Charla con un hombre consciente.

Su nombre es Joan Antoni Ripoll. Formado desde hace años en diferentes técnicas terapéuticas, el año 2010, de regreso de un seminario de cuatro meses en la India y  de un viaje iniciático en solitario por el Pirineo  decide crear el blog “El camino del hombre consciente”, con el que pretende invitar a los hombres a reconocer la masculinidad que nos es innata, sin miedos y sin complejos, realizando un viaje interior que también reconoce y asume como algo propio la energía femenina que nos complementa, generando así un  camino de ida y vuelta que nos permite, al fin, reconocernos como hombres y enorgullecernos de nuestra condición.

Me encontré con él en una terraza, donde, aun no siendo fumadores, nos sentamos para aprovechar las últimas dos horas de Sol.

 ¿Cómo nos conociste?

Me llegó un enlace de una actividad que se hacía en Arboleda de Gaia, y aparecíais. Me interesaba el tema de la nueva masculinidad, el tema de la gestión del género, y vi que Homes Igualitaris basaba su actividad en eso.

 ¿Qué opinión te merece la igualdad de género?

Creo que la igualdad de género no existe, y la difusión de esta idea ha provocado una gran desorientación en el rol masculino. Hombres y mujeres podemos compartir responsabilidades, pero no somos iguales, y de hecho, eso nos enriquece como personas. Pero eso no se ha tenido en cuenta en el discurso feminista, que incluso a veces ha parecido querer negar lo masculino. Eso frustra al hombre, pues de repente no tiene unos referentes claros.

 ¿Crees que se trata de que han desaparecido referentes de masculinidad, o más bien de que no se han creado nuevos y claros referentes?

Podemos decir que hay un referente antiguo, clásico, el modelo opresor, el que niega lo femenino. Y de eso se ha pasado a un modelo masculino que, contradictoriamente, niega lo masculino. Y hay hombres que no encuentran un referente ni en uno, ni en el otro.

 ¿Hombres que se encuentran perdidos en un término medio?

Sí. Y el no saber qué eres provoca una frustración y una tensión interna que en muchos casos acaba de una manera terrorífica.  No es fácil hoy en día reconocer que eres un hombre, porque en seguida se ve como un síntoma de machismo.

 Por eso no te gusta hablar de igualdad de género.

Creo que ese término implica negar parte de nosotros. Un hombre es un hombre y una mujer es una mujer. Ambos tienen dentro una parte femenina y otra masculina, pero no somos iguales. Pero claro, decir esto está mal visto. Parece ser que para que no te llamen machista tengas que negar la parte masculina de ti, y en eso no estoy de acuerdo. El hombre en sí tiene que ser hombre reconociendo sus dos partes: su parte femenina y su parte masculina. No puede olvidarse de una de ellas.  Es importante hacer un viaje de ida y vuelta: voy hacia mi lado femenino, lo conozco, y una vez acepto esa parte, vuelvo a mi lado masculino.

 ¿Crees que si la educación incidiera más desde que somos pequeñas/os, no veríamos que hay “cosas de mujeres” y “cosas de hombres”?

Hay estudios sobre esto. A un niño se le da una muñeca y a una niña se le da un balón. La muñeca acaba desnuda y rota y el balón acaba durmiendo con la niña por las noches.

 Por tanto, no podemos decir que naturalmente la mujer y el hombre sean iguales.

Naturalmente no son iguales. Socialmente podemos inventarnos lo que queramos, pero los resultados no satisfacen a ninguna de las partes. Y en este ámbito, la educación ayuda, pero deben respetarse ciertos cánones. Por ejemplo, creo que a un niño no le es conveniente que a partir de cierta edad (entre siete y diez años) le eduquen exclusivamente mujeres (y lo mismo pasa con las niñas respecto a profesores varones), porque no es el modelo que necesitan, y llega un momento en que tiene que aprender qué significa ser un hombre, sentir como un hombre.

Hoy en día el niño no tiene referentes en casa porque normalmente los padres trabajan durante todo el día. Por tanto, sería adecuado darles referentes en la escuela.

 El hecho de que, según tu opinión, ese niño tuviera que ser educado a partir de una cierta edad por hombres mayoritariamente, ¿a qué tipo de hombre te refieres?

Para un hombre, sencillamente la presencia física de otro hombre es suficiente. No importa el tipo (siempre teniendo en cuenta que los extremos nunca han sido del todo buenos), porque sea cual sea, un hombre en términos generales, y por poco consciente que sea de serlo, ya actúa como tal, habla como tal, toca como tal. No es cuestión de aprender, porque no puedes aprender lo que ya eres. Es cuestión de reconocerlo, de que se nos ayude a reconocernos sin llevar esa mochila de prejuicios a nuestras espaldas.

 No se puede aprender a ser lo que ya eres, pero si se puede aprender a reconocerlo, ¿verdad?

Claro. Hay técnicas para ello, para poderlo hacer salir, para poder hacer ese viaje que llega hasta mi energía femenina y que, finalmente, me acaba configurando como un hombre.

 ¿Defiendes que la identidad de cada uno como hombre o como mujer, luego no nos tiene que hacer desiguales ante la vida?

Lo que creo es que hay un aspecto práctico de responsabilidad diaria y de la relación  entre un hombre y una mujer. Hay cuestiones que se aprenden porque no surgen de forma tan natural. Un hombre tiene que esforzarse para cosas de las que normalmente se preocupa una mujer con naturalidad, y viceversa. No hablo de la responsabilidad, que entendemos debe compartirse, sino de cómo surgen las cosas de dentro de nosotros en tanto que hombre o mujer.

De todas formas, todo nos costaría menos, repito, si hiciéramos ese viaje interior y reconociéramos también nuestra energía femenina como hombres.

 Uno no tiene que dejar de ser lo que es, pero sí puede canalizar ese “ser” por una vía menos dañina y destructiva, ¿no?

Por supuesto. Y en ese camino te darás cuenta de que no solo tienes una parte masculina, no eres sólo un hombre, sino que tienes una parte femenina dentro de ti que va a ayudarte a reconocerte enteramente encontrando la mejor forma de afirmarte como hombre. Hay un abanico entero de formas de ser hombre, y cada uno debe escoger la suya.

 ¿Cómo podríamos hacer entender todo esto a un niño o niña homosexual?

En realidad, no hay ningún problema al respecto. Ser homosexual entra dentro de ese abanico que te decía antes. Y no solo eso: yo he conocido bastantes parejas homosexuales y  en muchísimas ocasiones una parte de la pareja adopta un papel más femenino y la otra un papel más masculino.  Puedes desarrollar más tu parte masculina, o tu parte femenina del “ser hombre”. En cualquier caso un hombre homosexual sigue siendo un hombre, el género, la esencia, lo que uno es, y la tendencia sexual son cosas diferentes.

 ¿El colectivo homosexual no se sentiría más frustrado con la educación “de referentes” de la que hemos hablado? (niños educados mayormente por hombres, y niñas por mujeres).

No, porque no hablo de un modelo separatista como los de hace unas décadas. No hay que llevarlo a esos extremos. Pero eso no quita que hoy en día en los colegios los niños no tengan referentes claros (también porque hay muchas profesoras y pocos profesores).

Así que, si en la familia es difícil encontrar referentes, hay que ayudar a que esto suceda en las escuelas, que es donde los niños y niñas están más horas.

 ¿Y no crees que ese trabajo de dar referentes ya lo hacen los medios de comunicación?

No. Los medios, según la moda, te imponen un solo modelo en concreto (hoy en día impera el modelo metrosexual). Yo, cuando hablo de que en el colegio un niño de cierta edad debería ser educado mayoritariamente por hombres no me refiero ni a que no haya profesoras que también lo eduquen, ni a que los profesores sean homogéneos en su forma de ser hombre. Cada hombre lo es de una forma, y el niño acabaría adoptando el modelo adecuado a él mismo. Al niño se le debe permitir escoger qué modelo de masculinidad necesita.

 Sabes que mucha  gente no entiende esto.

En el caso de los hombres, eso produce una gran desorientación, ese no entendimiento. Me refiero a hombres que no entienden que se puede ser gay y hombre, o que se puede ser hombre sin tener que ser un “machote”. Pero también me refiero a esos hombres mayores que no han sido educados para entender esto de lo que hablamos.

 Esas personas tienen dentro de sí una bomba con la mecha encendida.

Exacto. Esa frustración de saber que les han criado para ser de una forma, y cuando ya ha pasado la mayor parte de sus vidas y creen que ya lo tenían asumido, de repente, todo su alrededor les hace sentir mal por ser así, y eso enciende la bomba.

 Hay estudios que dicen que los chicos ven los estudios como algo femenino desde la introducción de la mujer al mundo académico, y eso les hace despreocuparse ¿Crees que el fracaso progresivo de los estudiantes varones tiene que ver con no reconocer dentro suyo su parte femenina?

Claro. Cuando no conoces la otra energía dentro de ti es mucho más complicado entender a los demás. Y he ahí la importancia de ese camino de ida y vuelta desde nuestra masculinidad hacia nuestra feminidad, y desde nuestra feminidad hasta nuestra masculinidad. Y cuando haces ese viaje y palpas tu feminidad, ya conoces tus dos partes, y ya sabes qué punto de ese camino de ida y vuelta te corresponde, según como tú te sientas.

 Dices que no podemos aprender a ser lo que ya somos, pero sí que es bueno tener a alguien que nos guíe. Ya no hablo de enseñarnos, sino de ayudarnos.

Sí, tienes razón. Pero al final lo importante es que a ese joven le des herramientas para que él llegue a la conclusión de que él es un hombre, aunque no sea metrosexual, como ahora está de moda.

 ¿Qué opinas de la paridad en el contexto del género?

A mí la paridad me parece un término divertido. Y viceversa. Me parece injusto tanto para mujeres como para hombres, porque se olvidan de la capacidad y la aptitud de las personas. La paridad es un instrumento de discriminación positiva, pero me parece injusto tanto para las mujeres como para los hombres, porque la elección debería de darse por capacidad y no por razón de género.

 ¿Dónde sitúas el problema del género? ¿En el hombre, en la mujer, o en ambos?

El hombre tiene el problema, y la mujer lo sufre (también lo sufre el propio hombre). Por tanto, hay que trabajar con el hombre sobre todo, y hay que hacer hincapié en nuevos modelos de masculinidad que no impliquen actitudes violentas o discriminatorias, pero con las que uno pueda seguir diciendo sin frustrarse: “yo soy un hombre”, y además, un hombre con ideas claras. Hay que dejar de inculcar miedo a la mujer respecto de lo masculino, e inculcar respeto al hombre respecto de lo femenino.

 ¿Crees que tanto el hombre como la mujer tienen miedo de forma igual respecto al género?

Son dos miedos diferentes. El hombre tiene miedo porque está desubicado, no sabe en realidad qué es, y ve que va perdiendo terreno a favor de la mujer. La mujer está más ubicada, pero su miedo es hacia el hombre, un miedo inculcado por la llamada memoria colectiva.

Creo que si aprendiéramos a apreciar todo nuestro ser (tanto el masculino como el femenino) estos miedos no serían tan fuertes.

 ¿Cómo empiezas tú el llamado “camino consciente”?

ELLAS me han invitado a realizarlo y me acompañan, ELLAS me han regalado el encuentro con mi masculinidad. Gran parte de mi vida negué ser un hombre y me olvidé de quién era, pero llegó un momento en el que deje de avanzar. Había vivido así negando un modelo de masculinidad con el que no me sentía identificado  temiendo que no me aceptaran. Pero al final tuve que enfrentarme a ello, y ahora estoy haciendo un camino de regreso –una vez reconocido y integrado mi ser femenino- que reconoce mi masculinidad sin complejos.

¿A qué te refieres cuando en tu página web hablas del “masaje consciente”?

El masaje consciente que realizo, como los talleres de sexualidad consciente que organizo son sólo extensiones de una forma de estar en la vida. Sentirme hombre también forma parte de eso. Todo se reduce al fin y al cabo, a ser consciente, a vivir la vida con presencia.

¿En la actualidad, trabajas tanto con hombres como con mujeres?

Al principio lo planteé sólo con hombres, pero como sabéis en vuestra asociación, los hombres somos menos proclives a hablar de nuestras cosas. En realidad, el hombre que llega a mí ya tiene un trabajo de reflexión personal hecho con anterioridad. Pero lo que sí que he visto que hay es mujeres que están interesadas en conocer a los hombres. Las mujeres están más dispuestas a hablar, porque de hecho ellas ya hablan entre sí de sus cosas, ¡y si encima tienen interés en conocer los hombres, aun más!

También tenía pensado hacer un taller de masculinidad para mujeres, para que ellas conozcan también su parte masculina y puedan gestionarla.

 ¿Qué postura tienes sobre el aborto?

Creo que el problema no se genera con el embarazo no deseado de una menor, sino que se genera antes. Algo debe fallar cuando en la era en que la juventud tiene más información que nunca, haya aun tal cantidad de embarazos no deseados.

¿Y qué opinas de los permisos de paternidad, la custodia compartida de menores, etc.?

Lo que no me parece bien es que hasta ahora la custodia se haya dado por defecto a la madre sin tener en cuenta casi nada. A veces se han cometido verdaderas injusticias. Pero pasar al otro extremo es hacerlo mal desde el otro lado. Por tanto, creo que lo que hay que hacer es estarse más atento al caso en concreto.

Defiendo la custodia compartida, siempre y cuando se valore el interés del menor. Lo más importante es saber qué es lo que más le conviene a ese niño o niña. En cualquier caso, la custodia compartida es lo mejor dentro de lo malo, pues ni el niño ni la niña pierden los referentes.

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