Cómo gestionar la rabia: taller en el “Espai Jove” de Castellar del Vallés

10 des

 

Juanjo Compairé y yo acudimos el viernes día 3 de diciembre de 2010 a Castellar del Vallés para ofrecer un taller sobre cómo gestionar la rabia en un casal de gente joven. En la sala que han preparado para realizar el taller unos veinte adolescentes (la mayoría chicos) se acaban reuniendo y forman un círculo sentados alrededor de unas colchonetas. En un primer momento parece que va a haber una buena asistencia, pero no pasan ni diez minutos desde que Juanjo empieza con la charla y ya solamente quedan unos cuatro jóvenes (dos chicas y dos chicos), a los que se suman tres monitores del “Espai Jove” y nosotros dos. Parece sorprendente, pero ya no sorprende tanto: es lo que suele pasar, por desgracia. La gran mayoría de desertores son jóvenes varones. Por tanto, pocos quedan en la sala finalmente. Los monitores sienten también que se haya producido esa fuga. La cuestión aquí es la de siempre: ¿Por qué a los hombres (ya sean jóvenes o no) no les interesa hablar de sí mismos, tratar sus problemas, expresar lo que sienten? Al fin y al cabo, un taller donde se intenta enseñar a gestionar la rabia es un instrumento que ayuda a manejar lo que puede llegar a ser un problema muy grande: la agresividad. ¿A caso sienten los jóvenes que ellos realmente no tienen este problema, o que esto no es un problema, sino una cosa que tienen todas las personas, y sobre todo los hombres?

El taller transcurre con pocas personas, pero según lo esperado. Intentamos que cada uno de los asistentes se concentre en una experiencia de sus vidas que les haya provocado frustración y rabia, y  cuando ya tod@s han comentado su experiencia, llega el momento de cerrar los ojos y sentir ese sentimiento de frustración y de rabia por dentro. ¿Dónde se coloca ese sentimiento de rabia dentro de cada cuerpo? ¿En el pecho, en la garganta? ¿Tal vez en los brazos y en las manos intentando salir en forma de golpe? Parece ser que los varones, en general, sienten la rabia y la frustración de una manera diferente a las mujeres, porque los jóvenes varones, en general, muestran signos de querer expresar la rabia de una forma agresiva, violenta hacia el exterior. Necesitan resarcirse pisando fuerte y mostrando que ellos están ahí, por encima. Por el contrario, las mujeres parecen no sentir esa necesidad: las tres chicas que allí se encuentran coinciden en expresar que a ellas no les es necesario exteriorizar así la rabia.  En este ejercicio, por tanto, vemos claramente lo que siempre se ve en este tipo de talleres: las mujeres y los hombres canalizamos la rabia de forma diferente. Pero la clave no es, para nada, quedarnos con esa afirmación como una conclusión final, sino preguntarnos: ¿Qué nos lleva a hombres y mujeres a no actuar del mismo modo, por lo general, en este aspecto? Pues es lógico pensar que sea el hecho de que el hombre necesita siempre mostrar que es un hombre, que está por encima de todo, y que nada ni nadie le puede molestar. Obviamente, no todos los hombres actúan violentamente, o “tan violentamente”, al igual que no todas las mujeres canalizan su rabia de una forma no violenta. Estamos hablando de que, realizando una comparación entre ambos, resulta que el porcentaje de hombres que responden de forma agresiva a la rabia y a la frustración es mayor que el número de mujeres. De hecho, debemos tener en cuenta que patologías como la depresión (que sería el ejemplo de sentimiento de frustración llevado al extremo), que suelen darse más en mujeres que en hombres, no dejan de ser una reacción violenta contra uno mismo. Por tanto, cuando decimos que generalmente las mujeres canalizan la rabia y la frustración de una manera no violenta o menos violenta que los hombres, no nos estamos refiriendo a los casos en que aparecen síntomas depresivos, en tanto que, como hemos dicho, eso sería otra forma más de violencia (la autoviolencia).

En este taller nos ha sorprendido, sobre todo, las respuestas de un niño de trece a cómo canalizar la rabia y la frustración. Ese niño, al que llamaremos A., nos explica su historia, y la representamos teatralmente para observar qué es lo que sucede, y qué es lo que debería suceder.

-          Persona que se siente frustrada a partir de una serie de sucesos de agresión física y verbal por parte de un compañero de clase: A. ha sufrido la agresión de un compañero durante años. En la representación de la agresión, el chico está caminando y el agresor pasa por delante de él, se tropieza con una raíz de un árbol que sobresale del suelo y se cae. Luego se levanta y arremete contra A., culpándole y agrediéndole. A. se tapa para defenderse, pero es lo único que puede hacer.

Una vez representada la situación, preguntamos a A. cómo hubiera querido que acabara todo, qué le gustaría haber hecho. En este caso A. habla de dos posibles finales. Uno de ellos es un final en el que A., cuando su agresor se cae y quiere agredirle, puede explicarle que él no ha sido, y le pregunta si se ha hecho daño, ofreciéndole la mano para ayudarle a levantarse. El segundo final que comenta con nosotros es que, ante esa situación de violencia, hubiera querido tumbar en el suelo al agresor, paralizarle con una llave de artes marciales y decirle que no volviera a agredirle nunca más. Sin embargo, observamos que entre ambos finales A. hace más hincapié en el segundo.

Cuando A. representa esa situación nos damos cuenta de que hay muchas otras cosas dentro de este chico. Intentamos que se exprese desde dentro, y que si quiere gritar, que grite. Pero el joven dice que él ya no siente ese tipo de rabia; que intenta dar la espalda a todo tipo de agresión (ya sea física o verbal). Nos cuenta que suele sufrir insultos, que los de su clase suelen apartarlo y que por eso suele juntarse con gente más mayor. Incluso nos explica su idealización de Colombia, país al que ha ido en dos ocasiones y donde ha notado esa hermandad y familiarización que existe en la mayoría de países de la América Latina, contrariamente a lo que le sucede aquí. “Allí –explica- no conocía a nadie la primera vez que fui, y cuando volvía hacia España había un montón de niños que se amontonaban para despedirse de mí”. A. habla mucho, se nota que necesita expresarse, desahogarse de una manera o de otra. Es como si normalmente no tuviera la oportunidad de expresarse con tanta claridad.

Sin embargo, parece que el joven ha encontrado una forma de canalizar esa rabia, o cuanto menos, de evitarla, y dicha forma es la ignorancia, o como él dice, “si paso por un sitio por donde me insultan, me doy la vuelta y me voy”. Pero, ¿es esa realmente una manera oportuna de desviar ese sentimiento? Parece que a corto plazo sí, pero, ¿a largo plazo? Debemos tener en cuenta que el ignorar los insultos no quiere decir que éstos no nos hagan daño. Muchas veces uno ignora exteriormente las cosas malas, pero las acumula interiormente, lo que responde a una autoagresión. Algunos monitores del “Espai Jove” opinan que debería enfrentarse a sus miedos, plantar cara a esos insultos y detenerlos. Pero, ¿qué quiere decir enfrentarse a sus miedos? Muchos hombres entienden que dar la cara contra el miedo es la mejor solución. Parece que aquella frase de “mirar al miedo a la cara” sigue en pie, y parece claro que en muchos casos enfrentarse a los problemas es la solución más difícil, pero la más beneficiosa. Pero, ¿cómo debemos enfrentarnos al miedo, o a la rabia, o a la frustración? Es muy importante decir que no todo enfrentamiento ha de ser violento; que se pueden encarar los conflictos desde una perspectiva pacífica con el exterior y con nuestro interior;  y que, por supuesto, la única forma de expresar la rabia no es, como solemos pensar, “chillar y pegar golpes”. ¿Cuántos artistas han hecho de la rabia obras magníficas que han acabado convirtiéndose en parte de nuestra historia?

Cuando cambio yo, cambia el mundo.

J.L.Pérez

 

__________________________________________

Primera imagen: www.castellarvalles.cat.

Segunda imagen: La rabia, de Adrián Ferrero.

Tercera imagen: Frustración, de Ximena Ross Morrey Pérez.

Cuarta imagen: Saturno devorando a sus hijos, de Francisco de Goya.

About these ads

Una resposta to “Cómo gestionar la rabia: taller en el “Espai Jove” de Castellar del Vallés”

  1. JUANJO COMPAIRÉ desembre 11, 2010 a 3:35 pm #

    Crec que aquí, en aquest cas hi ha diversos nivells de ràbia: la nostra com a talleristes per la fugida d’una gran part dels joves; la dels dinamitzadors que es troben amb aquest panorama molt sovint; i la dels joves davant d’una situació escolar i laboral sense sortida i que cerquen distreure’s amb la música, el ball o les drogues.
    Comencem per nosaltres mateixos. Potser vam tenir mala entrada quan els vam convidar a seure. No sé si vaig saber plantejar bé l’objectiu del taller. Jo mateix em trobava insegur: era el primer cop que feia un taller amb joves d’aquest estil i ho hagués hagut de començar per reconèixer; pot ser que la cosa hauria derivat d’una altra forma, no ho sé.
    Vam treballar, però, amb la ràbia d’alguns dels dinamitzadors i amb alguns dels joves i les joves que es van quedar. Sobretot amb un d’ells, que tenia ganes, com Jorge explica molt bé.
    Queda pendent el tema: com arribar a la resta del jovent, cansada que li clavin la vara. Crec que el problema – ho vaig veure dibuixat a la cara de molts d’ells (gairebé tots eres nois) abans que marxessin, es la seva manca de desig. Quan una persona desitja una cosa, per aquí pots estirar, establir lligams, construir vida. Però on no hi ha desig, on amarres la corda? Aquest és un tema que m’he trobat com a professor bastants cops. L’escola i la societat en general maten el desig del jovent (per exemple, maten la curiositat, maten les ganes de descobrir, d’imaginar) i després ens queixem que no volen res. Hauríem de començar per mirar-nos nosaltres mateixos. Què oferim com a desitjable a aquests nois?

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Canvia )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Canvia )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Canvia )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Canvia )

Connecting to %s

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

%d bloggers like this: