Homes Igualitaris: una diferencia que no es “esencia”

                       Uno de los debates de interés que se han abierto en el seno de Homes-Igualitaris es el de las relaciones con las mujeres  implicadas en la investigación, la vida asociativa, los talleres colectivos pedagógicos y preventivos, las  políticas  por la igualdad, la coeducación o la lucha contra la violencia de género.  Intercambio que ha tenido por núcleo duro su  hipotética participación e inclusión como miembros activos en la estructura de Homes Igualitaris.

                    En todas estas cuestiones se entremezclan variables intelectuales, políticas y estratégicas, percibiéndose  en medio de todo ello  dos corrientes de desigual fuerza e influencia. Por un lado, la que considera que, tanto desde un punto de vista académico y teórico, como político y estratégico, Homes Igualitaris, asociaciones de mujeres e investigadoras feministas  deben de ir de la mano. Incluso redefinir la identidad de Homes Igualitaris, cambiando su denominación y estatus y abrir la puerta a la plena integración de hombre y mujeres en un mismo espacio formal y organizativo. Por el otro, entre los que se incluye este servidor, estamos quienes apostamos por formulas alternativas que, sin renunciar a la colaboración y a las estrategias de coalición con las asociaciones de mujeres o tender puentes académico e intelectuales con las teóricas feministas en todos aquellos temas que no son comunes ( las políticas de igualdad, la lucha contra la violencia machista o el desgénero), defendemos la especificidad y singularidad de Homes Igualitaris y de las propias problemáticas políticas, intelectuales, teóricas y académicas que circunscriben la cuestión de las Nuevas Masculinidades.

                       Dejaré el farragoso debate teórico para una mejor ocasión, aunque aclare, a título de inciso, de que es necesario mantener la autonomía académica de la cuestión de las Nuevas Masculinidades. Esto tanto frente a los Gays and Lesbians Studies como a la teoría feminista y posfeminista adscrita a las corrientes queer. De la misma manera que la categoría “ género” debe ser leída y usada como paradigma analítico, no forzosamente frente a la óptica tradicionalmente brindada por los Genders Studies ( que reducen la cuestión del género a las mujeres) pero sí de forma alternativa y complementaria con ella. Como no los ha recordado Oscar Guasch, el género también es una cuestión que afecta a la perspectiva de los hombres. Las “comisiones de recerca” (ámbito en el que yo me inscribo) debería guiarse por dicho principio.  

                                

 

                                                          El otro ámbito, es decir, el de la identidad y estructura política y organizativa de Homes Igualitaris es el que desde luego más interés ha suscitado. Particularmente me mantengo en la misma línea argumentativa esgrimida respecto a las cuestiones académica e intelectuales. En efecto,  la singularidad y lo que en gran medida ha llamado la atención de la opinión pública ( sino de toda al menos de su corriente más ilustrada y políticamente avanzada) es el hecho de que naciese una “asociación de hombres” y animada por “hombres”, pero a partir de unas problemáticas, valores culturales y reivindicaciones que no figuraban en el imaginario colectivo como “propias” de “ los hombres”. Se ha tratado, en efecto, de una asociación que ha sabido romper moldes respecto a lo que ha sido el universo simbólico del asociacionismo masculino. Es evidente que hay asociaciones de empresarios y profesionales, de clubs deportivos, de coleccionistas de coches de lujo, de federaciones de Karate o de boxeo, de policías, de vigilantes de seguridad y “peñas” de lo más variopintas. Todas ellas movidas más o menos y con los debidos matices entre unas y otras, por valores adscritos de lejos o de cerca a las representaciones culturales de la masculinidad hegemónica : poder económico, competitividad, prestigio y estatuto social, fuerza física y virilidad. Lo insólito y evidentemente, lo novedoso, es que haya surgido una asociación de hombres comprometida en un tema en el que en principio los varones no se han sentido implicados a causa de una presunción social sobre superioridades, inferioridades y diferencias. Es decir la lucha por la igualdad de género.

El diferendo de Homes Igualitaris no es sólo frente a este tradicional asociacionismo masculino culturalmente “conservador”. También frente a otros movimientos, como por ejemplo el movimiento gay. Este último puso muy en cuestión las representaciones hegemónicas de la masculinidad, bien parodiándolas y haciendo burla de ellas, bien defendiendo directamente la cultura camp y las políticas de desgénero, sobre todo bajo la influencia de las comunidades y las teorías queer de los recientes años 90. Sin embargo,  es la primera vez que un movimiento constituido por miembros mayoritariamente  “heteros” o al menos desvinculados del movimiento LGTB, hace una apuesta clara y contundente a favor de la crítica y revisión cultural de la masculinidad hegemónica.

A ese respecto y casi concluyendo, mi oposición a la mixticidad de Homes-Igualitaris no es equivalente a la que pueda interponer  un club masculino de boxeo o un bar leather en los ambientes lúdicos gays. No son las presencias físicas, sino las especificidades discursivas las que cuentan. Los movimientos a favor del aborto se realizaron con el apoyo de muchos hombres “progresistas”, pero el debate sobre la maternidad o la anticoncepción ( que afectaban a  cuerpos, roles y sistemas simbólicos  muy concretos) lo fue entre mujeres. El ejemplo es extensivo a los propios hombres. El debate sobre la violencia, por poner como ejemplo el gran tema estrella,  afecta a hombres y mujeres, pero al ser una práctica mayoritariamente adscrita a los primeros y a toda una serie de valores culturales relacionados con la masculinidad hegemónica, no cabe duda que es también una problemática que debe ser debatida entre los propios varones. Aquí la cuestión no está en convencer a las mujeres de nuestra causa, ni  tampoco a otros grupos implicados en la lucha por los derechos civiles , sino en  convencer a otros hombres que se han desvinculado política y culturalmente de la lucha contra las discriminaciones.  Por lo tanto, no se trata de defender una “ esencia” varonil que prohibiría la entrada a las mujeres por ser sus cuerpos y psique diferentes, sino en seguir luchando por la diversidad y la “diferencia” entre los hombres. Más allá de los puentes tendidos con las asociaciones de mujeres, el reto sigue siendo el de la autoreflexión de los propios hombres y el de quebrantar en lo cultural una masculinidad hegemónica que está en el origen, no sólo de la violencia de los hombres contra las mujeres, sino de la violencia entre los propios hombres. 

Laurentino Vélez-Pelligrini             

One thought on “Homes Igualitaris: una diferencia que no es “esencia”

  1. Gracias, Laurentino. Yo también creo contigo que es necesario mantener una asociación solo de hombres. Por diversas razones, además de las que tú apuntas: porque es necesario crear discurso igualitario desde cuerpos de hombre; porque tiene que haber un mensaje de que la igualdad nos mejora a los hombres como humanos, nos permite ser más libres. Y este mensaje les llega a los hombres mejor si se lo manda otro hombre que si lo hace una mujer. Porque si nosotros bebemos en el feminismo porque lo que dicen las mujeres sobre su libertad nos interpela a los hombres, de aquí ha d surgir una palabra nuestra al mundo, una palabra diferente de la de los poderosos, los guerreros, los violentos; una palabra nueva. Y nosotros somos la pequeña semilla de esta nueva palabra.

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