabián Mohedano8 y lo digo porque, además, ha abierto una página que se llama “Ara és l’hora” en la que habla lo mismo, con la misma ranciedad y eso que es un señor que es joven, pero habla con la misma ranciedad, con los mismos conceptos sexistas de lo que son los usos del tiempo, porque para ellos los usos del tiempo es esa palabra tan religiosa de la conciliación. Vamos a conciliar y sobre todo que concilien las mujeres… “que ellas hablando se entienden mucho y fácilmente concilian”, ¿no? Bueno, pues, ¡no! Vamos a entender que el tiempo es un derecho de las personas, independientemente de que tengan gente a la que cuidar o no. Porque, para empezar, tienen que cuidarse a sí mismas y que hay que tener tiempo. Y además tenemos una cosa que se llama tecnología, que la mayoría de nosotras acabamos utilizando como si fuera una máquina de escribir el despacho, para seguir atadxs a la noria de fichar, que yo siempre les digo a las empresas que “¿qué más les da que vengan todxs puntuales a las 8? Si a las 8 y cuarto están todxs durmiendo delante de la pantalla del ordenador y hasta las 10 no se despiertan”. Pues oiga, “deje que se monten el horario…, que seguramente serán más creativxs…”. Porque, además, en los ritmos biológicos hay una cosa que se llaman ritmos circadianos y los ritmos circadianos hacen que haya gente nocturna, diurna… y gente que a media tarde es cuando tienen las neuronas despiertas. Pues eso también podría ser una cosa de nuestra agenda en común.
Podría ser una cosa de nuestra agenda en común la publicidad sexista.

Podría ser una cosa de nuestra agenda en común toda esa cosa de la custodia en positivo, porque en estos momentos en este país el tema de la custodia está… fatal. Si habláis con las abogadas feministas matrimonialistas os explicarán cómo tenemos juezas sexistas y jueces sexistas que están dando la custodia compartida haciendo verdaderas barbaridades que es… ahí hay un piso en común, ustedes van y vienen, y ya se apañarán. Oiga, ¿cómo que tenemos un piso en común y ustedes van y vienen? Y, entonces, yo tengo que encontrar el sostén de la otra persona y él encuentra el slip de mi otro novio. Pero, ¿esto qué es? Que lxs niñxs han de estar en el mismo piso… que ustedes van y vienen, porque eso es la custodia compartida. Oiga, por favor, vamos a ser serixs, ¿no? Ah, ¿Qué ustedes se matan? Bueno… eso es igual. La cuestión es que la custodia ha de ser compartida. Bueno, ¿por qué no luchar todxs juntxs por eso? Porque, además, hay por ahí detrás está un movimiento, del cual supongo que algunos de vosotros me habrá oído hablar, que mucha gente conoce, que son los Man Defenders. Los Man Defenders son defensores del Macho que nacieron en Méjico, pero en nuestro país tenemos la desgracia de que se han instalado en la judicatura.

En este país tenemos un psicólogo arraigado en Valencia que en el Juzgado de Gandía tiene un juicio por malos tratos y está condenado por malos tratos, y está asesorando a jueces que tienen que tomar decisiones sobre la custodia. Pues hay todo un movimiento que se llama “Custodia en positivo” y vamos a intentar hacer una agenda común, hombre y mujeres, en el tema de la custodia compartida.

Y luego, también, yo os lo lanzo ahí. Que esto sí que sé que es un melón, pero yo lo quiero abrir. Em, estuve hace muy poco aquí en… en nuestro país, con una feminista histórica francesa que ayudó a crear la Red que se llama Cero Macho. Es la primera red internacional de hombres, o sea las mujeres simplemente ayudamos, pero es una red de hombres internacional contra la prostitución, contra la trata, contra el tráfico. Es una red europea. Está en 27 países en este momento y aquí hay dos hombres, Bernat Escudero y Pere Soler, que son los que estuvieron también con ella y que tienen toda la información y que os pueden dar esta hojita para que os apuntéis y para, a lo mejor, también puede ser otra forma de luchar que, evidentemente, habrá posiciones distintas, pero que habrá mucha gente que tendrá esa línea en común que luchar contra tráfico. Porque no podemos hablar de igualdad en la escuela, para luego saber que al salir de la escuela puedo comprar una mujer, ¿no? Así no va la igualdad, ¿no?
Bueno, pues ya está. Les he lanzado todo eso y… (risas).

Ana Alberdi Zubia

Bueno, pues yo, estando de acuerdo con todos esos puntos de la agenda… Que, bueno, yo creo que se podrían poner muchos más… Pues, bueno, yo creo que lo que a mí me preocupa es cómo hacer esta conexión entre vosotros, que estáis ahora en los grupos de hombres, y los otros hombres de la sociedad. Porque yo creo que hay ahí una distancia muy grande… Bueno, seguramente, que ni ellos os entienden, ni vosotros os sentís muy cómodos para divulgar lo que estáis haciendo… Entonces si hacemos agenda común vosotros y nosotras pues va a ser mucho más fácil, pero desde luego que no va a haber una incidencia social de que realmente ésa es una agenda común entre hombres y mujeres, ¿no? Pues yo a esto le veo mucha dificultad.

Y, bueno, yo a veces me da la sensación de que vosotros tampoco os sentís muy del colectivo de los hombres, en general. Tenéis una carta escrita por ahí que dice “Cartas a muestras compañeras”… o ¿no sé cómo?… y en un momento determinado dice que “vamos a luchar contra algunos hombres que comenten violencias, algunos hombre que maltratan”. Entonces, los “hombres que maltratan” son un tipo de hombres distinto al vuestro… Bueno, yo creo que un camino que hemos tenido que recorrer las mujeres, y a veces con mucho dolor, es sentirte que yo soy parte del colectivo de mujeres del mundo y que, por mucho que esté muy bien posicionada y gane un buen sueldo y no se cuántos y tal, soy una mujer maltratada por el patriarcado y por el colectivo de hombres como los demás.

Y eso es un camino que se hace con cierto sufrimiento y, muchas veces, lo vives muy mal y lo tienes que asumir… Bueno. Cuesta un camino y tal. Y, bueno, no sé si vosotros tenéis hecho este camino y cuando decís “esos otros que maltratan”, bueno, ahí yo veo… No sé. Un interrogante. Y desde luego me parece difícil cuando hablamos con otros hombres amigos nuestros de que existen otros grupos de hombres, por qué no se acercan no se acercan y tal… Pues no os voy a contar un poco la valoración que ellos hacen. Pues, yo creo que la distancia es muy grande. Y la primera agenda común que tendríamos que encontrar romper eso y que realmente cuando los hombres se suman a la agenda común, sean todos los hombres. También los que son ejecutivos en un sitio. Yo creo que este es… Bueno, lo que más me necesitamos encontrar, ¿no? ¡Cómo romper esa distancia! Y que los hombres no tengan miedo de asumir que a veces tienen comportamientos no igualitarios y que el camino es largo, pero que hay que ponerse en ello. Esta es la única agenda común que yo quisiera que pudiésemos encontrar.

Carmen Castro García

Bueno, completamente de acuerdo Ana. De hecho, cuando hablaba antes el compañero del tema de los ramalazos de algunas masculinidades rancias que detectabais y tal… yo hice una anotación aquí y es que el primer cambio, ¿no? interno en cada una de las personas pasa cuando empiezas a reconocerte como un producto patriarcal.

O sea, no eres un iluminado ni iluminada. Reconoces, te reconoces como producto patriarcal, ¿no? Y, entonces, a partir de ahí, conscientemente, asumes que tendrás ramalazos, porque vas a tener que reconstruir y desaprender un montón de cosas, y aprender otras formas de relacionarte. Entonces, bueno, quiero decir… el hecho de que en algún momento identifiquéis entre vosotros esos ramalazos no es más que el signo de que sois conscientes de ello, que forma parte de ese proceso y de ese camino al que se refería Ana, ¿no? Es que muchas de nosotras hemos tenido que vernos como parte de, efectivamente, de este sistema patriarcal. Entonces, independiente de si una individualmente, no ha sentido explícitamente esa opresión, sentirte parte de este sistema es sentirte parte de esa opresión, como oprimida, como violentada. Bueno, pues, es eso. Somos productos patriarcales y una vez que tomamos conciencia de ello, pues bueno, podemos poner mecanismos y herramientas, ¿no?, para ir desmontando algunas cuestiones. Y, otras veces, pues tendrás baja la guardia y tal… y te sorprende: ¡Anda! ¡Lo que acabo de decir! O lo que acaba de hacer, yo. Vamos, pues sí. Eso, ¿no? Es una carrera de largo fondo y no acaba en dos días ni en tres días.
Estoy de acuerdo con la agenda en común, pero yo creo que, como criterio general ¿no?, vamos a ver si conseguimos al menos ese gran objetivo. Pero luego yo creo que hay cuestiones concretas. Yo creo que en este momento está abierto el debate general… está bien que debatamos sobre cuestiones generales, pero es que nos están desmontando demasiadas cosas. Entonces, hay que hablar de concreciones. Lo siento… Otra cosa es que no nos entre el agobio y la ansiedad de que no podamos llegar a todo ¿no?, por eso lo de hacer una hoja de ruta y establecer prioridades.

Por empezar así, a poquitos, pues yo retomaría las fechas, por ejemplo, representativas, que tienen que ver con dos compromisos que asumisteis en el CIME en la agenda de Hombres por la Igualdad, e intentaría tirar de ello y ver hasta que punto podemos ¿no? actuar conjuntamente. Una de ellas era la del 21 de octubre (21-O) que representabais como el día de sensibilización del compromiso de los hombres igualitarios contra la violencia de género. Día de denuncia, pero sobre todo de visibilización de vuestro compromiso y que materializabais con la organización de… habéis materializado con la organización y la celebración de ruedas de hombres por la igualdad, ¿no? Diría, bueno, pues… A mí me gustaría tener vuestro feedback.

A ver en estos dos años de ruedas de hombres igualitarios contra la violencia de género qué valoración hacéis, más allá de la cuestión de las ruedas… ¿Consideráis que eso ha servido para que aumente la complicidad y el compromiso de desmontar los mecanismos de violencia machista que tenemos aprendidos? ¿Consideráis que habéis dado algún paso de mayor acercamiento hacia otro tipo de manifestaciones y concentraciones sobre la violencia machista que organizan el movimiento feminista en todas las ciudades del Estado? En todas las ciudades del Estado español hay un día al mes en el que están convocadas periódicamente una concentración ante determinada institución pública, que suele ser el ayuntamiento o el edificio del Gobierno que corresponda, delante de la administración, como repulsa y denuncia de los asesinatos machista que, desde luego desgraciadamente, siguen ocurriendo. Y, entonces, quiero decir…, uuuuuum, ¿Qué valoración hacéis de estos años, con el esfuerzo que todo esto supone?

Porque, una también es consciente que mantener una convocatoria así, cuando se está remando a contracorriente como grupo, como parte patriarcal, tiene parte de desastre, ¿no? Tiene muchos elementos ilusionantes, pero tiene un desgaste. Pero más allá de eso, ¿Habéis valorado, habéis completado, habéis iniciado el acercamiento al movimiento feminista en este tipo de convocatorias, por ejemplo? Por estas cosas de los recelos… y de tal, ¿no? No sé, yo no sé en otras ciudades, pero Valencia, en Madrid, en Santiago… en algunas de las que sí estoy más acostumbrada a estar… las convocatorias periódicas que convoca el movimiento feminista contra la violencia machista son de cinco, seis, siete… o diez personas… para que nos aclaremos. Y, en general, parte de lo que se transmite es que siempre somos las mismas, y las que ya sabemos que somos las que estamos denunciando la violencia machista, ¿no? Y hay una ausencia destacada. Hay una ausencia destacada, no de los hombres que no se han cuestionado la violencia machista, porque obviamente a esos no se les espera todavía… ¡Ojala que lleguen en algún momento!…, sino fundamentalmente de los que sí habéis iniciado ese proceso de cuestionamiento y de compromiso con otro modelo de masculinidad y con otro modelo de sociedad. Ese es un primer elemento, ¿no?, para ver si en torno a ello somos capaces de concretar y hacer aproximaciones de qué tipo de acciones podemos hacer con una agenda común.

Otro siguiente elemento, que lo dejo anunciado y luego en la siguiente ronda lo retomamos, es el relacionado con otra fecha, ¿no? ¿No era el 19 de marzo?… Esto es lo de mi libro, ¿no?… Lo de la paternidad igualitaria, que asumisteis en la agenda de hace dos años: reivindicar como parte de la reivindicación “natural”, entre comillas, del movimiento de hombres por la igualdad el ejercicio de otros modelos de masculinidad, de otros modelos de paternidad y utilizar la fecha del 19 de marzo de manera simbólica para reivindicar una forma de ejercer la paternidad: la coparentalidad responsable e igualitaria. Bueno, yo diría, ¡Vale! ¡Genial, compañeros! Ya sabéis lo de la PPiiNA9. Totalmente. Me alegré muchísimo de que incorporarais eso en vuestra agenda. Por supuesto. Y tenemos muchos puentes tendidos ahí. Pero, yo diría, ¡Vale! en este punto en el que estamos, después de estos dos años, de los actos y de las movilizaciones que hayáis ido haciendo en algunas ciudades en torno al 19 de marzo, ¿qué valoración hacéis, también, sobre ello? ¿Ésta es una reivindicación que se os va cayendo de la agenda? ¿Que no entra dentro de la prioridades? ¿O es una reivindicación que entra en otro nivel y que habéis decidido ver de qué forma podemos tejer redes más de acción conjunta, en un momento en el que sabéis que tenemos una proposición de reforma legislativa registrada en el Congreso que pide la equiparación de los permisos por razón de nacimiento, que sean iguales e intransferibles, y pagados al cien por cien? Que la ha presentado la Plataforma de Permisos Igualitarios e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPiiNA) y en la que participáis algunas de las organizaciones de las que estáis aquí representadas. En torno a eso, que supone un cambio respecto a la situación de hace dos años cuando decidisteis asumir esto como reivindicación, esa nueva situación, bien, ¿qué nos podéis decir? ¿Sigue estando dentro de las reivindicaciones de Homes Igualitaris en tema de la paternidad igualitaria y coparentalidad responsable? Y si sigue estando, ¿qué vamos a hacer conjuntamente con respecto a esto? Bueno, para la siguiente ronda.

Erick Pescador Albiach

Bueno, pues, para no hacer uso y abuso del tiempo demasiado, voy a ser muy breve. Eeeeeh, cuando unx empieza diciendo esto… nunca es breve… (risas). Me gustaría también dar la palabra al público…, que también es parte de toda esta movida.
Bueno, sí, es que son deberes y tenemos una carga de deberes. Nos han mandado en el cole un montón de deberes y nos quedan un montón por hacer. Si tuviera que empezar por algún lado…

Carme Freixas Zurita

Deberes como todo el mundo… (risas).

Erick Pescador Albiach

Sí, es perfecto, pero el problema es por dónde comenzar… Para mí está claro. Una cosa es la revisión profunda permanente de ese patriarcado del cual somos parte… Yo llevo trabajando con el tema de paternidad y desigualdad diez años y no me he dado cuenta de qué pasa hasta que no he empezado a ser papá. Me he dado cuenta de todo lo que tenía ahí metido y han salido cien mil cosas. ¡Es perfecto!
Queda mucho camino por hacer, estamos en ello y no es eso de “Cariño sigue ahí, ahora vengo”. Ya estamos de verdad caminando. Eeeeeh, falta si acaso, en esa agenda común, el tema del aborto. Es fundamental. Y que a veces se olvida, porque hay personas que piensan que el aborto es cosa de mujeres. Yo creo que es un tema social, fundamentalmente. Igual que cualquier otro ámbito de la salud sexual y reproductiva, porque no es solamente aborto. Es todo lo que tiene que ver con la sexualidad. Que hay muchas cosas antes del aborto, que no vamos a comentar. Que, perfecto, compartamos este melón que habéis abierto. Hay tantos que no sé si nos va a dar tiempo a comérnoslos todos o que podamos comenzar al menos por el postre. Para que no nos atragantemos con ninguno, marquemos prioridades, que es una de las demandas, yo creo, de hoy. Marcar prioridades de acción, comenzar a ponerlos en marcha y, bueno, estamos pero es como que todavía hay cierta resistencia al movimiento, ¿no?, a la acción. Creo que no hay que tener miedo y en eso estamos, porque no puede marcarnos el miedo.

La coeducación, es otra parte en la que se está produciendo un ataque brutal desde el Estado. Todo lo que tiene que ver con veintiocho años de coeducación en el Estado español y que se está convirtiendo en la nada, a partir de la reforma educativa, pero también es la lucha y la pelea por la intervención con la gente de base que con la nueva ley de las administraciones públicas locales se va a hacer puñetas también. En fin, son tantos frentes que, sin perder la esperanza, hay que marcar una línea. Y la agenda es tremenda. Sí, es esa y muchas más. Pongámonos de acuerdo en lo que podamos ir trabajando conjuntamente, pero también en lo que podamos ir trabajando cada unx por nuestro lado.

Es clarísimo que el tema de la intervención de los hombres con otros hombres se recibe desde una perspectiva diferente. Hay una escucha diferente todavía para la población de hombres. Entonces, aprovechemos esa ventaja. Que empieza a visibilizarse que un hombre habla desde la igualdad… no es trabajar desde una perspectiva diferente de la igualdad, o trabajar desde el otro lado del feminismo, ¡no! No estamos hablando de eso, se está hablando de que se oigan a hombres hablar desde la igualdad. Vale.
Bueno y yo ya… Tiempo… En fin me gustaría que participaran las personas del público.

Ana Alberdi Zubia

Un segundito. Ya que estamos aquí, yo voy a hacer dos peticiones concretas, por ejemplo a los hombres de Euskadi. Bueno, habéis discutido aquí, habéis dado pistas para que otros hombres se vayan sumando a vuestro colectivo. Pues, ¿qué idea habría que vender en una campaña? Pues estaríamos encantadas de dar espacio a eso, ¿no? Ya que es lo que andamos buscando.

Pero, bueno, yo creo que ahora hay dos espacios donde, ya se está haciendo un trabajo. Por un lado, son las empresas donde ya se están haciendo… bueno… los planes de igualdad, unas con más éxito y otras con menos éxito. Y bueno, y queremos que eso no termine siendo un plan de igualdad y haya cuatro cosillas… sino que haya realmente agentes de cambio más potentes y que la cultura empresarial empiece a cambiar y tal. Yo creo que es un espacio donde los hombres, que estáis trabajando en estos colectivos de reflexión y tal, podríais tener una parte como de contar a otros hombres cuáles son los problemas, cómo se ve la igualdad, dónde se puede actuar. Bueno, que seáis elementos activos en ese camino que hay que recorrer.

Y, por otra parte, bueno, pues el Departamento de Educación acaba de poner en marcha un plan de coeducación que invita a todos los centros de Euskadi y ahí, nosotras como Instituto, hemos ofrecido determinados materiales, formación y tal, y quizás también podríamos ofrecer, si los hombres estáis dispuestos y abiertos a eso, a que seáis elementos partícipes de poder hablar con los padres de los centros escolares, con los alumnos adolescentes, que seguramente os pueden oír desde otra perspectiva diferente que no a una educadora que siempre han tenido allí… Es decir, podemos intentar buscar, bueno, caminos que hacer, caminos concretos que ya están abiertos y que yo creo que, desde esta línea que planteas tú de que te escuchan mejor, de que te escuchan desde otra perspectiva como hombre, pues, intentemos abrir caminos, quizás para innovar lo que un poquito ya estáis haciendo desde formaciones en general, ¿no? Bueno, nos podemos sentar a pensar cosas concretas, sino, bueno, cuando uno tiene muchos melones, como dice ella, en general, no puedes con ninguno, ¿no? Bueno, pues cualquier día haremos una reunión y a ver qué se nos ocurre.

Y los demás si tenéis iniciativas y cosas que habéis hecho ahí y que han funcionado bien, pues, puede ser modelo para nosotrxs, ¿no?

Miguel Ángel Merino Sánchez

Creo que es hora de pasar la palabra a las personas que nos acompañan bajo este compromiso en el que pretendemos trabajar. A todo el mundo le ha quedado muy claro que, después de la conversación que hemos mantenido durante este buen rato… Ahora, acabo de mirar el reloj y llevamos un buen rato… Entonces, pasamos la palabra y, simplemente eso, levantad la mano diciendo lo que queráis.

Aplausos generales del auditorio dirigidos a las personas participantes en la conversación.

Se abre el turno de palabras.

One thought on “Conversa amb dones feministes

  1. Me ha parecido muy interesante esta parece… que crónica. Una sola pregunta ¿por qué no se han incluido las preguntas y contestaciones que se supone hizo el publico? ¿Aparecen en otro sitio y yo no he sabido encontrarlas? Gracias por vuestra segura contestación

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