“Jóvenes, violencia y resiliencia”

La vigésimo tercera edición del diccionario de la Real Academia Española incorporará una nueva definición relacionada con el término “resiliencia”. Así, se dice sobre esta palabra lo siguiente:

1. f. Psicol. Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

2. f. Mec. Capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación.

Por tanto, y según la definición primera, se concibe la resiliencia como la superación, por las personas, de los más grandes obstáculos que la vida interpone en nuestros caminos, o como el haber podido cruzar sobre una fina cuerda las distancias más amplias existentes para los seres humanos.

Así, es lógico pensar que no todo el mundo puede superar ciertas situaciones límite. No todas las personas se encuentran preparadas para caminar, cual funámbulo, sobre el alambre que ha de permitirles no caer al vacío, ni para escalar murallas babélicas en busca de una luz que les guíe. Es decir, no todas las personas que sufren se sobreponen convirtiéndose en resilientes.

La tertulia que Paco Abril, sociólogo, profesor de la Universidad de Gerona y socio de Homes Igualitaris (HI), presentó el pasado jueves día siete de octubre en la sede de HI, versó, precisamente, sobre la resiliencia en relación con l@s jóvenes que han sufrido violencia de forma activa (contra su persona) o pasiva (violencia entre su familia). Cómo conseguir que tod@s l@s jóvenes que han sufrido este mal puedan sobreponerse a él sin incorporar conductas también violentas o depresivas es una tarea fundamental en muchos aspectos, y ello es lo que Paco Abril, junto a otr@s investigador@s procedentes de universidades de Alemania, Austria, Eslovenia y España, tratan de mostrar con un estudio europeo titulado “Stamina” (el cual será presentado en Berlín en febrero de 2011).Pako Abril

El estudio “Stamina” se compone de una investigación dividida en una parte cuantitativa (en la que 3500 estudiantes de entre catorce y quince años de los diferentes países participantes se someten a una encuesta con la que se avistarán ciertos resultados relacionados con la violencia) y en otra parte cualitativa (en la que se seleccionan a trescient@s jóvenes para entrevistarlos a fondo, según los resultados de las encuestas anteriores), y su objetivo principal es averiguar cuáles son los factores que hacen que algun@s jóvenes que viven en un ambiente violento (violencia familiar, escolar, física, verbal, etc.) desarrollen conductas no violentas, en contraposición a aquell@s que desarrollan conductas violentas o depresivas (tratando la depresión como una forma de violencia contra uno mismo).

¿Por qué es importante un estudio de este tipo? Es importante porque a día de hoy, los estudios muestran que un 25% de jóvenes sufre violencia activa o pasivamente, o porque de l@s jóvenes que sufren violencia física en casa, un 50% desarrolla conductas violentas; y porque, entre otros datos, sólo un 35% de jóvenes que ha sufrido algún tipo de violencia reaccionan de forma asertiva, positiva, sin reproducir el círculo de la violencia  que han sufrido. Por tanto, la relevancia de estudios de esta índole radica en la averiguación de una posible solución para procurar la resiliencia en tod@s (o al menos en la mayoría) los jóvenes que han sufrido violencia. Que tod@s crucen “el umbral de la violencia” es imprescindible para empezar a reducir casos de, por ejemplo, violencia de género.

Paco Abril comenta que l@s jóvenes que han sufrido violencia tienen tres posibles vías por las que seguir:

– La vía de la violencia.
– La vía de la depresión
(donde también cabrían patologías como la anorexia, bulimia, etc.).
– La vía de la resiliencia.

¿Y qué factores son los que producen que se escoja una vía u otra? Los más destacables serían los siguientes:

– Los valores personales. La madurez de la persona, su capacidad de reflexión, su abanico de competencias, etc.
– Las estrategias que cada un@ pueda desarrollar contra la violencia (la comunicación, el control de las emociones, la canalización de la rabia, la capacidad de pedir ayuda, etc.).
– El apoyo familiar (de amb@s progenitor@s, de aquel/a progenitor/a que también esté sufriendo violencia, etc.).
– El apoyo de servicios sociales. Herramientas escolares.
– El divorcio de l@s progenitor@s como solución a la violencia familiar.
– Implicación del profesorado.
– Refugio en la fe (religión).
– Etc.

Llegados a este punto, Paco Abril abrió un debate entre las personas asistentes a la tertulia, debate que se basó en una lluvia de ideas sobre la cuestión de cómo ayudar a la generalización de la resiliencia entre l@s jóvenes. Algunos de los temas tratados fueron los siguientes:

– La importancia de trabajar en la escuela las capacidades relacionales y la educación emocional, la salud, la economía doméstica y la alimentación, extrayendo todos estos temas de la obsesión por los conocimientos (es decir, no tratarlo como una asignatura más).

– La coeducación, entendida como la creación de un clima de confianza que ayude que los chicos y las chicas puedan expresarse.

– La superación de la desconfianza entre escuela y familias para trabajar conjuntamente en la educación (no solamente referida a la instrucción, sino a todo lo que hemos dicho en los puntos anteriores) de l@s adolescentes.

– Tener en cuenta el peso fundamental que tienen los primeros vínculos de los primeros años de la infancia para desarrollar más adelante conductas resilientes, lo que podría traducirse en el alargamiento de los permisos por maternidad y paternidad (iguales e intransferibles) o en el énfasis en la educación infantil y en la presencia en esta fase educativa de igual número de profesores que de profesoras.

–   La importancia de la socialización fuera de la escuela: grupos informales, entidades de recreo, grupos deportivos,  y otros espacios en los que los jóvenes pueden aprender a comportarse de forma asertiva y con soporte de los iguales.

Después de exponer estas ideas, ¿creéis que hay alguna más que nos hemos dejado en el tintero? ¿Pensáis que hay otras posibles herramientas que pudieran servir para el fin que estamos tratando? ¿Qué os parecería, por ejemplo, si se hiciera intervenir a médicos en la escuela (no solamente psicólogos)? ¿Pensáis que las horas del patio son momentos clave para detectar posibles casos de jóvenes que sufren violencia? ¿Qué podría destacarse de una buena relación entre los colegios y las familias? ¿Deberían haber más programas de prevención y de detección?

¡Esperamos vuestra participación!

(Por cierto, no querríamos cerrar esta actualización sin recordar que la próxima tertulia tendrá lugar el día 11 de noviembre en la sede de HI, y contará con la participación de una entidad amiga, “Sakura Onna”. La reunión versará sobre “Cómo afrontar la violencia sexual desde las nuevas masculinidades”. ¡Os esperamos a tod@s!)

J. L. Pérez

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